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En Locarno, volvieron a triunfar la diversidad, el riesgo y el amor por el cine

Ayer concluyó una nueva edición del festival suizo; Wang Bing obtuvo el Leonardo de Oro por su película Mrs. Fang

Domingo 13 de agosto de 2017
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PARA LA NACION
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Wang Bing con su premio por Mrs. Fang
Wang Bing con su premio por Mrs. Fang. Foto: Massimo Pedrassini

LOCARNO.- Mrs. Fang, el más reciente documental del reconocido director chino Wang Bing, ganó ayer el Leopardo de Oro en la 70» edición del Festival de Locarno. El jurado presidido por el realizador francés Olivier Assayas se decidió por este austero y cuidado registro sobre los últimos días de vida de una campesina con un avanzado estado de Alzheimer.

El Premio Especial fue para la película brasileña As boas maneiras, de Juliana Rojas y Marco Dutra, sobre la más que extraña relación que se establece entre una mujer de la burguesía de San Pablo que está embarazada y la niñera negra a la que contrata para que se ocupe del niño por nacer. Lo que comienza como una mirada agridulce sobre las diferencias de clase deriva luego al terreno fantástico con elementos vampíricos.

El cine francés se quedó con dos distinciones: una a F.J. Ossang como mejor director por el film noir 9 Doigts; y a Isabelle Huppert como mejor actriz por el papel de una atribulada docente de física de un colegio secundario en Madame Hyde, la excéntrica comedia de Serge Bozon.

El palmarés se completó con el premio a mejor actor para el danés Elliott Crosset Hove por su interpretación de uno de los dos hermanos mineros en Winter Brothers, del islandés Hlynur Pálmason.

En la segunda sección oficial, Cineasti del Presente, la ganadora fue la búlgara 3/4, de Ilian Metev; y también recibieron reconocimientos The First Lap, del coreano Kim Dae-hwan; y Milla, de la francesa Valerie Massadian.

Como mejor ópera prima de todo el festival fue distinguida la georgiana Scary Mother, de Ana Urushadze, sobre las desventuras de una mujer que con más de 50 años quiere desarrollar una carrera literaria ante el desprecio de su marido y el desinterés de sus hijos; mientras que en la flamante competencia Signs of Life triunfó la notable película Cocote, del dominicano Nelson Carlo de los Santos Arias, un cineasta formado en la Universidad del Cine de Buenos Aires y con coproducción argentina para este proyecto.

Tiempo de balance

Los 70 años del festival suizo se celebraron con todo. Si bien la lluvia (en algunas jornadas incluso con tormenta eléctrica) complicó la actividad en la Piazza Grande, donde cada noche unas 8000 personas se congregaron para ver estrenos y clásicos de todos los orígenes, y se distinguió a figuras como Todd Haynes, Jean-Marie Straub, Adrien Brody, Nastassja Kinski, Mathieu Kassovitz y José Luis Alcaine, la organización ratificó su capacidad para sortear cada uno de los obstáculos con amabilidad, elegancia y no pocos recursos. Es que este festival ofrece desde bicicletas y ómnibus gratuitos para ir de sala en sala hasta una hermosa guardería para que los adultos dejen a sus hijos mientras están en el cine, pasando por un centro gastronómico (La Rotonda) con comidas de todo el mundo o un inmenso meeting point con jardines y música en vivo hasta la madrugada que está abierto a toda la comunidad.

Además de una cuidada selección que incluyó desde lo más experimental y radical del panorama contemporáneo hasta una retrospectiva integral del maestro Jacques Tourneur en impecables copias en 35 milímetros, Locarno sigue mejorando su infraestructura, que era hasta hace poco uno de sus flancos más débiles. Este año se reabrió una vieja y hermosa sala como el Gran Rex con nuevas butacas y la mejor calidad de proyección y sonido, y se inauguró (también en un antiguo edificio reciclado) la nueva sede del festival denominada PalaCinema, que consta -entre otros ámbitos- de tres modernas salas y un amplio bar.

Los cinéfilos disfrutaron de un evento como el estreno en la competencia oficial de La telenovela errante, película rodada en 1990 por el chileno Raúl Ruiz (fallecido en 2011 y ganador aquí en 1969 con su ópera prima Tres tristes tigres) que se consideraba perdida y que fue recuperada para la ocasión; y para aquellos no tan ávidos de apuestas autorales se exhibieron también buenas películas estadounidenses más comerciales como The Big Sick, Atómica o Lucky. Diversidad, calidad, audacia y, sobre todo, amor por el cine. Las constantes de esa fiesta que cada año, a orillas del Lago Maggiore y en pleno verano suizo, regala el Festival de Locarno.

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