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La hora de Mauro Icardi, el goleador que no quiere perder más tiempo

El capitán de Inter actuó rápido para devolverle la confianza a Sampaoli: comenzó el calcio y gritó dos goles en 15 minutos

Lunes 21 de agosto de 2017
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LA NACION
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El Topo Gigio de Icardi ya abrió la temporada 2017/18
El Topo Gigio de Icardi ya abrió la temporada 2017/18. Foto: AP

A los 24 años se siente pleno. Ganador. Siente que la paciencia de un orfebre y la obstinación de un detective lo premiaron. Durante años le faltaron explicaciones, y de todos modos siguió rastreando respuestas para su rompecabezas. De repente, ahora todas las piezas encajan. Mauro Emanuel Icardi ríe. “Soy una persona que no se arrepiente de las cosas. Las decisiones que tomo, las tomo para mí bien, no soy un boludo que toma decisiones para perjudicarse. Si la gente me quiere juzgar... y, cada uno es libre de decir y pensar lo que quiera”, le contó el año pasado el goleador a La Nacion. ‘No escucho y sigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace vivir’, lleva tatuado Jorge Sampaoli en el brazo izquierdo y bien podría estar también en la piel de Icardi, otro fanático de la tinta. Hay una evidente sintonía.

Icardi no jugaba oficialmente desde el 17 de mayo, cuando una distensión le impidió discutirle hasta el final del torneo a Edin Dzeko el título de capocannoniere. Quizá por eso la necesidad de recuperar el tiempo perdido: a los 6 minutos abrió la goleada de Inter sobre Fiorentina, de penal, y al cuarto de hora amplió la ventaja con un cabezazo ganándole a los centrales. Atacando el espacio, como reclama Sampaoli. ¿Tiempo perdido? Precisamente con la selección tiene una cuenta pendiente.

Corría por el baby de Sarratea, ahí cerca de Fisherton, e Icardi era Gabriel Batistuta en sus relatos infantiles. La crisis de 2001 eyectó de Rosario a la familia, que se abrazó a una propuesta laboral en un restaurante de las islas Canarias. Luego se encadenaron Barcelona, Génova y Milan, eslabones de una carrera a toda velocidad. Buenos Aires nunca estuvo en el mapa. No había que hacer las valijas, a nadie le importaba de este lado del Atlántico.

Hasta ahora. El próximo lunes, en apenas una semana después de un océano de olvido, aterrizará en Ezeiza. No llegará como relleno; la idea de Sampaoli es darle la titular contra Uruguay, el próximo 31, en el Centenario, en la reanudación de las eliminatorias. Ya desplazó de la lista a Higuaín, ahora le falta mandar al banco a Agüero.

“Puedo ser un jugar bueno, malo o mediocre, como quieras, pero al menos hago goles, que es lo que cuenta en el fútbol”, le decía a la nacion. Las cifras lo acompañan. Con el doblete de ayer, llegó a 80 gritos en Inter (73 por la Serie A, 6 en la Europa League y uno por la Copa Italia). La Fiorentina lo ve y tiembla…, ya le marcó 9, es su víctima favorita. Icardi necesita y desea que esta temporada sus goles apunten el renacimiento del club. De conseguirlo, sus gritos tendrán otra sonoridad.

Un golpe al final del primer tiempo alentó algunos fantasmas…, pero rápidamente fueron espantados. Icardi está entero. Cuando a los 83 minutos lo reemplazó Eder, el estadio Mezza le regaló una ovación. En este mercado no coqueteó con marcharse y zurció cualquier distancia con los tifosi de Inter. No faltó su mujer, Wanda, en la cancha. Ella tampoco tardó en llamar la atención, siempre con las redes como aliadas: subió en su cuenta de Instagram una foto con un look singular: joggings… y tacos altos.

Perisic selló una goleada que el equipo ahora dirigido por Luciano Spalletti necesita que haya sido el primer eslabón de un torneo que sirva de trampolín. “Nuestro objetivo es entrar en la Champions League. Spalletti es muy profesional y tiene mucho carisma. Nos ha trasmitido sus ideas y estamos trabajando muy bien”, analizó Icardi luego del partido. Será una temporada muy larga…, justo antes del Mundial de Rusia.

El festejo con el Topo Gigio, ya un marca personal, no tiene ninguna reminiscencia infantil. Lo estrenó cuando marcó su primer gol en la Serie A, en el clásico genovés, para reclamarle más efusividad a los tifosi… y no lo abandonó más. En el calcio ya no tiene que demostrar nada. “¿Si en Italia me valoran más? Sííí, obviamente..., 100 a 0, jajaja...”, le contó a La Nacion cuando temía que las puertas de la selección siguiesen bloqueadas. El próximo sábado jugará contra Roma y se tomará un avión rumbo a Buenos Aires. Mauro Emanuel Icardi ríe.

Sus números

91 goles en el calcio suma Icardi desde que en 2011 llegó a Sampdoria. Justamete en el club genovés marcó 11 y los otros 80 los anotó en Inter. Fue capocannoniere 2014/15, con 22 gritos, en el club de Milán.

26 asistencias, otra virtud que muestra el juego de Icardi. Convierte, pero también deja a sus compañeros de frente al arco rival. En Inter entregó 22 asistencias, y otras cuatro en Sampdoria.

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