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El baile del caño hace su debut en el Teatro Colón

La bailarina Flor Forquera es la elegida para interpretar un número de pole dance en la ópera Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny

Sábado 19 de agosto de 2017
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PARA LA NACION
Flor Forquera cautivó al prestigioso director Marcelo Lombardero y bailará en el templo de la ópera nacional
Flor Forquera cautivó al prestigioso director Marcelo Lombardero y bailará en el templo de la ópera nacional. Foto: Diego Spivacow / AFV

Fénix, angelito y rombo. Trepada a un caño de tres metros de altura, con su piel como único adherente al metal, Flor Forquera ejecutó un conjunto de figuras con nombres informales, sin rastros del inglés ni francés que caracterizan a la danza jazz y clásica. Frente a un hombre que supo ser el director artístico del Teatro Colón, y también de su Ópera de Cámara, semidesnuda y lanzada, buscó enredarse en aquellas fuerzas físicas que arrastran a las bailarinas de pole dance hacía remolinos tan mágicos como interminables. En algún punto en medio de todo eso, ella, además, lo miró a los ojos.

Flor asegura que prefirió no sa-ber demasiado. Tampoco se animó a googlear. Cuando el mail del Teatro Colón llegó a la escuela de pole dan-ce en la que da clases y entrena para competir, lo único que pensó fue que volver a enfrentarse a una situación de evaluación sería útil para su pre-paración mental en vistas de los tor-neos internacionales que la esperan. Tal vez eso explique la desfachatez de la mirada que le clavó a uno de los hombres más respetados de la esce-na de arte nacional, con una trayec-toria como mínimo intimidante a nivel internacional.

Esa mañana Marcelo Lombardero, el hombre para el cual bailó, uno de los directores de ópera más pres-tigiosos del mundo, había entrado al Art Dance Studio de Palermo con un equipo de casi diez personas, entre las cuales estaba también el coreógrafo Ignacio González Cano. Venían a buscar una bailarina capaz de llamar la atención del más ebrio de los hombres que hubiera a su al-rededor, en el cabaret de una ciudad imaginaria donde se sitúa la ópera satírica Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny.

Para su puesta en escena, Lombar-dero, que había entrado en sintonía con el espíritu transgresor de la ópe-ra escrita por el alemán Bertolt Bre-cht, con música de su compatriota Kurt Weill, presenció la audición de diez bailarinas. Ellas habían sido lla-madas a traer una coreografía pro-pia. Como en la ciudad que pondrá en escena, no les puso prohibición técnica ni restricción moral alguna. Por eso, en la sala terminó sonando reggaeton, trap y electro. Hubo ta-cos de 20 centímetros, arrastres de rodillas, olas corporales y los rebo-tes más osados que el exotic pole, la rama que profesionaliza el lado más escandaloso de la disciplina, convir-tió en técnica. Luego de las perfor-mances individuales, cuatro de esas bailarinas fueron seleccionadas. A ellas se las invitó a realizar una im-provisación al ritmo de la pieza de piano que la elegida bailaría durante la ópera, y que sería interpretada en vivo por el pianista de la Orquesta Estable del Colón, en esta ocasión, a cargo del director musical invitado David Syrus. En ese contexto, Flor, sus fuerzas centrípetas aliadas y su mirada fulminante, entraron en es-cena.

Con el peso de la historia

El baile del caño, un arte maldito y plagado de connotaciones inmo-rales, hará su debut en el Teatro Co-lón en el marco de Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, el martes próximo. Las funciones repetirán únicamente el 25, 26, 27 y 29 del ac-tual y significarán una de las apues-tas más audaces de la cartelera del templo de la ópera nacional en mu-cho tiempo. La obra llega con una pesada carga de censura a sus es-paldas, que comienza el día mismo rusas al pole", revela asombrada. "Los trucos, las figuras, las caídas en fuga están llegando a niveles que impresionan y por eso todos cree-mos que finalmente el pole va a ser incorporado a los Juegos Olímpicos en algún momento", asegura. ¿Es el pole un arte o un deporte? Para ella, la división es imposible. "No dudo de que sea un deporte, está clarísi-mo, pero es un deporte que pierde la gracias si se sistematiza a pasos puntuales. Ahí es donde me parece que nunca va a dejar de ser un arte", observa. Respecto de las connota-ciones siempre sexuales en torno al caño, Flor sonríe. "Aunque me ha-yan llamado para hacer de prostitu-ta, nosotros sabemos perfectamente que pole no se trata de sexo. Lo que sucede es que el poder de la desnu-dez y la fuerza en una mujer sigue siendo algo que despierta ese signifi-cado". Finalmente, cuando se le pre-gunta por los rasgos que definieron el resultado de su audición, revela sonrojada: "Tuve un buen balance entre técnica y sensualidad, pero el director me dijo que le gustó mi atre-vimiento de sostenerle la mirada. Si hubiese sabido quién era, jamás me hubiera animado". ßde su estreno en 1930, en la ciudad alemana de Leipzig. Esa noche, una multitud de representantes de la ultraderecha irrumpió en el Neues Theater para frenar su estreno. Lle-varla adelante fue toda una proeza que tendría que repetirse en cada ciudad en la que luego fue presen-tada. En 1933, los nazis la censura-ron oficialmente. Habría que espe-rar casi cuarenta años para volver a verla en escena, en el Gran Teatro Liceo de Barcelona, con sus autores ya muertos. Weiss había fallecido exiliado en los Estados Unidos en 1950 y Brecht, que había logrado es-capar del nazismo, murió seis años después, presuntamente en manos de los servicios secretos rusos anti-comunistas.

Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny cuenta la historia de una ciudad fundada en el desierto para burlar todo sentido moral y control estatal: en Mahagonny lo único que queda prohibido es no te-ner dinero, algo que se paga con la pena de muerte. Para conseguirlo, no hay ninguna restricción. Dividida en tres actos, su argumento crece en decadencia y formula interrogantes perfectamente aplicables al contex-to mundial actual. Su puesta aún hoy se considera una audacia; de hecho, apenas asoma en el puesto número 99 en el ranking de cien óperas más representadas. Uno de los hitos de su historia se sitúa en 2011, cuando el Teatro Bolshoi de Moscú dejó su escenografía en manos de La Fura dels Baus, cuya versión del desierto fue montar tres montañas de basura real sobre el escenario. En la era de la sobreinformación, su estética aún se considera vanguardista. Su mú-sica, por ejemplo, mezcla una serie de estilos poco usuales en el géne-ro, como el ragtime y el jazz. Incluye además el clásico "Alabama Song", una canción que con el tiempo sería interpretada por The Doors, David Bowie y hasta Marilyn Manson.

"En el mundo del pole dance, es-ta llegada a un teatro de la impor-tancia del Colón es muy celebrada", revela Forquera, quien, además de quedarse con este rol, se consagró como campeona en la categoría pro-fesional local en 2015 y tras ganar el regional en Chile en 2016, clasificó para el Campeonato Mundial que ese mismo año se realizó en Lon-dres. "Los mundiales se volvieron algo increíble con la llegada de las rusas al pole", revela asombrada. "Los trucos, las figuras, las caídas en fuga están llegando a niveles que impresionan y por eso todos cree-mos que finalmente el pole va a ser incorporado a los Juegos Olímpicos en algún momento", asegura. ¿Es el pole un arte o un deporte? Para ella, la división es imposible. "No dudo de que sea un deporte, está clarísi-mo, pero es un deporte que pierde la gracias si se sistematiza a pasos puntuales. Ahí es donde me parece que nunca va a dejar de ser un arte", observa. Respecto de las connota-ciones siempre sexuales en torno al caño, Flor sonríe. "Aunque me ha-yan llamado para hacer de prostitu-ta, nosotros sabemos perfectamente que pole no se trata de sexo. Lo que sucede es que el poder de la desnu-dez y la fuerza en una mujer sigue siendo algo que despierta ese signifi-cado". Finalmente, cuando se le pre-gunta por los rasgos que definieron el resultado de su audición, revela sonrojada: "Tuve un buen balance entre técnica y sensualidad, pero el director me dijo que le gustó mi atre-vimiento de sostenerle la mirada. Si hubiese sabido quién era, jamás me hubiera animado".

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