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Better Things: mujer al borde de un ataque de nervios

Martes 15 de agosto de 2017
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LA NACION
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Pamela Adlon, creadora y protagonista
Pamela Adlon, creadora y protagonista. Foto: FOX

Better Things / Creada por: Pamela Adlon y Louis C.K / Elenco: Pamela Adlon, Mikey Madison, Hannah Alligood, Olivia Edward, Celia Imrie / Emisiones: los martes, a las 23, por Fox Premium Series, Better Things / Nuestra opinión: muy buena

Los seguidores de la serie Louie reconocerán de inmediato a la protagonista de Better Things. En aquella ficción con más de una pincelada biográfica creada por el comediante Louis C.K., Adlon interpretaba a Pamela, la amiga "con derecho a roce" del protagonista. Y aunque este nuevo ciclo pueda parecer la versión femenina de Louie, lo cierto es que es mucho más que eso.

Creada por Adlon y Louis C.K., Better Things parte del punto de vista del personaje de Adlon, una actriz de relativo éxito, madre divorciada de tres hijas que debe lidiar con el maltrato que la industria del entretenimiento suele reservar para las mujeres adultas, y con los conflictos cotidianos de ser el pilar económico y emocional de su familia, que incluye una madre con especial afecto por la bebida. Sin el pesimismo de Louie, pero con su reconocible humor asordinado, esta nueva comedia no deja temática femenina sin tratar y lo hace con una sutileza y un cuidado que pocas otras ficciones buscan -o consiguen- alcanzar.

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Cada uno de los diez episodios de la primera temporada dura poco menos de media hora, y en esa compacta extensión logra desplegar las diversas facetas de Sam Fox (Adlon), cuya vida profesional está inevitablemente unida a su vida familiar. El frustrante proceso de pasar por audiciones en las que siempre eligen a alguien más, la poca sensibilidad de guionistas que no entienden sus dudas ante una escena subida de tono y los viajes por trabajo que desatan el caos en el frente hogareño pintan un cuadro tan realista como gracioso que la habilidad de la protagonista lleva en varios momentos del humor al drama. Es un difícil equilibrio que muchas ficciones no llegan a lograr. Al menos no con el impecable balance que se ve en los capítulos de Better Things.

Así, una escena en la que la protagonista comparte con sus amigas que sigue teniendo el sistema reproductivo de una chica de 16 años se resuelve con un cruce de miradas y un par de frases contundentes que abarcan el cariño, el resentimiento y la envidia que a veces componen químicamente ciertas explosivas amistades femeninas. Un vínculo igual de intenso que la relación entre una hija adolescente y su madre, que queda expuesto en una secuencia en la que Sam y su hija mayor, Max, discuten por la fiesta sin autorización que organizó la chica. Con la ausencia por trabajo de Sam como arma, Max apunta al corazón de Sam y acierta. El dolor, la indignación y la decepción que consigue encapsular Adlon en una escena de menos de cinco minutos descubren la esencia de la serie.

El humor, la autorreflexión y un sano sentido del absurdo le permiten a la protagonista navegar sin ahogarse en la marea que, por ser mujer, madre y profesional, siempre va en su contra. Abiertamente feminista y orgullosa de serlo, Better Things hasta se da el lujo de dedicar todo un capítulo a los dulces y los amargos de la feminidad. La maternidad, la primera menstruación y la última son celebradas con un pasaje en el que Sam se transforma en improvisada comediante de stand up en la escuela de su hija Frankie, que la mira avergonzada primero y luego entiende que su mensaje de hermandad de género era justo lo que necesitaba. Como le ocurre al universo de las series con Better Things.

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