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El estadounidense que recorrió América en auto y busca revolucionar el vino en Mendoza

Mike Barrow busca transformar la producción vitivinícola a través de criptomonedas y tecnologías de Internet de las Cosas

Lunes 28 de agosto de 2017 • 20:17
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LA NACION
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El estadounidense Mike Barrow, de la finca Costaflores
El estadounidense Mike Barrow, de la finca Costaflores. Foto: Gentileza Costaflores

Cuando al estadounidense Mike Barrow se le pregunta cómo pasó de ser consultor tecnológico a gestionar una bodega boutique en Mendoza, la respuesta se demora unos instantes. "Casualidades de la vida. Estuve muchos años casado con una mendocina, pero mejor no hablemos de eso", responde en un castellano fluido.

Informático autodidacta y viajero empedernido -recorrió el continente en auto para una serie de Youtube-, este hombre de 48 años empezó a visitar la Argentina en 1991, pero recién en 2003 se estableció con proyecto propio: la finca Costaflores, tres hectáreas en la localidad de Perdriel. "La viticultura ha venido de la generosidad de información que me han dado amigos enólogos y agrónomos aquí, no tengo tradición familiar de esto", comenta Barrow a LA NACIoN.

"Estoy haciendo una tirada pequeña de 10.000 a 15.000 botellas al año de uva propia y sigo con cosas de informática, mezclando en la medida posible los dos mundos", añade. Con la impronta de la producción orgánica, la finca produce Malbec Petit Verdot y Cabernet Sauvignon bajo el nombre Mike Tango Bravo (MTB), que ya se importan a la India y la República Democrática del Congo.

Con la impronta de la innovación tecnológica, Barrow se propone otra cosa: sembrar las semillas para una revolución en la industria vitivinícola.

Uvas y sensores

El proyecto que ideó se llama Open Vino y consiste en crear una plataforma de código abierto en la cual se documente todo lo que ocurre en la viña a través de dispositivos de Internet de las cosas -IoT, por sus siglas en inglés-.

"Estoy enterrando sensores a dos metros de profundidad para capturar toda la data. "Voy a publicar lo que gasto en la botella, corcho, caja, mano de obra, gasoil, AFIP y cuánto gano vendiendo el vino. Es un experimento de absoluta transparencia del negocio", afirma Barrow.

Barrow produce vinos orgánicos con uva propia
Barrow produce vinos orgánicos con uva propia. Foto: Gentileza Costaflores

¿Una criptomoneda para el vino?

Uno de los objetivos de Open Vino es cuestionar los procesos de formación de precio. Barrow, un entusiasta de Bitcoin , busca subvertir este mecanismo a través del uso de divisas digitales. "El vino es una metáfora deliciosa de las criptomonedas. El valor de una botella, a diferencia de cualquier otro producto de consumo, puede tener órdenes de magnitud de diferencia de precio. Al igual que las divisas, lo creemos porque es una ficción compartida", señala.

En este contexto, comenzará a emitir Winecoins, una moneda digital de su creación. "Por cada añada yo voy a emitir contratos inteligentes con Ethereum, cada uno de ellos respaldado con una botella de vino y dejar que eso fluctúe como una criptomoneda. Si expongo la información de cómo fue producido y luego dejo que el mercado defina el precio, es una forma de automatizar el negocio", dice.

Repensar la crítica

El proyecto también le permitirá avivar la discusión en torno a qué productos pueden ser considerados verdaderamente orgánicos y, en especial, cómo se valida su calidad. "¿Por qué decimos que el vino es bueno? Hoy tenemos dos formas, te doy una botella y lo probás o se lo presento a un crítico. En este caso, por más experto que sea, sigue siendo su opinión. Es anecdótico porque lo prueba una vez, decide el puntaje y posiblemente no lo vuelve a tomar", dice.

Costaflores exporta vinos a la India y la República Democrática del Congo, entre otros mercados
Costaflores exporta vinos a la India y la República Democrática del Congo, entre otros mercados. Foto: Gentileza Costaflores

Como solución, Barrow quiere ofrecer un servicio de crowdsourcing en el que se registren la mayor cantidad de opiniones posibles. "Cuando descorches una de mis botellas, no importa si te la regalaron o la compraste, vas a poder cargar un código en una app, te registrás como usuario, te sacás una selfie y contestás una serie de preguntas así yo sé qué te pareció", expresa.

Barrow tiene un plan recompensar a los usuarios que se tomen toda esa molestia. "A cambio de esa información, entrego mediante Ethereum una acción de la empresa por botella. Ahora somos socios y, como publico la contabilidad, en un año puedo hacer un contrato donde digo que el 25% de las ganancias se utiliza para pagar dividendo a los accionistas usando las Winecoins",explica.

Coming soon

Para esto habrá que esperar hasta mayo de 2018. "Cosecho en abril y, cuando tenga todo el vino en el tanque, ya sabré qué cantidad de botellas va a haber. Entonces puedo hacer el cálculo perfecto de la emisión de criptomonedas, porque no estoy vendiendo futuros, estoy vendiendo algo real", explica. Un poco antes, en noviembre, hará una parada en Nueva Delhi, donde presentará Open Vino ante el 19° Congreso Orgánico Mundial.

Por lo pronto, Barrow ya avanza en los preparativos para la próxima cosecha. "Acabo de cambiar bitcoins por 40 toneladas de guano de cabra", comenta entre risas. "Satoshi Nakamoto nunca se habría imaginado eso."

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