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5 paradas imperdibles para el turismo religioso en la ciudad de Tucumán

Cuatro templos y un museo sacro conforman un recorrido de pocas cuadras que se puede realizar a pie; Una forma diferente de disfrutar de los rincones que fueron cuna de nuestra independencia y de un notable acervo cultural que encierran sus históricas iglesias

Jueves 24 de agosto de 2017 • 00:58
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LA NACION
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Nuestra señora de la Encarnación
Nuestra señora de la Encarnación. Foto: Shutterstock

La ciudad de San Miguel de Tucumán manifiesta su reverencia hacia el pasado a partir de la conservación de las tradiciones, la preservación de sus edificios históricos y en el arraigo a las más profundas raíces religiosas. En este sentido, durante todo el año, las celebraciones litúrgicas se suceden en la, cada vez más cosmopolita, capital y en todo el territorio provincial. En la ciudad que fue cuna de la independencia argentina, la fe cristiana se revela a cada paso, ofreciendo, para aquellos turistas inquietos que buscan desandar las huellas del pasado de una manera diferente, un circuito a pie por cuatro templos referenciales de la ciudad. Un itinerario que fusiona historia con devoción cristiana. Cada santuario se convierte en un refugio de oración, pero a la vez en un espacio de contemplación de piezas culturales, arquitectura imponente, y en un encuentro con los caminos fundacionales de nuestro país y con las rutas de sus héroes protagonistas.

Los sitios sugeridos para visitar son las iglesias Catedral, San Francisco, La Merced y Santo Domingo, con un notable valor patrimonial dado que todas datan de la primera fundación de la ciudad. Atravesar el pórtico de cada edificio religioso es ingresar a una comunión donde la fe se nutre de los pasos que llevaron a la constitución primigenia de la identidad de los argentinos. Y a desandar la influencia de las misiones jesuíticas, franciscanas, dominicas y mercedinas. Además, se sugiere recorrer el imprescindible Museo de Arte Sacro.

Punto de partida

En los períodos vacacionales, este circuito puede realizarse con la explicación de un guía del Ente de Turismo de Tucumán. De todos modos, el recorrido, de pocas cuadras, se puede llevar a cabo de manera independiente.

Es aconsejable partir desde la Oficina de Información Turística, ubicada frente a la Plaza Independencia (24 de Septiembre 484 y 9 de Julio). Allí, es conveniente retirar folletería que incluye algunos datos precisos sobre cada uno de los espacios que se conocerán. Si bien cada visitante, al hacer el recorrido en forma libre, puede detenerse el tiempo que desee en cada lugar, lo ideal es otorgarle unos quince minutos a cada sitio para poder completar el plan en menos de dos horas, incluidos los desplazamientos entre uno y otro. Vale aclarar que esta excursión se desarrolla en el microcentro de la ciudad con distancias de pocas cuadras. Al finalizar la experiencia, el turista habrá caminado no más de mil metros en total. Hay que tener en cuenta que durante el verano las temperaturas son muy elevadas y coincide con la temporada de lluvias.

Primera parada: Basílica Menor Nuestra Señora del Rosario - Iglesia Santo Domingo

A tan solo cien metros del lugar de partida, se erige este templo de fachada neoclásica con una alta dosis de recursos que italianizan sus formas. Un edificio realmente exquisito de notable valor arquitectónico.

La iglesia, de tres naves, es legado dominico y su piedra fundamental fue colocada en 1866. Pero recién dieciocho años después, el 5 de octubre de 1884, fue inaugurada por Fray Ángel María Boisdron durante la festividad de la Virgen del Rosario.

El antiguo órgano, aún en uso, y la pieza Cristo Yacente, una escultura colonial del Alto Perú del siglo XVlll son parte de su bagaje de notable valor cultural. En 1942, Pio Xll le otorgó el título de Basílica Menor, y se constituyó en la primera en la provincia con ese rango.

Pegado al edificio se encontraba el antiguo convento cuyos espacios hoy son ocupados por los claustros de una universidad.

Segunda parada: Iglesia y convento de San Francisco

En uno de los vértices de la Plaza Independencia se encuentra este refugio que conecta con un clima de paz inigualable. Atravesar sus portales es ingresar a una dimensión diferente del tiempo. Caminar por la galería lateral del gran patio arbolado del convento es conectar con un silencio que solo permite la oración, el recogimiento, el trabajo de introspección. ¡Y en pleno centro de San Miguel de Tucumán!

Perteneció a los jesuitas, luego a los dominicos y finalmente el templo se constituyó en un espacio de la Orden Franciscana. Su edificio actual se consagró el 26 de septiembre de 1891 y en 1901 se terminó el ala este.

Una de las particularidades de este lugar es que hospedó a varios congresales en 1816 dentro del edificio primigenio. Allí mismo, también se refugiaron las tropas militares de Manuel Belgrano y el Gral. San Martín.

Entre sus reliquias se encuentra la imagen de San Miguel Arcángel, patrono del templo, que participó en la primera fundación de la ciudad. El Cristo Yacente del siglo XVlll es otro de los patrimonios de notable valor dado que perteneció a los Jesuitas y hoy es utilizado en las procesiones de Viernes Santo.

El retablo y los altares de los siglos XVlll (del templo original), los muebles que se prestaron para el Congreso de 1816, la Casulla de San Francisco Solano del siglo XVlll y la primera Bandera Argentina en tierra tucumana y la segunda del país, conforman un patrimonio accesible para el visitante.

Tanto el templo como el convento creado sobre el antiguo colegio jesuita fueron declarados Monumento Histórico Nacional.

Tercera parada: Catedral / Nuestra Señora de la Encarnación

El interior de la catedral
El interior de la catedral. Foto: Shutterstock

Como todos los templos y edificios históricos, su fachada se ilumina de noche conformando un espectáculo único. En 1941 fue declarada Monumento Histórico Nacional, siendo una de las tres iglesias más antiguas de la Argentina.

Fue construida durante la fundación definitiva de la ciudad en el año 1685, en aquellos tiempos conformada por un edificio de adobe. La construcción actual data de principios del siglo XlX, bajo la responsabilidad del arquitecto francés Pedro Delgare Echeverri. Fue él quien le otorgó el estilo neoclásico que la define.

Una de sus particularidades destacadas es que en una de sus cúpulas se observa el reloj londinense que perteneció al Cabildo de Tucumán. La Cruz de Madera, utilizada en la primera fundación de San Miguel de Tucumán en 1565, el piano traído de París en 1800 y la tumba del sacerdote José Eusebio Colombres, quien impulsó la industria azucarera son mojones ineludibles del recorrido por la Catedral.

Durante todo el día, el templo es un hervidero de personas que encuentran allí el refugio para el rezo en medio de la actividad laboral. La Catedral merece ser observada en detalle tanto en sus espacios interiores como desde la Plaza Independencia, desde donde se obtiene una hermosa vista de toda su imponencia y la magnificencia de sus dos torres.

Cuarta parada: Basílica Menor de la Merced

Se trata de un templo con tres naves de construcción mucho más actual, inaugurado en 1950. La obra fue costeada por el filántropo tucumano Alfredo Guzmán y su esposa Guillermina Leston. De todos modos, sus formas remiten a un neocolonialismo propio del Norte Argentino, Bolivia y Perú. El edificio anterior debió ser demolido debido a que no presentaba seguridad y corría serios riesgos de derrumbe.

El 15 de agosto de 2009, el Vaticano elevó a la parroquia y santuario a la categoría de Basílica Menor. Uno de sus grandes atractivos es el Camarín de la Virgen, declarado Monumento Histórico Nacional en 1957. Este Camarín se puede recorrer, aunque no en los momentos en los que se oficia misa.

Sus rasgos son muy austeros debido a su construcción en tiempo más actuales. Pero su patrimonio cultural e histórico es notable. Se trata de un verdadero museo que conecta con la historia del país. Se pueden observar el Bastón de Mando con empuñadura de oro que le ofreciera el Gral. Manuel Belgrano a la Virgen, y la Bandera tomada de los Realistas en la Batalla de Salta en 1813. Joyas que no se pueden pasar por alto.

Quinta parada: Museo de Arte Sacro

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Fue fundado en 1968. En sus orígenes pertenecía a la Catedral, pero hoy cuenta con un edificio propio a pocos metros de allí, bajo la tutela la Arquidiócesis de Tucumán.

A partir del Concilio Vaticano ll, hubo piezas artísticas de diversos templos que quedaron en desuso. Fue entonces cuando se decidió crear este museo con vistas a preservar esos objetos de gran valor cultural, religioso e histórico.

Cada una de sus piezas describe a la religión y a la sociedad tucumana desde el siglo XVll en adelante fusionando dos culturas: la indígena y la española.

Fin del recorrido

El Museo de Arte Sacro marca el último punto de esta travesía a pie por el centro de la capital tucumana. En pocas cuadras, tomando como punto neurálgico la Plaza Independencia, se puede acceder a verdaderas muestras de religiosidad, conectarse con la historia nacional y acceder a incunables de la cultura. Una opción para los visitantes que buscan una manera diferente de hacer turismo por la siempre bella y floreciente provincia que, además de ser el Jardín de la República, es refugio de un aservo de notable valor patrimonial que nos acerca a los tiempos de nuestra constitución como país.

Información útil.

Información útil.

Ente Tucumán Turismo. Oficina de Información Turística. 24 de Septiembre 484 y 9 de Julio. Tel. (0381) - 4303644 | 4222199 http://www.tucumanturismo.gob.ar

Basílica Menor Nuestra Señora del Rosario / Iglesia Santo Domingo. 9 de Julio 165.

Iglesia y Convento de San Francisco. 25 de Mayo y San Martín.

Catedral. 24 de Septiembre y Congreso.

Basílica Menor de la Merced. 24 de Septiembre y Virgen de la Merced.

Museo de Arte Sacro. Congreso 53.

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