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El empresario falló y sigue fallando

Orlando J. Ferreres

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PARA LA NACION
Miércoles 16 de agosto de 2017 • 01:04
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El empresario falló, no sólo como parte del control del país, sino también como aquel que juzga la vida nacional para que vaya por el buen camino. Este es un fuerte hallazgo que perturba mucho la vida económica de Argentina.

¿Qué queremos decir con esto? Que así no se puede quedar tranquilo nadie, no hay forma de superar los puntos de control y mucho más si se es un empresario, que tiene que velar por la correcta evolución del país.

Si analizamos la vida de las entidades empresarias, vemos que una buena parte de ellas no han colocado dueños de las empresas o gente similar en los principales puestos de esas entidades. De esa forma no hay una definición clara del papel del empresario. Esto vale para las entidades más representativas de la dirigencia empresarial: sea la que reúne a todos los empresarios, las cámaras, las entidades de aglomeración de empresarios, sean grandes, medianas o chicas, nacionales o del interior, las uniones industriales y demás de cada sector o provincia, en fin, prácticamente a todos los sectores de la vida nacional. Por supuesto que en muchos casos esto es necesario pero ahora se ha popularizado excesivamente.

¿A qué deberíamos aspirar en la vida general de los negocios empresarios? A que estos temas sean manejados por los empresarios más representativos. Esto no quiere decir que tengamos dudas sobre la capacidad de aquellas personas que están al frente hoy de las entidades, sino que se confunden sus roles con su accionar profesional. Es muy importante darle este ángulo a la política del empresario.

Tomemos un caso concreto: ¿Cuál es la posición del empresario respecto de la integración Unión Europea-Mercosur? Todo indicaría que es fundamental este acuerdo. ¿Por qué no avanza entonces? Habrá temas en los que aparecerán factores no resueltos que hacen dudar a los integrantes de estas organizaciones sobre la conveniencia de estos acuerdos o quizá haya un exceso de preocupación no justificada al respecto. Falta muy poco para poder resolver este problema, son sólo meses y, a partir de allí, veremos cómo avanza la realidad.

Se ha considerado el tema de los resultados de nuestro esfuerzo para crecer y allí podremos salir a encontrar responsables, tanto para bien como para mal. En cada tema que consideremos, como podría ser la política tributaria, la política de gasto público ya sea nacional, provincial o municipal, la política laboral, las obras sociales, las Lebacs y muchos temas más que hacen a la vida del país, el empresariado no se ha expedido claramente, se lava las manos.

Esto es lo que no puede ser, el empresariado debe ser tener una posición definida, clara, y que se note que está a favor del país. Es básico entenderlo: sin estas definiciones no tendremos mucho consenso para avanzar hacia un país que en su momento se ubicó ente los primeros 10 del mundo. Se requieren esas definiciones clave del empresariado. Sin dichas definiciones no podremos avanzar y lo peor es que estaremos siempre dudando acerca de nuestro destino. Es fundamental definirse.

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