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Santa Rosa, la venerada que anuncia tempestad

Sábado 19 de agosto de 2017
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PARA LA NACION
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La tormenta de Santa Rosa es una expresión muy escuchada en el campo para fines de agosto cuando ocurrió alguna acción meteorológica importante o cada vez que se necesita la lluvia. Mitos, leyendas e historias nos transportan a la Ciudad de los Reyes (Lima, Perú) al 25 de abril de 1586, día en que fue bautizada Isabel Flores, hija del arcabucero Gaspar Flores y de María de Oliva.

Ricardo Palma, en Tradiciones peruanas, relata la infancia de Isabel en Quive y también sobre las primeras rosas que se conocieron en la zona, que aparecieron en el fondo de la casa donde vivía la familia Flores.

La niña Isabel tomó por nombre Rosa. Muchos padecimientos, sacrificios y su vocación la llevaron a los 20 años a tomar el hábito de tercera de Santo Domingo.

En 1615 una expedición holandesa se aproximaba a El Callao. Se comentaba que venían unos herejes que profanarían templos y arrasarían con riquezas y mujeres. Rosa reveló públicamente sus dotes: una tempestad, según la tradición, habría causado la huida de las naves enemigas, pero lo cierto es que en la Iglesia de Santo Domingo se expuso para la adoración el Santísimo Sacramento, y Rosa estaba dispuesta a dar su vida por defender el Sacramento de cualquier ultraje; allí las plegarias, según crónicas de la época, dieron sus frutos: los piratas partieron.

La iglesia de Santa Rosa de Lima, en Tornquist
La iglesia de Santa Rosa de Lima, en Tornquist. Foto: D. Giovanelli

Falleció el 24 de agosto de 1617 y fue beatificada por Clemente IX. En 1671 Clemente X la canonizó (primera persona nacida en América) y la designó patrona de toda América. Su fiesta se celebra anualmente, por resolución papal, el 30 de agosto.

Para los 300 años de su fallecimiento esto recordaba la nacion: "Fue Rosa por su belleza, tenía un espíritu sutil y hermoso. Tocaba el arpa y la cítara. Tejía y bordaba cosas admirables. Gustábanle las flores y los pájaros. Un zorzal la acompañaba durante sus oraciones por el huerto y la despertaba al amanecer".

En plena Puna jujeña, el coronel y diputado del Congreso de Tucumán por Chichas Juan Fernández Campero (marqués del Valle de Tojo), un 30 de agosto de 1816, juró junto a sus soldados la conocida arenga de Santa Rosa: "Hoy, que es el día en que la Iglesia celebra la única santa canonizada del Perú, hemos jurado la independencia de la América del Sud, de orden del señor general en jefe don Manuel Belgrano. Por disposición del soberano congreso reunido en el Tucumán, que componen la nación, es decir: que nos separamos absolutamente de toda dominación europea. Nada hacemos con hablarlo, ofrecerlo y prometerlo, si nuestra constancia falta y el valor desmaya?".

El 14 de septiembre de 1816, a propuesta del diputado Fray Justo Santa María de Oro, fue aclamada patrona de la Independencia Nacional del Estado la gloriosa Virgen Americana Santa Rosa de Lima.

Muchos pueblos y ciudades de nuestro país llevan el nombre de Santa Rosa y otros tantos tienen como patrona esta santa.

Eduardo Wilde, en Prometeo & Cía., escribió: "Desde que comienza el mes de agosto no se oye en el muelle y en las fondas y tabernas del bajo de Buenos Aires hablar de personaje alguno del almanaque que no sea Santa Rosa", y continúa: "El nombre de Santa Rosa ha perdido entre nosotros su significación celestial, adquiriendo esta otra más mundana ¡tempestad!".

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