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Libros de divulgación para chicos: de una pregunta a la otra

Oferta. Con temas renovados, imágenes, abordajes más desafiantes y juegos, los libros informativos infantiles se vuelven más creativos y sofisticados

Domingo 20 de agosto de 2017
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PARA LA NACION
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Mientras los abuelos y tíos mayores -niños durante la primera mitad del siglo XX-, pudieron deleitarse y aprender del mundo con los catorce tomos del El tesoro de la juventud, los chicos del siglo XXI tienen una oferta enorme y diversa de "tesoros" en libros informativos para elegir en librerías y bibliotecas. Porque contar el mundo a los más chicos siempre ha sido una tarea editorial ardua, que en los últimos años -al compás de los desarrollos de todo el campo de la literatura infantil- se volvió más diversa y sofisticada.

"Los libros de divulgación para niños vienen a cumplir una función informativa, pero además tienen como plus, respecto de cualquier otra fuente de información, el modo en que transmiten el conocimiento. Es decir, asumen estrategias que podríamos llamar narrativas. Enuncian los conocimientos en línea con lo que el psicólogo y pedagogo Jerome Bruner llamó ?sentido de maravilla': la forma particular en que un maestro -un libro o una narrativa- imprime a su presentación de un tema de cualquier campo del conocimiento", dice Gustavo Bombini, director de la carrera de Especialización en Literatura Infantil y Juvenil de la Unsam y director editorial de El Hacedor.

Con relatos, con fotos, con imágenes, atractivos y desafiantes, los libros informativos superan el formato enciclopedia, van más allá del género "Preguntas y respuestas" (que también tuvo su auge en el siglo pasado) y se lanzan a la búsqueda de formas nuevas para renovar la presentación de temas que no siempre son de sencilla comprensión.

"El sentido de maravilla tiene que ver con la formulación de una buena pregunta, pero no se trata de una motivación externa al propio campo de conocimiento. Lo fundamental es no simplificar sino todo lo contrario: que aparezca la curiosidad, la incertidumbre, cierto vértigo de querer saber más", señala Bombini. Se trata entonces de encender la curiosidad, esa sensación irresistible que da chispa al motor de la búsqueda intelectual, dirigido a personas que inician su vida lectora.

Con signos de interrogación

Por el lado de las ciencias, las preguntas y respuestas siguen vigentes. En Iamiqué, una editorial local que se dedica a la divulgación científica infantil desde 2001, la colección Preguntas que Ponen los Pelos de Punta sigue lanzando títulos, que se agregan a otros ya conocidos como ¿Por qué se rayó la cebra? o ¿Por qué es tan guapo el pavo real? "Cada libro va guiando al lector por un camino. A medida que el lector avanza, el libro le va explicando un poco más, para ir más lejos. Como si cada texto dijera: ?Ya te expliqué este concepto, entonces estás listo para entender y aprender un montón de cosas interesantes'. Nos interesa provocar en el lector el placer de entender algo. Y siempre se trata de cuestiones bien curiosas de la ciencia", dice Carla Baredes, física y divulgadora, una de las directoras de Iamiqué.

Son esas cosas curiosas de la ciencia las que hacen la diferencia entre un libro informativo y un manual escolar. Y aunque algunos informativos están entrando en las escuelas -de la mano de bibliotecarios, maestros y planes de lectura-, su lugar sigue siendo marginal respecto de la centralidad del Manual del alumno: "El manual cumple con un programa determinado por distrito, o es para un ciclo o para determinado grado. Sigue la currícula. Los libros informativos, en cambio, traen datos divertidos de las ciencias, se permiten el humor o pueden relacionar el tema central con otros. Conectan con la curiosidad y con el placer de saber", dice Baredes, que junto con su socia Ileana Lotersztain, también se ha dado el gusto de traducir y producir libros de filosofía e historia.

Las preguntas son guía de la colección de divulgación científica para chicos de Eudeba. ¿Querés Saber?? nació en 2003, tiene más de 30 títulos e incluye propuestas como ¿Querés saber qué es el universo?, ¿Querés saber qué son los hongos?, ¿Querés saber qué es la contaminación ambiental?, entre otros. "Cuando se escriben textos para chicos hay que sostener un estado de pregunta y de apertura a las preguntas de los demás muy vital y activo. Y más si se cuenta con la interpretación complementaria de un artista, como es el caso en la colección que yo dirijo", dice Paula Bombara, bioquímica, escritora y directora de ¿Querés saber..? (QS).

Las ilustraciones ocupan un lugar fundamental en estas propuestas y juegan un particular contrapunto con el texto. "La realidad que vivimos da al desarrollo tecnológico y científico un lugar de verdad que necesita del arte para equilibrarse y mantenerse en cuestión. Por eso en los libros de QS las imágenes son fundamentales: se trata de mostrar cómo la ciencia y el arte dialogan para comprender el mundo", asegura Bombara.

Con un fuerte trabajo sobre la escritura, sin descuidar el diseño y la ilustración, Eduardo Wolovelsky, biólogo, divulgador, autor y editor de numerosos títulos dirigidos a niños y jóvenes, señala: "Es importante no dar información sin contextualizar. Los instructivos, los datos sueltos, las curiosidades o los hallazgos científicos sin marco histórico pierden valor como información, porque no construyen un contexto en el que esa información tenga sentido. Además, el exceso de información propende a la ignorancia", dice el especialista.

En sus libros subyace otro tipo de preguntas: "¿Todo descubrimiento científico es valioso para una sociedad? ¿Qué deberíamos enseñar de la ciencia? La bomba atómica, los gases utilizados en la Primera Guerra Mundial, entre otras cosas, fueron también producto del desarrollo científico. No es lo mismo hacer libros sobre curiosidades de la ciencia que plantearle al lector, sin subestimarlo, las grandes y angustiantes preguntas que cada hallazgo científico trajo en cada momento histórico", declara el especialista. En la colección Los Libros del Nautilus, de Libros del Rojas (UBA), Wolovelsky publicó Agua y adobe. Relatos sobre el pasado de enfermedades presentes, ¡Eureka! Tres historias sobre la invención en ciencia y Generaciones. Del compromiso humano y algunas falsas ilusiones sobre la genética, entre otros títulos, todos dirigidos a chicos de alrededor de doce años.

Arte y parte

"No se puede amar lo que no se conoce y no se puede cuidar lo que no se ama", dice Silvia Sirkis, editora de Arte a Babor, el lema que guía su proyecto editorial: "Queremos hacerles ver a los chicos el patrimonio artístico y arquitectónico que tenemos. Que es importante y es de todos, aunque un pequeño porcentaje de la población lo conoce". En formato narrativo, con información rigurosa, la editorial (fundada en 2008) publicó recientemente ¿Qué forma tiene una casa?, y prepara el próximo: ¿Qué forma tiene un puente?

Mientras tanto, los pequeños lectores pueden disfrutar de A Lola le gusta lo imposible (sobre Lola Mora) y A Antonio le gustan los monstruos (sobre Berni). "No se trata de biografías", aclara Sirkis. "Nos interesa contar la búsqueda particular de cada artista para generar en los lectores un vínculo emocional con esa búsqueda." En cada libro hay una invitación a gozar activamente de las obras, como en El cumpleaños de la Mona Lisa, de Istvansch y Paula Fernández, que propone un recorrido por la obra de diversos artistas europeos del siglo XX, o Perdidos y encontrados, de Elizabeth de Lambilly, con propuestas de abordaje súper desafiantes para entrar a obras clásicas.

Porque si de algo están seguros autores y editores de estos libros es que lo aburrido quedó en otra parte, lejos. Por eso en Pequeño Editor prefieren hablar de híbrido más que de libro informativo. "Llamamos híbridos a aquellos libros en los que cruzamos tipos textuales. Son libros que no responden a ningún género: son un poco informativos, un poco literarios, un poco instructivos", dice Raquel Franco, directora editorial de Pequeño Editor. y pone de ejemplo Con la cabeza en las nubes, un libro para pintar, para aprender, para mirar. "Cuando uno elige un género, se restringe. Nosotros elegimos un tema y luego inventamos el formato para ese tema", dice Franco.

Todos los temas del mundo

La editorial Calibroscopio, que comenzó como feria del libro itinerante y tiene la librería El Libro de Arena, publicó hace unos años Quién soy. Relatos sobre identidad, nietos y reencuentro (Destacado de Alija 2013). "Veíamos en catálogos europeos libros que daban cuenta del nazismo o historias personales en relación con la Guerra y notamos una gran carencia local con respecto a la historia reciente", dice Judith Wilhelm, editora y librera. El libro llevó meses de trabajo en equipo: "Nos acercamos a las Abuelas de Plaza de Mayo, que nos pusieron en contacto con hijos de desaparecidos, que a su vez dieron testimonio a cuatro escritores", cuenta la editora. El libro suma a esos cuatro relatos las ilustraciones de artistas de primera línea y el "cómo lo hicimos", que muestra el proceso de investigación y edición. Por la misma época, Iamiqué salió al ruedo con Abuelas con Identidad.

Entrar en un libro informativo, definitivamente, es abrir una caja de sorpresas. Hay propuestas de enunciados contundentes: "¿Te gustaría vivir en un zoológico? ¿Tiene sentido castigar la crueldad con más crueldad? ¿Hay situaciones en las que ser cruel es divertido?". Mundo cruel (Wonder Ponder-Iamiqué) despliega imágenes y textos como disparadores de la reflexión moral y filosófica.

Y otras propuestas osadas: "¿Quieren saber como nos conocimos con mi papá y mi mamá?", se pregunta uno de los niños protagonistas de Mi familia es de otro mundo (Uranito). Con historietas, ilustraciones e información, el libro recorre temas como la adopción, la fertilización asistida, el matrimonio igualitario, la familia monoparental, entre otras familias posibles. Y hay más sorpresas, como la de "Gramática del ladrido", título del primer capítulo de Perros & gatos bajo la lupa de los científicos (Nórdica Infantil), una propuesta interdisciplinaria y desacartonada para conocer a las mascotas domésticas.

Entre tantas diversas propuestas: ¿qué lectores y sujetos de conocimiento se proyectan en estos libros? "En el campo del libro informativo se ha avanzado mucho pero aún faltan materiales para niños y jóvenes sobre temas relacionados con los derechos, la democracia, la economía, el mundo del trabajo, textos con sentido político que inviten a pensar otros problemas, otros ámbitos", señala Bombini. En el camino que inician, los pequeños y curiosos lectores de libros informativos se topan con propuestas que tienen (o podrían tener) el poder de brújula de aquellas preguntas determinantes de la infancia.

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