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De Perú a Zimbabue, cinco destinos que son un misterio

Domingo 20 de agosto de 2017
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PARA LA NACION
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1 Perú. Las líneas de Nazca

Las grandes civilizaciones precolombinas dejaron muchos enigmas sin resolver, como el de Teotihuacán en México. Pero el misterio más intrigante de todos es el "astronauta" de Nazca. Sobre la meseta desértica del sur de Perú, entre el océano y los Andes, las líneas cerca de aquel pueblito no han desvelado todavía todos sus secretos. Talladas sobre las superficies rocosas a lo largo de decenas de kilómetros, los arqueólogos estiman que fueron realizadas hace más de 15 siglos. La ausencia de lluvia permitió que no fueran erosionadas y se hayan conservado hasta nuestros tiempos. Se las puede ver solamente desde el aire y nadie puede decir todavía con certeza qué finalidad tenían. Algunos optan por un calendario gigante, otros por dibujos rituales que se caminaban en ciertas ocasiones. Las "líneas" representan tanto motivos y símbolos como animales estilizados. Pero la figura más llamativa es una forma humana de grandes ojos, bautizada como El Astronauta. El sitio se visita a bordo de de avionetas que despegan de los aeropuertos de Pisco y Nazca y sobrevuelan los geoglifos a baja altitud.

2 Isla de Pascua. Los moáis

Desde que la isla fue avistada por el navegador holandés Roggeveen en 1722, los moáis nunca dejaron de fascinar a los viajeros y los arqueólogos. La pequeña isla es la tierra habitada más aislada del mundo. Fue colonizada por polinesios que desarrollaron una sociedad muy original, basada sobre una organización clánica que rendía un culto a los ancestros. Los gigantes de piedra son la manifestación más monumental de aquella cultura que colapsó poco antes de la llegada de los primeros europeos y derribó a sus gigantes de roca tallada. Los que se ven actualmente parados sobre sus ahus (plataformas sagradas) fueron restaurados; algunos con su tocado de piedra rojiza y uno solo con sus ojos. Los moáis figuraban ancestros protectores y su poder residía en su mirada. Muchos misterios subsisten en cuanto a su producción, su transporte y el fin radical de aquel culto. Para más confusión, el explorador noruego Thor Heyerdahl desarrolló una teoría sobre un origen incaico de los moáis, basándose sobre un ahu construido con la misma técnica que se usó en Cuzco.

3 Malta. Los templos megalíticos

Aquellas monumentales construcciones ya estaba abandonadas cuando la pequeña isla mediterránea y su hermanita Gozo (entre Sicilia y Túnez) vieron llegar los primeros barcos fenicios hace más de 25 siglos. El megalitismo maltés es distinto y anterior al desarrollado sobre el continente europeo. Los más antiguos de esos templos fueron levantados unos 4000 años antes de nuestra era; los últimos fueron contemporáneos de las pirámides de Egipto y de Stonehenge. Se conservaron varios vestigios en las dos islas, aunque se estima que otros se perdieron bajo las bombas de la Segunda Guerra Mundial. No se sabe casi nada del pueblo que levantó esas paredes de grandes rocas, salvo que tenían un conocimiento muy avanzado en astronomía. Entre los pocos elementos que se encontraron figuran piedras marcadas como si fuesen mapas del cielo; y figuras femeninas que llevan a algunos arqueólogos a pensar que Malta estaba dedicada al culto de una diosa de la fertilidad o era regida por una sociedad matriarcal.

4 Zimbabue. Gran Zimbabue

La única fortaleza de piedra del África negra se encuentra cerca de Masvingo, en el sur del continente. Los primeros europeos en verla a mediados del siglo XVI fueron exploradores portugueses. Pensaron haber llegado al mítico palacio de la reina de Saba y tenían la esperanza de haber encontrado las no menos míticas minas de oro del rey Salomón. Si bien hay oro en la región, se comprobó luego que se trata de una auténtica civilización africana. Los vestigios del Gran Zimbabue se extienden sobre una colina y un valle. En el medio, una imponente fortaleza está rodeada por 250 metros de gruesas murallas de piedra. En su interior quedaron en pie varias construcciones y una torre defensiva cónica como si fuese un castillo medieval. El sitio fue ocupado y desarrollado por los ancestros de los actuales shonas a partir del siglo X. En el momento de su máximo auge puede haber tenido más de 15.000 habitantes y fue este éxito lo que causó su ruina. La ciudad llegó a ser tan grande que no pudo sustentar a toda su población y fue abandonada durante el siglo XV.

5 Irlanda. Newgrange

En el mundo celta, todas las regiones tienen algún sitio megalítico monumental: Avebury, Silbury Hill o Stonehenge en Inglaterra; Carnac en Bretaña; Carn hir Parc Cwm en el País de Gales; Skara Brae en Escocia. En Irlanda, Newgrange es el principal vestigio de aquellos tiempos prehistóricos. Se estima que fue construido varios siglos antes de la primera pirámide de Egipto y un milenio antes de Stonehenge. Forma parte de Brú na Bóinne, un complejo neolítico de túmulos, menhires y henges (cercas de grandes piedras). El túmulo de Newgrange es el más grande de su género. Su diámetro mide casi una cuadra. Se accede a la sala mortuoria de su centro por un largo pasillo cubierto. Cumplía una función astronómica: cada año, el día del solsticio de invierno, los rayos del sol ingresan durante unos pocos minutos hasta la sala central. Además de tener una precisión de reloj suizo, el túmulo cumplía funciones artísticas: su pared externa está compuesta por grandes piedras grabadas con trísqueles y otros motivos geométricos.ßDe Perú a Zimbabue, otras cinco grandes incógnitas

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