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La lectura de los comicios se juega en una pareja disputa en la provincia de Buenos Aires

Cambiemos necesita ratificar su triunfo de 2015; enfrenta a Cristina Kirchner, que busca reposicionarse; Massa y Randazzo pelean por el voto peronista tradicional

Domingo 13 de agosto de 2017
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LA NACION
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La lectura de los comicios se juega en una pareja disputa en la provincia de Buenos Aires
La lectura de los comicios se juega en una pareja disputa en la provincia de Buenos Aires. Foto: Télam / Archivo

Casi trece millones de bonaerenses comenzarán a definir hoy el futuro político del Gobierno y las principales figuras de la oposición, representadas por la ex presidenta Cristina Kirchner y el diputado Sergio Massa.

No se trata, por cierto, de una exageración: un triunfo holgado de la ex presidenta en las PASO bonaerenses la devolvería al centro de la escena política, un escenario impensado dos meses atrás, cuando aún se especulaba con su presentación como candidata a senadora por fuera del PJ.

Por el contrario, un triunfo del Gobierno en estos comicios -al que llegó con candidatos poco conocidos por el electorado- significará un espaldarazo concreto para la gestión del presidente Mauricio Macri y la gobernadora María Eugenia Vidal, que puso el cuerpo y su alta imagen pública al servicio de los candidatos de Cambiemos, desde el inicio hasta el vibrante fin de campaña, el jueves en Vicente López.

Massa y Margarita Stolbizer, con la alianza 1 País, intentarán romper la polarización, objetivo compartido -aunque con menos chances según coinciden los sondeos- con el ex ministro del Interior Florencio Randazzo, candidato del frente peronista Cumplir.

Durante las semanas previas a las elecciones, el Gobierno varió su discurso en relación con el eventual resultado. Luego de elegir a sus candidatos tras un gran debate interno, pasó de reconocer la posibilidad de una derrota "por uno o dos puntos" a manos de la ex presidenta a coincidir en que se había producido un "cambio de tendencia" que podría terminar volcando la mayoría de las voluntades en su favor. "Venimos de menor a mayor y estamos en el margen de error, va a ser una elección muy pareja", enfatizaron desde el comando de campaña de Cambiemos al cierre de la campaña. Desde el cristinismo, en cambio, hablan de una "clara" victoria de la ex presidenta.

Lo que no se modificó para Cambiemos fue la puesta en marcha de una estrategia ordenada en la que los candidatos (Esteban Bullrich y Gladys González al Senado; Graciela Ocaña como cabeza de lista en Diputados) cedieron protagonismo sobre todo a Vidal, pero también a Macri y a la candidata a diputada porteña, Elisa Carrió.

"En definitiva somos un equipo", repitieron a coro los candidatos cuando los consultaron sobre el asunto. El discurso oficial en actos y entrevistas, al igual que en el resto de las provincias, se basó en la necesidad de "no volver al pasado" en referencia al kirchnerismo, y dar un "voto de confianza" para "continuar con el cambio" iniciado en diciembre de 2015. "Mostramos que no perdimos identidad, que proponemos nuevos dirigentes, y quedaron expuestas las otras listas, con gente que ya gobernó y que representa el pasado", afirmó a LA NACION Federico Salvai, funcionario de Vidal y jefe de campaña de Cambiemos en la provincia. Hay, con todo, una doble apuesta: aun con un resultado negativo en esta elección, la Casa Rosada cree que en octubre la realidad será distinta, y los favorecerá aún más por el temor a un triunfo de la ex presidenta.

Confiada en el voto de su "núcleo duro", que no baja del 30 por ciento según todos los sondeos, Cristina apostó por una campaña para ella atípica, casi "duranbarbesca": discursos cortos, en ámbitos cerrados, encuentros íntimos con "gente común" perjudicada por el "modelo neoliberal de ajuste" que adjudica al Gobierno.

La apuesta incluyó -en eso siguió una línea de conducta que viene de su época en la Casa Rosada- la ausencia total de entrevistas y restricciones a la prensa para ingresar a sus actos, casi siempre definidos a último momento.

En un escenario de división del peronismo en tres grandes opciones -escenario que la mesa chica de Cambiemos aún sigue celebrando-, Massa intentó hacer pie con propuestas ubicadas en el medio entre "el ajuste y la insensibilidad" del Gobierno y la "corrupción" kirchnerista. Hizo algunas de las pocas propuestas que tuvo la campaña, como la iniciativa "bajemos los precios".

Enfocado en el voto justicialista y con el aval del sello partidario, Randazzo buscó diferenciarse de la ex presidenta durante la campaña y enfatizó su rol de "hacedor" vinculado a la política ferroviaria y otros logros de su gestión como la de los trámites de documentos. El FIT, representado por Néstor Pitrola, intentó también bucear en el mar de los descontentos con la política económica de Macri, hasta ahora con consecuencias discretas.

Más allá del resultado final, la geografía de la provincia prevé resultados bien diferenciados: una buena elección de Cambiemos en el interior provincial, una buena performance de Cristina en el conurbano (en especial en la tercera sección, con La Matanza como eje), y una performance destacada de Massa en la primera sección electoral, con Tigre como epicentro.

En las últimas horas, todos los candidatos miraron el pronóstico del tiempo para hoy: es que una lluvia torrencial con anegamientos impediría a mucha gente ir a votar. Precisamente la eventual baja asistencia a los comicios es una de las preocupaciones de Vidal y la Casa Rosada en estas horas.

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