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Desde adentro: la intimidad de la marcha por la aparición con vida de Santiago Maldonado

Se leyó un documento con fuertes críticas al gobierno nacional; Milagro Sala mandó una carta que se leyó desde el palco; organismos de derechos humanos hablan de "desaparición forzada" y lo comparan con la época de la dictadura

Viernes 11 de agosto de 2017 • 21:32
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LA NACION
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Multitudinaria convocatoria en Plaza de Mayo por la aparición de Santiago Maldonado. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Multitudinaria convocatoria en Plaza de Mayo por la aparición de Santiago Maldonado. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Multitudinaria convocatoria en Plaza de Mayo por la aparición de Santiago Maldonado. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Multitudinaria convocatoria en Plaza de Mayo por la aparición de Santiago Maldonado. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Multitudinaria convocatoria en Plaza de Mayo por la aparición de Santiago Maldonado. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Multitudinaria convocatoria en Plaza de Mayo por la aparición de Santiago Maldonado. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Multitudinaria convocatoria en Plaza de Mayo por la aparición de Santiago Maldonado. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Multitudinaria convocatoria en Plaza de Mayo por la aparición de Santiago Maldonado. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Multitudinaria convocatoria en Plaza de Mayo por la aparición de Santiago Maldonado. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno

"Santiago, te quiero ver al final de todo esto. Te quiero ver vivo", se escuchó desde el escenario y la multitud que se había reunido en la Plaza de Mayo para reclamar la aparición con vida de Santiago Maldonado, estalló en aplausos. Quien hablaba era Sergio, el hermano del artesano de 28 años que desapareció hace once días tras participar de un reclamo de una comunidad mapuche en Chubut, que fue desalojado por Gendarmería Nacional.

A dos días de las elecciones, y pese a la veda, el de esta tarde fue un acto masivo y con tono político, en el que tanto la familia Maldonado como los representantes de organismos de derechos humanos responsabilizaron al Gobierno nacional por la desaparición. "Santiago fue subido a un móvil de Gendarmería. Su ausencia es un acto de desaparición forzada, de una gravedad institucional intolerable", se escuchó durante la lectura del documento conjunto que firmaron las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, y el presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales, Horacio Verbitsky, junto a otros referentes de organismos de derechos humanos.

Si bien los organizadores pidieron una y otra vez que se bajaran las banderas partidarias y hasta esperaron a que ocurriera para comenzar con la lectura del documento conjunto, todo el acto tuvo un tono de denuncia contra el gobierno de Mauricio Macri.

La movilización comenzó pasadas las 17 y pese a la fina lluvia que cayó desde la mañana, una gran cantidad de personas comenzaron a llegar a la plaza desde las calles diagonales y la avenida de Mayo. El escenario se instaló a mitad de la plaza, justo delante del campamento de ex combatientes de Malvinas. La multitud ocupó desde allí, hasta unas dos cuadras pasando el Cabildo, con banderas y pancartas de procedencias diversas. Allí se mezclaban las consignas políticas, las organizaciones sociales, las agrupaciones universitarias y las fuerzas sindicales.

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El puesto que vendía pins a 10 pesos resumía el espectro de la diversidad de las banderas que allí se levantaban. Nunca más, Ni una menos, Memoria Verdad y Justicia, "Yo defiendo la educación pública", "Yo caí en la escuela pública", "Mujer bonita es la que lucha, "Vivas las queremos", "Bajando un cuadro formaste miles", más el logo de las Madres de Plaza de Mayo, y las fotos de Cristina y Néstor Kirchner, y de Evita y Juan Domingo Perón.

Muchos otros llegaron con carteles escritos a mano, con consignas que pedían la aparición de Santiago. Como Gianella y Iara, que tienen 15 años y son de La Matanza. Llegaron en colectivo desde Puente 12. "Viajamos más de una hora y media. Vinimos porque no podemos creer que estas cosas sucedan el democracia", decían las adolescentes, prendidas al mate para resistir el frío y la lluvia. "Yo soy nieta de desaparecidos. A mi abuela se la llevaron cuando mi mamá estaba embarazada. Cuando me enteré lo que había pasado con este chico quise venir a la marcha porque esta es una historia que no puede volver a ocurrir", dice Julia Anguita, de 38 años, en mitad de la multitud.

Antes de empezar el acto, los organizadores insistieron en que se bajaran todas las banderas políticas o de agrupaciones. "Queremos que la única bandera sea la cara de Santiago", pidieron una y otra vez hasta que finalmente ocurrió. Entonces leyeron una carta que envió la dirigente Milagro Sala, en la que responsabilizó enteramente a la ministra de Seguridad. "Patricia Bullrich es la responsable política de esta desaparición", se leyé en la carta. Y entonces ocurrió por primera vez algo que se repetiría a lo largo del acto: el silbido generalizado cada vez que se mencionaba a un funcionario nacional. "Que renuncie", se escuchaban en los gritos de algunos de los presentes.

Entonces llegó la lectura del documento conjunto de los organismos de derechos humanos. "Santiago fue subido a un móvil de Gendarmerìa. Su desaparición es un acto de desaparición forzada, de una gravedad institucional intolerable. Las Naciones Unidas definen la desaparición forzada como el arresto, detención, secuestro o cualquier tipo de privación de la libertad por fuerzas del Estado o personas que actúan con la autorización del Estado y se niegan a reconocerlo. Esto es lo que le ocurrió a Santiago. Aquí el Estado es el único responsable. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, responsable de Gendarmería Nacional, debe dar cuentas. Y La Corte Suprema tiene en su poder un recurso que presentamos para garantizar la medida de protección para todos los testigos de la desaparición de Santiago", se leyó desde el escenario.

El mate y los choripanes matizaban la tarde en la Plaza de Mayo. "No va a aparecer. Los gendarmes son los peores. No tienen patria", le decía un hombre de traje a otro que intentaba hacerse lugar entre la multitud, a metros del Cabildo.

Las declaraciones del presidente, sobre la negativa de la comunidad mapuche a colaborar con la investigación también se coló en el acto. "Por razones culturales se negaron al sobrevuelo de drones en sus lugares sagrados. La escalada de violencia contra los movimientos sociales es un signo de este gobierno. Pero cruzaron un límite, al llamar terroristas a quienes hacen un reclamo ancestral por sus tierras. Responsabilizamos al jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, que estuvo presente durante el operativo. Exigimos que se releve a la Gendarmería Nacional de toda la ruta 40 y de intervenir en este conflicto. La única salida es el diálogo entre el Estado Nacional y el pueblo mapuche, respetando sus pautas culturales. Exigimos que lo encuentren a Santiago ya", se leyó desde el escenario.

Entonces fue el turno de Sergio, el hermano de Maldonado, que leyó en público las últimas anotaciones que encontró en el cuaderno de su hermano, en el que llevaba una especie de diario personal. "Hola querido pueblo. Somos el gobierno, los que nos apoderamos de tu vida, a cada instante", dijo y siguió con un texto en el que Maldonado dejaba ver su manera de entender el mundo. Y entonces se quebró y le habló directamente a Santiago. "Quiero verte hermano. Estoy orgulloso de vos. Te quiero ver al final de esto. No me importa un carajo nada. Te quiero", dijo Sergio.

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