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El Rugby Championship pone en juego la continuidad del sistema de los Pumas

Desde la veda a los rugbiers que actúan en el extranjero hasta la permanencia de Hourcade dependen de lo que suceda en el torneo

Sábado 12 de agosto de 2017
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PARA LA NACION
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Los Pumas ante un nuevo desafío en el Rugby Championship
Los Pumas ante un nuevo desafío en el Rugby Championship. Foto: Villar Press

El Rugby Championship que se avecina marcará un punto de inflexión en la historia de los Pumas. Una actuación positiva equivaldrá a haber logrado su mejor participación en el certamen que los hermana con las potencias del hemisferio sur. Si no, será inevitable un cambio de rumbo en el "sistema" que rige la dinámica del seleccionado nacional.

Con ese pesado equipaje parten hoy los Pumas a Port Elizabeth, Sudáfrica, para jugar dentro de una semana ante los Springboks en el comienzo de su 6a participación en el Rugby Championship, la cita más importante de cada temporada no mundialista. A dos años del cuarto puesto en Inglaterra 2015 y con dos campañas en el Súper Rugby sobre sus espaldas, las derrotas se acumulan y el juego aparece a cuentagotas. La ventana de junio dejó entrever mejorías respecto de lo segundo, pero no de lo primero.

Siempre con Japón 2019 como objetivo principal, el devenir de los Pumas en el Championship determinará si es factible insistir con este esquema de veda para los jugadores que actúan en el exterior o si es necesario recurrir a una flexibilización nada sencilla: debería fortalecer a los Pumas sin resentir en exceso a los Jaguares.

De la mano con esta medida está la continuidad de Daniel Hourcade: su contrato vence a fin de año y él mismo la puso en duda. Por lo pronto, ya es seguro que cambiará el staff de los Jaguares y se presume que también la forma de concebir al equipo.

También los contratos de muchos jugadores importantes vencen a fin de año. Su pertenencia a los Pumas no está en tela de juicio, pero sí su permanencia en los Jaguares en caso de que se abra la convocatoria a los "europeos".

Qué se puede esperar

La respuesta a qué significaría ser exitosos en este Rugby Championship no está condicionada a los resultados. Los Pumas cargan con 11 derrotas en los últimos 14 partidos, es cierto, pero sería un error caer en el exitismo. De mínima, se espera que el progreso en el juego se prolongue. El Súper Rugby 2017 fue mucho mejor que el de 2016 y la ventana de junio de 2017 resultó más auspiciosa que la de noviembre de 2016. Ahora bien: mejorar la defensa, el scrum, el control de la pelota y, sobre todo, la toma de decisiones en momentos clave, por nombrar algunos aspectos deficitarios, debería conducir necesariamente a una que otra victoria. Entre los aspectos por mejorar también está el de aprender a ganar. El condicionante es que enfrente están las tres máximas potencias del rugby mundial.

Sudáfrica, el rival del sábado próximo, es un equipo al que se le ganó en los últimos dos años, pero que luego de tocar fondo en 2016 (perdió además con Italia, Irlanda, Gales, Australia, Inglaterra y Nueva Zelanda), parece finalmente haber asimilado cambio de paradigma en su juego que propuso Allister Coetzee y en junio aplastó a Francia en los tres test matches por un acumulado de 109-41 (12-4 en tries). Australia también está en una pequeña crisis: en junio cayó ante Escocia en Sydney y la actuación de sus franquicias en el Súper Rugby este año fue la peor en su historia. El karma para los Pumas es que los dos partidos ante los Wallabies son siete días después de jugar ante los All Blacks, donde el desgaste es abrumador. Nueva Zelanda está un par de escalones por encima y siempre es tentador ir por la épica primera victoria ante el único equipo al que no se pudo vencer jamás, pero este año como nunca no parece una mala táctica apostar todo a buscar los cuatro puntos ante los australianos.

El enfoque de los Pumas, desde que iniciaron la preparación dos semanas atrás y que culminó con cuatro días de concentración en un hotel a 60km de la Capital, estuvo puesta 100% en el partido de Port Elizabeth. No quieren cometer el error de 2016, cuando se propusieron objetivos numéricos (dos victorias en el Championship y tres en noviembre) que no se cumplieron y acentuaron la frustración. Como en el reciente Súper Rugby, la propuesta es ir "partido a partido", algo que tuvo réditos mientras el equipo estuvo enfocado en el rugby.

El objetivo sigue siendo llegar de la mejor manera posible al Mundial de Japón 2019. No puede esperarse que el equipo explote ahora, pero sí que continúe su ascenso. El pico de rendimiento todavía está lejos. Pero tampoco puede supeditarse todo a un Mundial cada cuatro años. En el medio hay cosas importantes en juego, como el interés de la gente o el apoyo de los sponsors. Y el Rugby Championship, algo por lo que la Argentina tanto luchó. El que empieza en siete días tiene una carga particular: es nada menos que la continuidad del actual sistema que rige a los Pumas el que está en juego.

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