Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El riesgo de los Pumas: creerse mejores de lo que realmente son

El proceso de transformación post Mundial 2015 sigue mostrando dificultades y se paga con derrotas, como la del debut en el certamen ante un sólido Sudáfrica; el equipo no aprende de los errores, algunos muy reiterados

Domingo 20 de agosto de 2017 • 21:09
SEGUIR
PARA LA NACION
0
Moroni trata de desprenderse de Kriel, pero ya lo cierra Rhule; los Pumas sufrieron su 10a derrota seguida ante equipos del Tier 1
Moroni trata de desprenderse de Kriel, pero ya lo cierra Rhule; los Pumas sufrieron su 10a derrota seguida ante equipos del Tier 1. Foto: VillarPress

PORT ELIZABETH, Sudáfrica.- Es imposible progresar si uno no sabe dónde está parado, porque corre el riesgo de ir en la dirección equivocada. Ayer, los Pumas dieron un paso atrás, o al menos Sudáfrica le puso un freno al sutil progreso que habían mostrado en la primera mitad de la temporada, tanto en el Súper Rugby con la camiseta de los Jaguares como en los tests matches ante Inglaterra en junio. La victoria 37-15 dejó en evidencia la superioridad de los Springboks, que en una actuación soberbia pero sin estridencias desnudó las reiteradas falencias de los argentinos.

El magnífico Nelson Mandela Bay Stadium de esta ciudad, repleto con 43.000 espectadores, con clima seco, al nivel del mar, representaba un escenario ideal para ir por otra hazaña. Como en Durban 2015, como en Salta 2016. Antecedentes que invitaban a pensar en un rival más terrenal. Pero esta versión de los Springboks resultó ser una criatura totalmente diferente a la del año pasado, que no dio tregua en el inicio del Rugby Championship 2017.

Se trató de la 10a derrota seguida ante un equipo del Tier 1. Basta una ecuación matemática simple para advertir que los Pumas están un escalón por debajo de las potencias (sacamos de la ecuación a los All Blacks por considerarlos de otra galaxia). Pero no se trata sólo de resultados: también hay aspectos del juego que merecen ser revisados si se quiere acercárseles. El tablero final, en definitiva, es la representación de lo que ocurre dentro de la cancha.

Luego del Mundial, los Pumas comenzaron un proceso de transformación profundo. Se sumergieron en el Súper Rugby, con el desgaste que implica hacerlo con idéntico plantel, y prescindieron de una serie de jugadores veteranos que hacían a la base del equipo por permanecer en Europa. Una idea loable, un paso gigante y que augura grandes dividendos para el rugby argentino, pero que partió de un diagnóstico equivocado a partir del cuarto puesto en Inglaterra: que la transición sería sencilla, que en esas circunstancias eran mejores de lo que realmente eran.

Hoy, después de sufrir la peor derrota ante Sudáfrica de los últimos nueve partidos (la diferencia de 22 puntos es la más amplia desde el 73-13 en Soweto 2013), después de casi un año sin triunfos ante equipos del Tier 1, después de comprobar que el Súper Rugby debe abordarse de otra manera, el temor es que los Pumas piensen que son mejores de lo que en realidad son. Esto no significa que el sábado próximo no puedan vencer a los propios Springboks, mucho menos a Australia o hasta Nueva Zelanda en un mal día. Pero primero deben asumir su condición, ya que esto influye directamente en el rendimiento.

El try que definió el partido, apoyado por Kolisi cuando la diferencia era exigua (23-15), devino de un penal en el scrum, un gran déficit de los Pumas en estos dos años. Siempre jugó presionado y cometió tres penales en esa formación. Había mejorado ante Inglaterra, pero el de ayer se pareció más al de 2015.

La defensa fue lo más rescatable de los Pumas, pero Sudáfrica se fue al descanso 13-5 gracias a un try dudoso: Skosan había sido tackleado, se levantó cuando De la Fuente lo había soltado y se fue solo al try. En esa mitad, Sudáfrica tuvo el 67% de la posesión y el 70% del territorio, básicamente porque los Pumas no podían recuperar la pelota (el breakdown de los locales fue impecable), y cuando obligaban a que se las patearan, la perdían rápido.

El mayor flagelo de los Pumas en estos dos últimos años, e incluso de los Jaguares aunque en un contexto diferente, ha sido el control de la pelota. Ayer la nacion contó 18 errores no forzados, Pases hacia adelante por apresuramiento, off-loads mal concebidos, knock-ons. Así, los Pumas casi no tuvieron la pelota en el primer tiempo; el try de Landajo fue una gran contra iniciada por Tuculet y secundada por Boffelli que dejaba el partido 5-6 a los 31 minutos. Y en el segundo tiempo, cuando el trabajo de desgaste de los sudafricanos empezaba a sentirse, dos penales por retención al intentar salir jugando de atrás de mitad de cancha derivaron en los tries de Rhule y Du Toit.

Es un error demasiado repetido que exige una solución: se puede evitar deshaciéndose antes de la pelota (aun con más posesión, el rival pateó más veces: 20 a 15), cuidarla más, es decir, evitar el exceso de off-loads. O bien seguir con la misma mentalidad y esperar que sean más las veces que esas acciones deriven en quiebres defensivos que en tries del rival. Si enfrente hay un equipo sólido como Sudáfrica, es difícil que esto último ocurra con frecuencia.

Para corregirlo, primero hay que reconocer esa superioridad. Los Pumas han adquirido la capacidad de marcar tries desde cualquier plataforma, de formaciones fijas, de pelota recuperada, de varias fases. Y tienen buena capacidad defensiva. Entonces, ¿por qué no intentar disimular las falencias y explotar las virtudes?

Los Pumas están haciendo un esfuerzo enorme, adaptándose a una nueva realidad y batallando con los mejores. Al margen del freno que significó el partido de ayer, el hecho de jugar con los mejores no puede traer más que beneficios. La pregunta es cuánto quiere la victoria y cuánto quiere jugar por jugar, crecer casi por inercia. Pero, ante todo, estar seguros de que el avance sea en la dirección correcta.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas