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Crecen las críticas por la ausencia de barreras físicas en La Rambla

La alcaldesa se defendió al afirmar que no se puede "llenar la ciudad de obstáculos"

Domingo 20 de agosto de 2017
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PARA LA NACION
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Las Ramblas es uno de los paseos más turísticos de Barcelona
Las Ramblas es uno de los paseos más turísticos de Barcelona. Foto: Archivo

BARCELONA.- La polémica se instaló en la capital catalana luego del ataque del jueves pasado, en un debate sobre si la ciudad debería poner barreras físicas que brinden mayor seguridad e impidan el ingreso de vehículos en las áreas peatonales.

"No podemos llenar una ciudad como Barcelona de barreras", afirmó la alcaldesa de izquierda Ada Colau, que dirige la segunda mayor ciudad de España y la más turística del país.

Sobre ella llovió una andanada de críticas de parte de vecinos y turistas por no haber protegido mejor el paseo más famoso de la ciudad contra el mortífero ataque de jihadistas con una camioneta.

"Los autores del atentado querían matar, y si no hubieran podido entrar por La Rambla, lo hubieran hecho por otro sitio. No tiene lugar hablar ahora de lo que se hubiera podido evitar con un bolardo [obstáculo] puesto en La Rambla", dijo Colau.

Pero vecinos y trabajadores de la zona dijeron que hace tiempo temían que la zona fuera blanco de un atentado.

"Tarde o temprano iba a pasar, especialmente después de lo de Niza", dijo Gabriel Rabarte, de 50 años, personal de seguridad en un negocio sobre La Rambla. "Acá tendrían que haber puesto unos pilotes de hormigón o alguna otra cosa."

Otros afirman que las autoridades tendrían que equilibrar los requerimientos de seguridad con el mantenimiento del turismo, un sector muy sensible a la presencia policial demasiado evidente, y también con la preservación del estilo de vida de los vecinos de la zona.

Los funcionarios de la ciudad dijeron que antes del atentado del jueves ya se había incrementado la presencia policial en La Rambla, y que las medidas de seguridad eran revisadas continuamente.

Gally Battat, un estadounidense de 24 años que vive en la zona y estaba a pocas cuadras del lugar del ataque, dijo que recién ahora advirtió que no había pilotes en La Rambla ni en otras áreas susceptibles de ser blanco de un atentado con vehículos. De todas formas, dijo que no tenía una sensación de inseguridad.

Hasta ahora, las autoridades españolas colocaron temporariamente bloques de hormigón para asegurar ciertas áreas vulnerables. Barcelona ya había tomado medidas similares en algunas avenidas céntricas durante las celebraciones de Año Nuevo.

En la época de las Fiestas, la ciudad también prohibió el acceso de camiones de gran porte a la zona céntrica, al igual que en Madrid.

De hecho, luego del ataque en Barcelona, de la noche a la mañana las autoridades madrileñas también instalaron grandes maceteros de hormigón, por ejemplo, en las inmediaciones de Puerta del Sol.

"Los primeros que tienen que hacerse cargo son los alcaldes, ya sea en Berlín, Londres, París, Niza, Barcelona o Estocolmo, porque ellos tienen el control del espacio público", dijo Christian Estrosi.

José Mora, que trabaja como florista en La Rambla desde hace 30 años y cuyo puesto casi fue arrasado por la camioneta durante el ataque del jueves, lamentó que la policía no haya pensado mejor cómo proteger esa área.

"Siempre se dijo que La Rambla era un blanco fácil", dijo Mora. "Es una atrocidad lo que pasó. No digo que sea culpa de la policía, pero no sé? Tal vez no puedan poner pilotes, pero si hay una alerta terrorista, por lo menos podrían bloquear temporalmente el paso con vehículos policiales. Se habrían salvado muchas vidas".

Sin embargo, el ayuntamiento aseveró que esas decisiones se toman en reuniones tripartitas entre el Estado, Cataluña y la ciudad de Barcelona.

El número dos de la alcaldía, el argentino Gerardo Pisarello, salió al paso de la polémica naciente, con un mensaje en Twitter: "Para dejar las cosas claras. Jamás el ayuntamiento de Barcelona se ha negado a poner bolardos".

"Las medidas de seguridad antiterroristas las determinan los responsables de Interior. El Ayuntamiento colabora y aplica estas instrucciones", añadió.

El debate que preocupa a las grandes urbes

Convocatoria de alcaldes

Tras el atentado en Barcelona, el séptimo ataque en Europa con un vehículo en un año, el alcalde de Niza (Francia), otra ciudad golpeada por el terrorismo, decidió convocar a sus pares europeos el próximo mes para estudiar fórmulas que permitan mejorar la seguridad.

Reglas

"No podemos ganar la guerra con las reglas de la paz", advirtió el alcalde de Niza, Christian Estrosi, que invirtió 30 millones de euros en aumentar la seguridad de los sitios clave de la ciudad costera.

Londres, contra el terror

La capital británica ya invirtió un enorme presupuesto en la instalación de barreras físicas, pero eso no impidió los ataques de este año en Westminster y Borough Market.

Esfuerzo imposible

En el caso de Alemania, luego de que el año pasado un camión atropelló a decenas de personas de un mercado navideño en Berlín, el jefe policial Klaus Kandt precisó que había unos 60 mercados similares en la ciudad y 2500 en todo el país, y que por lo tanto resultaba imposible reducir a cero el riesgo de un nuevo atentado.

Experiencia argentina

En la Argentina, luego de los ataques en la embajada de Israel y en la AMIA, los frentes de las entidades judías fueron protegidos con bloques de hormigón para impedir que los vehículos subieran a las veredas y, eventualmente, disipar una posible onda expansiva de un explosivo.

Traducción de Jaime Arrambide

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