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La magia de Messi resultó una caricia para la tristeza de Barcelona

Aún con el dolor por el atentado, el Camp Nou tuvo una sonrisa por el muy buen partido del rosarino, a quien el club necesita más que nunca

Lunes 21 de agosto de 2017
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LA NACION
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Cada jugador llevó estampado el nombre de la ciudad en homenaja a las víctimas
Cada jugador llevó estampado el nombre de la ciudad en homenaja a las víctimas. Foto: AFP

Sobre el dorsal de la camiseta, la inscripción Barcelona reemplazó el apellido de cada jugador. Fue una de las maneras que encontró el fútbol para rendirle homenaje a las víctimas del atentado del último jueves. En el caso de Lionel Messi, llevar estampado el nombre de la ciudad también resultó una metáfora futbolística, ya que jugó como si fuera el dueño del equipo.Pelota de por medio, Barcelona fue Messi. El argentino se cargó a este equipo aturdido, poco reconocible en su alineación y más desfigurado aún en su estilo por las lecciones que venía de darle Real Madrid en la Supercopa de España.

Un 2-0 sobre Betis en el Camp Nou, resultado que hace un tiempo hubiese sido considerado como un beneficio de inventario, ayer trajo alivio en el club catalán. Esa sensación estuvo estrictamente vinculada con Messi, a quien se lo vio compenetrado en ser el guía para empezar a salir de un laberinto. No parece una misión tan sencilla cuando todavía hay una mezcla de nostalgia y consternación por la ida de Neymar, cuando Luis Suárez quedará varios partidos afuera por una lesión muscular y Andrés Iniesta también estuvo ausente.

Si siempre fue fundamental, Barcelona necesita de Messi ahora más que nunca para atravesar una crisis que muchos sitúan en la errada gestión de los dirigentes, y el consecuente derrame sobre el proyecto futbolístico. En medio de un clima de incertidumbre, no falta quien imagine lo peor: que Messi se canse o que no esté dispuesto a sobrellevar tanto peso y dé un portazo. En los recientes clásicos con Real Madrid se lo vio abrumado; un poco por la férrea marca que le impuso Kovacevic y otro tanto por lo mal que lo acompañó el resto del equipo. No se cumplía lo que pedía el nuevo entrenador, Ernesto Valverde: "Hay que rodear a Messi".

Mientras tanto, los medios empezaron a recordar con insistencia que la renovación de contrato que tiene acordado de palabra hasta 2021 todavía no está firmado. Y los mercados de pases en Europa están abiertos hasta el 31 de agosto. Desde que los dueños qataríes de PSG ejecutaron la cláusula de rescisión de 222 millones de euros por Neymar, ya nadie descarta que aparezca otro magnate dispuesto a ir por Messi. Además, dentro de la espiral inflacionaria que desató la transferencia del brasileño, los 300 millones en que está fijada la cláusula del rosarino no parecen una cifra imposible. A Barcelona le están pidiendo más de 100 millones de euros por el brasileño Coutinho (Liverpool) y el delantero Dembelé (Borussia Dortmund)

Unas horas antes del partido de ayer, a más de un hincha de Barcelona se le cortó el aliento cuando el diario catalán Mundo Deportivo se hizo eco de una información de Canal+ de Francia, que daba cuenta de que Manchester City iba a ir por Messi. El presidente Khaldoon Al Mubarak, representante del fondo de Abu Dhabi que lleva invertidas fortunas en el club inglés, había adelantado en la última semana que los citizens harían la contratación más alta de la historia.

Si se ataban cabos, la posibilidad no surgía tan descabellada: un Messi desencantado con la actualidad del Barça; alguna vez fantaseó con una experiencia en la Premier League (en la temporada anterior estuvo más cerca de lo que se supo y su amigo Luis Suárez lo convenció de que se quedara); la posibilidad de reencontrarse con Pep Guardiola, con quien no lo une una gran afinidad, aunque nunca dejará de reconocerlo como el director técnico que más provecho le sacó; por la mañana, Joan Laporta, el ex presidente de Barcelona durante los mejores años de Messi, había publicado en las redes sociales una campaña con la frase "echemos inmediatamente a Bartomeu (el actual presidente) para que Messi siga a gusto en Barcelona".

Semejante bomba fue desactivada por los mismos medios catalanes, que citando fuentes de Manchester City y del entorno de Guardiola desmintieron que los ingleses vayan a la carga por el rosarino. Para aportar un poco más de tranquilidad, el secretario técnico, Robert Fernández, salió al cruce: "El acuerdo para la renovación con Messi es total. Estamos buscando un momento para firmar, nada más".

En la cancha, Messi demostró que tenía la cabeza puesta en el debut de la Liga de España. Ubicado de media-punta fue el conductor y el cerebro de un equipo que recuperó algunos signos vitales. Sólo se le negó el gol: pegó tres remates en los postes y por el canto de una uña no tocó la pelota en el primer gol, que metió en contra el defensor Tosca.

Con el torso desnudo tras intercambiar la camiseta, al final levantó los brazos para saludar a un Camp Nou bastante descubierto en época de vacaciones. Real Madrid (3-0 a La Coruña) ahora hace los goles urdidos con 44 pases que antes eran propiedad del Barça. "Tots som Barcelona" (Todos somos Barcelona) fue la proclama en el estadio, pero Messi hay uno solo.ß

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