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Un político conservador y posible sucesor de Trump

Miércoles 16 de agosto de 2017
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El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, ayer, en su visita a la Argentina
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, ayer, en su visita a la Argentina. Foto: AFP

WASHINGTON.- A principios de agosto, The New York Times sugirió que Mike Pence podría buscar la presidencia en 2020. Pence respondió con el libreto de los políticos que aspiran a lo más alto del poder: un furioso comunicado de cuatro párrafos contra el periódico y el artículo, que calificó de "falso", "vergonzoso y ofensivo", y en el que prometió trabajar para reelegir a Donald Trump .

El episodio mostró una realidad con la cual Pence convive día a día: la posibilidad de que pueda llegar a convertirse en el próximo presidente de Estados Unidos y una usina de rumores ante la tumultuosa presidencia de Trump.

Muchos republicanos anhelan que así sea. Es un secreto a voces en Washington que el establishment preferiría a Pence al frente de la Casa Blanca. Pence es la antítesis de Trump: estable, confiable, disciplinado y un férreo conservador. Un dato: nunca come solo con otra mujer, a menos que sea su esposa, Karen Pence, y nunca va a eventos donde se bebe alcohol sin ella.

Pero Pence, que cuenta con casi dos décadas de trayectoria política en Washington y en Indiana, el estado que gobernó, ha mostrado en público una lealtad incondicional a Trump. Lo defiende, lo justifica y explica sus decisiones. Supo ganarse su confianza y ha sido, más de una vez, un vocero efectivo.

Pence ha logrado mantenerse al margen de las internas que han signado la presidencia de Trump y por ahora no ha sido tocado por el Rusiagate, el escándalo que ha puesto en jaque al gobierno.

Una especulación que corre en Washington es que podría tocarle el mismo destino de Gerald Ford, quien reemplazó y luego perdonó a Richard Nixon tras su renuncia por Watergate. Anthony Scaramucci, el excéntrico financista que duró 10 días en el gobierno, le puso un apodo: "46", el número de presidente que tocará al sucesor de Trump.

"El vicepresidente no puede creer qué carajo está pasando", dijo Scaramucci en una entrevista con la revista The New Yorker, que le valió la renuncia. Pence salió bien parado.

Oriundo del medio oeste, Pence es un férreo conservador. Cree fervientemente en el libre mercado y aborrece la intervención estatal. Al aceptar su candidatura, se presentó como "un cristiano, un conservador y un republicano, en ese orden". Rechaza el matrimonio igualitario, la legalización del aborto y la expansión de derechos de la comunidad LGBT. Intentó, sin éxito, prohibir la llegada de refugiados a Indiana.

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