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Trump volvió a acusar a "ambas partes" por la violencia racista

Dijo que la culpa de los incidentes no fue sólo de grupos extremistas

Miércoles 16 de agosto de 2017
Trump, ayer, en conferencia de prensa en la Trump Tower en Nueva York
Trump, ayer, en conferencia de prensa en la Trump Tower en Nueva York. Foto: AFP / Jim Watson

NUEVA YORK.- Cuando parecía que Donald Trump había recapacitado con su tardía condena a los grupos racistas, ayer se desdijo de sus palabras y manifestó que "hubo culpa en ambos bandos" en la marcha supremacista en Charlottesville que terminó con una mujer muerta y decenas de heridos.

El presidente norteamericano volvió a sus comentarios iniciales del domingo al culpar a varios sectores por la violencia, pese a que anteayer condenó explícitamente al Ku Klux Klan (KKK), a los grupos neonazis y a los supremacistas blancos.

"Hay dos partes en una historia", dijo el mandatario a los periodistas en la Trump Tower de Nueva York. Tras las críticas por no haber condenado explícitamente a los grupos extremistas en un primer momento, el mandatario dijo que la culpa de los incidentes no fue sólo de éstos, sino de los "agitadores" violentos que se manifestaban contra la marcha de supremacistas blancos. "De un lado había un grupo que era muy malo y del otro, un grupo que era muy, muy violento", insistió.

Cuando se le preguntó por qué había esperado hasta anteayer para condenar explícitamente a los grupos de odio y racistas, Trump respondió que quería ser cuidadoso para no dar una "rápida declaración" sin contar con todos los hechos.

Ante la avalancha de preguntas, Trump justificó su primera declaración. "Yo miré atentamente, mucho más atentamente que la mayoría de la gente. Había un grupo de un lado que era agresivo y otro grupo del otro lado que también era muy violento. Nadie quiere decirlo", afirmó.

A la vez, dijo que entre los que se manifestaron contra la marcha original había miembros de lo que calificó como "alt-left" (izquierda alternativa).

Anteayer, bajo presión, el presidente había condenado los movimientos de ultraderecha en un breve mensaje desde la Casa Blanca: "El racismo es malvado. Y los que causan violencia en su nombre son criminales y matones, incluyendo el KKK, los neonazis, los supremacistas blancos y otros grupos de odio que son repugnantes a todo lo que queremos como norteamericanos", leyó desde un teleprompter.

Sin embargo, su condena duró poco tiempo: "¿Qué decir de la izquierda que atacó a la derecha alternativa como dicen ustedes? ¿No tienen ellos una parte de la responsabilidad? ¿Tienen un problema? Yo pienso que sí", lanzó.

"Yo critiqué a los neonazis, pero todos los que estaban allá no eran neonazis ni supremacistas blancos, para nada", reiteró.

Sus comentarios fueron saludados por el ex líder del Ku Klux Klan David Duke.

"Gracias presidente Trump por su honestidad y coraje para decir la verdad", tuiteó.

Grupos nacionalistas blancos habían reaccionado con desilusión y hasta indignación a los comentarios de ayer de Trump para condenar a los extremistas de derecha involucrados en la violencia del sábado.

El presidente también defendió a su controvertido jefe de estrategia, Steve Bannon, de extrema derecha, al decir: "Me gusta Bannon. Es mi amigo, es un buen hombre, no es racista".

El sábado, una marcha en Virginia titulada Unamos a la Derecha generó repudio nacional y disparó contramanifestaciones en la ciudad que chocaron, en más de una ocasión, con los grupos extremistas. El máximo pico de violencia ocurrió cuando un joven de 20 años vinculado al movimiento neonazi embistió con su auto a una multitud. Una mujer de 32 años, Heather Heyer, murió, y otras 19 personas resultaron heridas.

La postura de Trump recicló la preocupación por su vínculo con la ultraderecha de Estados Unidos, una minoría envalentonada con su ascenso a lo más alto del poder político y con la cual el presidente, un político que ha mostrado sobrada soltura para confrontar y criticar, evitó chocar.

Ivanka Trump, hija y asesora del presidente, que se convirtió al judaísmo para casarse con Jared Kushner, fue la única funcionaria del círculo íntimo del presidente que condenó a los neonazis.

Agencias AFP y DPA

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