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La reforma laboral divide aguas entre el oficialismo y la oposición

El Gobierno promueve cambios; el massismo y el kirchnerismo no quieren imitar a Brasil

Sábado 12 de agosto de 2017
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PARA LA NACION
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La reforma laboral juega a las escondidas en el tramo final de la campaña. Luego de que funcionarios del Gobierno confirmaran que después de octubre se discutirán cambios en la legislación, ahora moderan el tono para evitar un posible impacto electoral. En la oposición anticipan un rechazo a eventuales cambios "a la brasileña" y buscan imponer el tema en la agenda.

"No vi nada que tenga que ver con eso. La verdad que me sorprende la pregunta". La respuesta de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, a LA NACION, en una entrevista publicada el domingo pasado, desentonó con lo que había admitido el propio ministro de Trabajo, Jorge Triaca. Fue él quien, días atrás, había reconocido que luego de las elecciones se impondrá el debate.

"No hay que temerles a los procesos de cambio sino adecuarse. Los convenios colectivos reflejan los procesos productivos, y permanentemente se están cambiando", dijo el ministro en declaraciones a radio Blue. Anticipó que la revisión de los convenios colectivos -que ya comenzó en acuerdos sectoriales como el de Vaca Muerta- será uno de los ejes.

Hasta ahora trascendieron sólo algunas líneas rectoras del proyecto. El Gobierno impulsará un "blanqueo laboral" y la reducción de las cargas patronales.

Triaca consideró además que con las modificaciones "habrá que dejar de lado muchos privilegios".

Las opiniones

La discusión por la reforma laboral, todavía en la superficie de la campaña, amenaza con cobrar mayor fuerza después de las PASO. Pero ya divide las aguas entre el oficialismo y la oposición. A través de sus referentes, el kirchnerismo, el massismo y la izquierda se manifestaron en bloque en contra de cambios en la legislación laboral.

Con un rechazo más férreo de la izquierda, que encaró una "campaña contra la reforma laboral", y del kirchnerismo, las distintas fuerzas acusaron al Gobierno de querer "cercenar derechos de los trabajadores". Y anticiparon que rechazarán un proyecto similar al brasileño "que viole los convenios colectivos".

"Es un objetivo que trazó Mauricio Macri, en línea con lo que pasó en Brasil y que extirpó todos los derechos de los trabajadores desde la época de Getulio Vargas", dijo a LA NACION Hugo Yasky, precandidato a diputado nacional por Unión Ciudadana. El líder de la CTA aseguró que "existe un relato oficial que pretende atribuirles el fracaso de la política económica a los trabajadores por un supuesto alto costo laboral".

El sindicalista kirchnerista consideró que "aún entre los sectores de la CGT más condescendientes con el Gobierno habrá bastante recaudo" para acompañar una reforma similar a la brasileña.

En el país vecino, entre los principales cambios, pasaron a prevalecer los acuerdos individuales entre el empleador y el trabajador por sobre los convenios colectivos, reduciendo el poder de los sindicatos; se habilitaron jornadas laborales de hasta 12 horas y se flexibilizaron las condiciones de contratación y despido.

Por su parte, Graciela Camaño, jefa del bloque del Frente Renovador, más dispuesta a dar el debate, aseguró: "Queremos discutir el contenido, el Gobierno apenas tira un título sobre la reforma laboral. No sabemos por qué tenemos que esperar a octubre para debatir si dicen que los cambios van a ser muy beneficiosos".

Camaño aseguró que "el movimiento obrero está preocupado por el nivel adquisitivo del salario" mientras que se aspira a "alcanzar la competitividad por el lado del trabajador". "La legislación que promovió Brasil es de ajuste por el lado de los laburantes, no vamos a estar si se pretende algo así. Hay que ser más competitivos sin tirar a la basura los derechos laborales", agregó la jefa del bloque massista.

Para Néstor Pitrola, precandidato a senador por el Frente de Izquierda (FIT), "los empresarios reclaman la brasileñización que retrotraiga a la Argentina al siglo XIX en materia laboral y la desarticulación de la organización sindical". Pitrola emparentó la reforma laboral con la jubilatoria, y dijo que forma parte de un "plan de guerra contra los trabajadores". "Es contra los convenios colectivos, la jornada laboral de ocho horas y el empleo estable, para negociar con cúpulas entreguistas del sindicalismo", expresó.

Si bien en el Gobierno rechazan que Brasil sea un "espejo" para la legislación argentina, en la cartera de Trabajo admitieron que los cambios en el país vecino, principal socio comercial, "pusieron el tema en agenda".

Por eso, será impostergable la discusión hacia fin de año, cuando se prepare para asumir el nuevo Congreso.

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