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Unificar los precios del servicio, una meta difícil

Domingo 13 de agosto de 2017
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CÓRDOBA.- El presidente Mauricio Macri admitió varias veces en los últimos meses que se seguirá trabajando para homogeneizar las tarifas del servicio eléctrico en el país. Es que, aunque la diferencia entre lo que pagan los usuarios de ciudad de Buenos Aires y el conurbano con los del resto del país se achicó, todavía es amplia; en algunos casos llega a cuatro veces incluyendo tarifa más cargos extras e impuestos.

El año pasado el gobierno nacional descongeló el precio de la energía y lo aumentó en escalas. El megavatio que costaba $ 70, en promedio, hoy está en un valor de $ 640. Ese número tiene importancia para las cooperativas, porque sus tarifas finales dependen de a cuánto compran; hay provincias que apenas le cargan una diferencia y otras que le agregan más.

Esa diferencia condiciona el resultado final ya que, de arranque, no pueden tener el mismo precio, a lo que se suma el factor de la dispersión de mercado.

Las provincias tienen autonomía para fijar sus tarifas. Por eso, como un escenario de máxima, la Nación sólo podría establecer un techo de lo que les deben cobrar a las cooperativas para que revendan.

Además de ese aspecto, el sector cooperativo mantiene otra discusión con los gobiernos provinciales: la autorización de los aumentos que pueden aplicar a los usuarios. Desde la Federación Argentina de Cooperativas Eléctricas (FACE) señalaron a LA NACION que las tarifas deben acompañar a la inflación pero que, en muchos distritos, se demoran los permisos de subas por cuestiones de índole política.

Los especialistas en temas energéticos -quienes admiten la razonabilidad de que las tarifas deben ser más parejas en el país- plantean objeciones acerca del esquema de subsidios cruzados que suelen aplicar las cooperativas entre sus distintas actividades. La mayoría presta servicios de Internet, electricidad, salud y sepelio.

"Cada caso debe analizarse puntualmente y enfocado en la energía, sin mezclar todo", insiste el ex secretario de Energía, Jorge Lapeña. Reducir la diferencia no sólo es importante para los clientes residenciales, sino para los industriales. Las empresas fabriles reclaman y, entre sus argumentos, dicen que a los mayores costos de logística que afrontan en áreas rurales, se les agrega el de la electricidad.

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