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Cuando el jazz fue el gran aliado de Spinetta

Hace 40 años, el gran músico argentino publicaba A 18' del sol, el disco con el que comenzó su sociedad con un género que lo acompañaría por siempre. Cómo Miles Davis y el auge del jazz-rock de ese momento llegaron al corazón del Flaco

Domingo 20 de agosto de 2017
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A 18 Minutos, la banda formada hace dos años por ex músicos de Spinetta: Luis Ceravolo, Machi Rufino, Guillermo Arrom y Andrés Beeuwsaert
A 18 Minutos, la banda formada hace dos años por ex músicos de Spinetta: Luis Ceravolo, Machi Rufino, Guillermo Arrom y Andrés Beeuwsaert.

"Que este sea un concierto que pueda, de alguna manera, abrir una nueva pauta en la música que se está tocando en Buenos Aires", le decía Luis Alberto Spinetta a su público el 17 de junio de 1977 en el teatro Lasalle. Y por arrogante que sonara, la propuesta lo mostraba, una vez más, desconcertando a su propio público y a la prensa. A pocos meses de la disolución de Invisible, se presentaba con una formación sin batería y lo que seguiría después de ese discurso sería una versión de On Green Dolphin Street, una canción popular que Miles Davis convirtió en standard de jazz en 1958 y que a partir de ahí grabarían desde Ella Fitzgerald hasta Bill Evans y, también en 1977, Return To Forever, un grupo caro a los intereses del ex Almendra en ese momento.

Pero aunque Spinetta se planteaba reformular las pautas de hacer música en Buenos Aires a partir del procesamiento del jazz-rock, el año 1977 sería, para la historia del rock mundial, el año del quiebre punk. Un día después de ese show de Spinetta, en una galaxia tan lejana como Londres, los Sex Pistols entraban a grabar Holiday in the Sun, el tema que abriría el revolucionario y revulsivo Never Mind The Bollocks, su único disco de estudio.

Todavía demasiado alejados, en términos geográficos y tecnológicos, como para procesar el rock anglo en tiempo real, buena parte de los rockeros porteños reconfiguraban su sonido a partir del estudio del jazz-rock que Miles Davis había delineado en Bitches Brew (1970). "Aparecieron bandas que llamaron la atención de todo el mundo y el Flaco no quedó exento", explica el saxofonista Bernardo Baraj, que fue parte de la llamada Banda Spinetta entre 1977 y 1978. "Escuchábamos mucho Weather Report en esos años, y atraído por esa música fue que pudo hacer su propia experiencia y girar en otra dirección."

En plena etapa de reconstrucción musical y personal -su hijo Dante había nacido a fines del año anterior-, Spinetta lanzó en 1977 A 18' del sol, el disco en el que abrazaría el jazz para siempre. Aunque siempre consciente de que el jazz era para él más un facilitador de nuevas variantes estéticas que de una nueva estructura estilística ("Mi mundo siempre fue el pop, y yo tomo todo lo que se acerca a mi mundo", le decía a Eduardo Berti en el libro Crónica e iluminaciones, de 1988), lo cierto es que, a partir de ese momento, se rodearía casi invariablemente de, al menos, un músico jazzero en todos sus proyectos. Si Miles Davis, John McLaughlin, Chick Corea y Herbie Hancock habían electrificado el jazz para llegar a audiencias rockeras, Spinetta recorría el camino inverso: se nutría de armonías e improvisaciones jazzeras para revitalizar las formas rockeras que él consideraba perimidas.

Atrás habían quedado la enjundia zepelliniana de Pescado Rabioso, a quien definía como "el primer eructo después de que uno se toma un Uvasal tras haber comido y bebido a mansalva" en el libro Cómo vino la mano, de Miguel Grinberg, y mucho más atrás las canciones seminales de Almendra. A meses de la separación de Invisible, Spinetta convocó a músicos de neto corte jazzero para A 18' del sol. Diego Rapoport había regresado de Europa y se sumaba en teclados con toda la influencia de Bill Evans, que para ese momento ya había editado las dos terceras partes de su serie de discos de solo piano en el que sobregraba diferentes partes a modo de conversación consigo mismo (Conversations With Myself, de 1963, y Further Conversations With Myself, de 1967) y completaría con New Conversations en 1978. En batería se incorporaba Osvaldo Adrián López, que ya había formado parte de un trío con el Mono Villegas en piano y Oscar Alem en contrabajo. "Tenía mucha chapa y reconocimiento en la escena", recuerda Machi Rufino, que se incorporó al grupo por pedido de Rapoport y hoy lidera A 18 Minutos, un grupo que centra su repertorio en los temas del disco y los inéditos de la época. "Fui a la casa de Luis por cosas que no tenían que ver con la música, hacía tres meses que habíamos dejado de tocar con Invisible", cuenta el bajista. "Lo primero que vi fue un piano eléctrico y estaba Diego. Nos pusimos a tocar jazz espontáneamente, tanto que se dio manija y le dijo: «Luis, tenemos que tocar con él»". Así fue como, hasta la incorporación de Osvaldo López, el trío realizó una pequeña gira de shows sin baterista.

Foto: Archivo / Dante Cosenza

Así como el disco de los Pistols, que abría con una canción sobre no querer vacaciones en el sol, se convertía en bisagra, el disco de Spinetta que llevaba como título un cálculo erróneo de la distancia, a la velocidad de la luz, entre la Tierra y el Sol se convertía de inmediato en una bisagra dentro de su propia carrera. "Esa fue la mejor grabación que hice en mi vida", afirma en Crónica e iluminaciones. Sumido casi por completo en la abstracción jazzera, A 18' del sol suma, a las complejidades que ya se vislumbraban en Invisible, un sonido etéreo, tan frágil que parece desintegrarse al final de cada compás.

"Esas armonías, propias del jazz, después las encontrás en toda la obra de Luis", explica Machi, a quien Spinetta le regaló Water Babies, de Miles Davis, durante las sesiones de grabación A 18' del sol. Repleto de primeras tomas, el disco cuenta con dos instrumentales en su lado A, toda una declaración de principios de parte de alguien que ya había acuñado una poética que lo ubicaba en lo más alto de los letristas argentinos. Tal fue el desconcierto -y desagrado- del público que durante los shows de esta época que se popularizó el famoso clamor Flaco, tocá «Muchacha», en referencia al clásico de Almendra.

Como una suerte de concesión a su propio clasicismo, el lado B arranca con una canción de neto corte spinettiano. Rapoport le insitió tanto para que grabe un tema en formato acústico, que Spinetta desempolvó Canción para los días de la vida, de la ópera inédita de Almendra que en 1977 se veía resignificado por el nacimiento de Dante. Automáticamente, la composición se convirtió en una de las favoritas del público y los versos "Tengo que aprender a volar / entre tanta gente de pie" hoy forman parte de las frases más citadas del autor. De todos modos, lo que predomina en A 18' del sol son las composiciones rebuscadas y sonidos que casi no encontraban correlato con artistas locales, a excepción de La Máquina de Hacer Pájaros, que se separaba ese mismo año. Sólo con la formación de Serú Girán, el jazz rock se consolidaría como tendencia.

Consciente de la oscuridad que atravesaba la Argentina en los años de la dictadura militar más sangrienta de su historia, de todos modos decidió incluir Toda la vida tiene música hoy. "Sabía que en el país estaban pasando atrocidades muy grandes", le decía a Pipo Lernoud en la revista Cantarock. "Pero no quería ceder, quería seguir." La frase que inicia el texto incluido en el sobre interno del disco, también deja en claro esta postura: "Es increíble y a la vez reconfortante que en un mundo insensibilizado subsista el deseo de inquietarse por buscar lo Supremo". Ese mismo año, Sun Ra, uno de los jazzeros más excéntricos y vanguardistas de la historia, editaba un disco titulado Cosmos, en el que fantaseaba con viajes entre las estrellas y música de planetas desconocidos.

Para quien deseara leer a un Spinetta más crudo durante esa época, la editorial Tres Tiempos editaría Guitarra negra, el libro de poemas que recupera textos desde los años de Artaud. Allí, en lugar de topacios y dulces flores de la mañana, se suceden monos disparando a quemarropas y muelas arrancadas de la boca.

Igual que para el público, a la crítica le tomó tiempo aceptar el cambio de rumbo que proponía el disco. "Decían que más allá de la idoneidad de los músicos no había nada interesante", dice Machi. Spinetta, irónico, apuntaría que las críticas fueron "tan duras como los tímpanos de los críticos". De todos modos, los shows de la Banda Spinetta nunca dejaron de ser convocantes. En agosto de 1977, con una formación que incluía a Santiago Giacobbe en teclados y a Baraj en saxo, agotó cuatro veces el teatro Coliseo. "La forma de los shows tenía características muy emparentadas con el jazz", cuenta el saxofonista, que ya conocía a Spinetta de un show que había dado Almendra en el Di Tella en la década del 60. "Aunque la canción siempre estaba, había espacios significativos para los solos."

El repertorio también incluía, además de On Green Dolhpin Street, Maiden Voyage, una de las composiciones de Herbie Hancock. Tanto Machi como Baraj coinciden que la energía y la fluidez de la música encontraba su raíz en la falta de prejuicios al unir ambos mundos y por el buen humor que reinaba en los ensayos que se extendían durante horas. "Yo me divertí mucho tocando esto", dice Spinetta en el libro de Berti. "No fue una postura intelectual, sino un lapso de gran placer". Tanto en A 18' del sol como en los shows de la época que hoy pueden escucharse en YouTube y en discos piratas que los coleccionistas atesoran como incunables, lo que sobresale en su nuevo estilo guitarrístico es la fuerte influencia de John McLaughlin, el líder de la Mahavishnu Orchestra, a quien le dedicaría el instrumental Siguiendo los pasos del maestro en Los niños que escriben en el cielo (1981), segundo disco de Spinetta Jade. Sobre la manera de abordar el jazz de Spinetta, Baraj reconoce que "era un músico con gran intuición, muy personal y muy apegado al trabajo".

El constante recambio de músicos de la Banda Spinetta también parecía emular la dinámica de las formaciones jazzeras. Para marzo de 1978, se sucedieron los bajistas Ricardo Sanz y Rinaldo Rafanelli, Leo Sujatovich y Eduardo Zvetelman en teclados, Gustavo Spinetta, hermano de Luis, fue reemplazado por Luis Ceravolo en batería -que hoy también forma parte de A 18 Minutos con Machi- y Gustavo Moretto en trompeta. En noviembre de ese año, la Banda Spinetta se convertiría en la primera banda de rock en tocar en Obras Sanitarias. Según consigna Gloria Guerrero en su libro Estadio Obras: El templo del rock, el show fue "para unos pocos y en un estadio recién inaugurado, de manera no oficial y sólo a guisa de festejo y prueba".

Los espacios amados era el nombre que tenía pensado Spinetta para el siguiente disco, que seguiría la tónica de A 18' del sol y cuyos temas, en su mayoría instrumentales, ya formaba parte del repertorio en vivo. Pero la producción y el lanzamiento de Only Love Can Sustain, su polémico disco en inglés, más el regreso de Almendra en 1980 se antepusieron en el camino y aquella grabación quedó trunca para siempre. El aura jazzera, sin embargo, se mantuvo vigente en cada próximo paso. "A través del jazz aprendí nuevos acordes y esas nuevas series de acordes, esas cadencias me llevaron a escribir letras distintas", cuenta en Crónicas e iluminaciones.

Aunque Spinetta Jade fue el proyecto posterior en el que el costado jazzístico se evidenció de manera más explícita, nunca dejó de rodearse de músicos que se sintieran cómodos navegando en esas aguas. "La clave fue estar libres de prejuicios", resume Machi sobre esta apertura musical. "Cuando tocábamos con la Banda le decía a la gente que tenían que abrir la cuca". César Franov, Lito Epumer, Mono Fontana, Javier Malosetti, Jota Morelli, Sergio Verdinelli, Nerina Nicotra y Matías Méndez son algunos de los músicos del mundo del jazz que pasaron por las filas de Spinetta, tanto en vivo como en estudio.

En una obra que lo tuvo marcando siempre sus propias pautas de producción, Spinetta nunca se pensó a sí mismo como un músico de jazz. La canción y la estética pop/rock fueron siempre el eje de sus composiciones, pero también entendió que los estilos no son acabados sino permeables. A aquel show del 17 de junio del 77 en el Lasalle, llegaba después de atravesar un proceso de replanteos internos de todo tipo, lejos del vértigo de Pescado Rabioso, se tomaba tiempo para reflexionar sobre el escenario con una frase que definiría gran parte del aura sonora que lo acompañaría hasta su muerte: "En un viejo enemigo mío llamado jazz, encontré a un gran aliado, a un gran amigo".

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