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Otro raid de terror en Finlandia dejó dos muertos acuchillados

El individuo, que fue neutralizado y detenido por la policía, atacó en un mercado de la ciudad de Turku al grito de "Allahu Akbar"; hay seis heridos

Sábado 19 de agosto de 2017
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LA NACION
Una mujer deja una vela en un memorial para las víctimas, en Turku, Finlandia
Una mujer deja una vela en un memorial para las víctimas, en Turku, Finlandia. Foto: AP

PARÍS.- Por lo menos dos personas murieron y otras seis resultaron heridas ayer cuando un individuo armado con varias armas blancas las acuchilló en plena calle, en la ciudad finlandesa de Turku. El atacante fue detenido por la policía.

Las autoridades, que declararon en un principio "no estar tratando el caso como un acto de terrorismo", tampoco dieron más detalles sobre las motivaciones del agresor, que fue herido en la pierna durante su arresto. Poco después, sin embargo, las fuerzas del orden fueron colocadas en estado de alerta, se aumentaron el número de patrullas y las medidas de seguridad para tratar de localizar eventuales cómplices.

"Nuestro estado de alerta antiterrorista es alto, pero es demasiado pronto para hablar de la naturaleza del ataque", declaró por su parte el superintendente de Turku, Stephan Sundqvist. También confirmó que la seguridad fue reforzada en todos los aeropuertos y las terminales ferroviarias del país.

"El gobierno sigue de cerca la situación en Turku y la operación que está llevando a cabo la policía", tuiteó Sauli Niinistö, presidente de la República de Finlandia.

El ataque se produjo a las 16 (hora local) en la plaza Puutori, una zona de mercados en el centro de esa ciudad de 180.000 habitantes del sudoeste de Finlandia. A unos 140 kilómetros al oeste de Helsinki, la capital, Turku-Abo es una ciudad medieval recostada sobre el río Aura.

En escasos minutos, la policía llegó al lugar de la agresión.

"Nuestras fuerzas dispararon sólo una vez. El individuo fue arrestado y llevado al hospital", precisó Sundqvist.

Los testigos describen escenas de horror.

"Fue horrible. Estábamos sentados en un café cerca de la plaza y vimos a una mujer espantada que gritaba, mientras un hombre, armado con un enorme cuchillo, estaba parado frente a ella apuñalando a la gente", relató Sven Larsson, un noruego que visitaba la ciudad. "En dos segundos había sangre por todas partes", precisó.

Según el periodista Wali Hashi, que presenció el ataque, el agresor gritaba en árabe "Allahu Akbar" (Dios es grande). La policía, sin embargo, se negó a confirmar esa versión.

"Todavía no consigo recuperarme del terror que me provocó ver este terrible incidente", declaró Hashi a la televisión.

De inmediato, el primer ministro de Finlandia, Juha Sipila, expresó públicamente sus condolencias a las familias de las víctimas y afirmó que el dramático episodio "conmocionó a todo el país".

Finlandia es uno de los países que ha sido golpeado menos por la violencia terrorista en Europa. El 11 de octubre de 2002, un atentado con bomba suicida en un centro comercial de la ciudad de Vantaa provocó siete muertos y 166 heridos.

El responsable, Petri Erkki Tapio Gerdt, era un estudiante de Ingeniería finlandés de 19 años, cuyas motivaciones nunca fueron descubiertas. La policía sospecha que el artefacto explotó en forma prematura y por accidente, aunque Gerdt probablemente haya querido pasar al acto antes de morir.

Ayer, dos horas después del episodio de Finlandia, un hombre de 31 años murió y otro de 25 fue hospitalizado en el oeste de Alemania, acuchillados en plena calle en la ciudad de Wuppertal-Elberfeld, mientras el o los agresores consiguieron escapar.

En una Europa al borde de la psicosis provocada por los atentados a repetición de los últimos meses y, sobre todo, por los ataques de anteayer en España, poco faltó para que muchos vieran un siniestro plan coordinado del terrorismo islámico.

La policía alemana, sin embargo, pareció privilegiar la pista del crimen común. Según algunos medios de comunicación locales, el episodio se habría originado en un incidente callejero que estalló cerca de la terminal ferroviaria de esa ciudad industrial de Renania.

"El acto no tiene absolutamente nada que ver con el terrorismo", declaró a su vez el vocero de las fuerzas de seguridad de Wuppertal-Elberfeld a la cadena norteamericana ABC.

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