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Luis Avial Bell: "La búsqueda fue perfecta, pero el terreno es difícil"

El geofísico español que encontró la cripta de Cervantes, en Madrid, participó durante una semana en el operativo para encontrar el avión

Martes 22 de agosto de 2017
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LA NACION
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Todavía le dura la conmoción de haber participado en el hallazgo del avión en el Delta. Y no es porque no estuviera convencido de que se encontraba en esa zona, sino porque le quedaban pocas horas en Buenos Aires. Luis Avial Bell, geofísico español, que trabajó toda la semana pasada en el operativo de la ANAC, tenía previsto tomarse el avión de regreso a Madrid el sábado por la noche, pocas horas después de que se divisó en medio de un terreno pantanoso la cola del avión Mitsubishi LV-MCV. En una conversación telefónica mantenida anoche con LA NACION, este especialista en georradares que encontró la cripta donde se guardaron los restos de Miguel de Cervantes, en el convento de las Trinitarias, en Madrid, destaca el valor humano de quienes trabajaron durante 27 días en la búsqueda del avión. Y afirma que en otros países del mundo, "incluida España, no se busca más de tres días una nave pequeña con tres ocupantes porque hay otras prioridades"

-¿Aportó equipamiento propio para trabajar en la localización del avión?

-No. Hemos utilizado el equipo que dispone la Gendarmería Nacional, a la que he capacitado hace muy poco tiempo porque han incorporado drones, perfilómetros y otros elementos de última generación para este tipo de tareas.

-Hay mucho cuestionamiento al tiempo que se tardó en encontrar el avión, ¿usted coincide con las críticas?

-No. He estado en bastantes búsquedas y nunca había trabajado en un sitio tan complicado. Quizá precisan en la Argentina un poco más de tecnología, pero el capital humano es muy bueno.

-Pero la ANAC tardó 27 días en encontrar el avión, que se estima cayó poco después de despegar de San Fernando.

-La búsqueda se hizo perfectamente. La ANAC, le guste o no a quien le guste, tenía las ideas muy claras de que el avión estaba tapado por el agua. Quiero destacar especialmente el papel del director de Infraestructura de la ANAC, Alejandro Álvarez. Ha hecho una labor técnica impecable desde lo logístico y desde la organización. Nos ha dado todos los equipamientos que necesitábamos para esta búsqueda. Y se lo digo con total desinterés porque yo no he cobrado nada. He ido [a la Argentina] desinteresadamente a sumarme a ese operativo.

-¿Qué le sucedió al avión?

-Desde que me enteré de la desaparición, estuve convencido de que se trataba de un simple accidente en un muy mal terreno.

-Pero se tardaron 27 días en localizarlo.

-Yo comprendo especialmente lo que esto ha significado para las familias de los pilotos y del pasajero. Esto es un drama, pero deben estar orgullosos por cómo se ha trabajado. Me gustaría que se haga así una búsqueda en España o en cualquier otro lugar del mundo, donde usualmente se busca un pequeño avión por tres días y nada más porque hay otras prioridades. Es otra situación cuando desaparece un avión de gran porte, comercial, porque además hay hasta presión mediática.

-¿Siempre pensó que no iban a encontrar a los pasajeros vivos?

-Lamentablemente sí. Pero para mí lo fundamental era poder enterrarlos cristianamente.

-¿Cómo fue el momento en que se encontró el avión?

-El sábado estábamos trabajando muy cerca de allí después de haber rastreado el río Paraná Mini. Estábamos por Barca Grande muy cerca del Paraná Guazú. Estábamos con cuatro embarcaciones de la Armada y de la Prefectura, dos de ellas de pequeño porte, donde llevábamos un magnetómetro arrastrado y un sonar de barrido lateral. Encima nuestro nos acompañaba un avión que en un momento dado avisa que observa algo sospechoso en las márgenes. Un grupo de la Prefectura desembarcó en el lugar indicado y a unos 30 metros encontró unas partes del avión.

-Se estima que por esa zona hubo unas 50 búsquedas, ¿por qué se lo encontró recién el sábado pasado?

-Toda la zona estaba cubierta de agua, tuvimos la suerte de que en el horario en que estábamos allí había empezado a bajar el agua, que se veían unas pocas partes y, además, que el avión estuviera tan atento a todo.

-¿En el tiempo que integró el operativo hubo otras señales de la nave?

-No. Hubo datos confusos y otros avistamientos que hacían pensar que el avión estaba en otro lugar. Pero la verdad es que estaba en la zona donde la ANAC y yo pensábamos que estaba. Pero sin el trabajo riguroso de todos los que participaron de los operativos, entre 30 y 40 hombres, que dedicaron entre 12 y 14 horas diarias en condiciones difíciles de clima y de terreno, no hubiera sido posible encontrar el avión.

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