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Football americano en tiempos de Trump

Ezequiel Fernández Moores

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PARA LA NACION
Miércoles 23 de agosto de 2017
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El día de Charlottesville, 12 del actual, Colin Kaepernick retuiteó videos y denuncias. En la marcha de supremacistas blancos, que incluyó muerte, golpes y cánticos nazis, estaba, entre otros, Richard Spencer. Es el dirigente que saludó el triunfo en el último Superbowl de los Patriots, "el equipo más blanco" ("the whitest team", escribió) de la National Football League (NFL). Con patrón, entrenador e ídolo todos fervorosos hinchas de Donald Trump, los Patriots abrirán la temporada del football americano el 7 de septiembre, cuatro días antes de un nuevo aniversario del atentado a las Torres Gemelas. Mejor hacerlo sin Kaepernick. La liga más millonaria del mundo recontrató con salarios de oro a jugadores que salieron de prisión tras golpear mujeres, implicarse en asesinatos y organizar peleas de perros. Pero no a Kaepernick, porque el quarterback, cada vez que suena el himno de Estados Unidos, en protesta se arrodilla.

Colin Kaepernick
Colin Kaepernick.

Once jugadores de los Brown de Cleveland impactaron el último lunes, en un partido de pretemporada, cuando se agruparon en círculo e imitaron el gesto de Kaepernick. Hay más apoyos. Organismos de derechos humanos marchan hoy mismo hacia la sede de la NFL en Nueva York. Adhieren activistas como Jesse Jackson y el músico Harry Belafonte. La NAACP, tradicional bastión que defiende desde hace un siglo a los afroamericanos, amenaza con un boicot. Hasta policías negros de Nueva York posaron este sábado apoyando a Kaepernick. Los acompañaba Frank Serpico, el célebre policía interpretado por Al Pacino. También anuncia su "espacio Kaepernick" el Museo Nacional de Arte y Cultura Afroamericana. En la sede de Washington, construida con fondos de LeBron James, apareció meses atrás una soga. Son tiempos difíciles de Trump, Ku Klux Klan y un millar de grupos de odio. Más desiguales y menos tolerantes. Tiempos en los que, justamente, personas como Kaepernick son más necesarias que nunca.

Ya con 29 años, Kaepernick cumplió casi siempre con las normas de la meritocracia (lideró San Francisco 49ers al Superbowl 2012 y, si bien decayó, un sitio especializado lo ranquea 29° entre unos 50 quarterbacks de 2016). Y cumple también con algunas normas del libre mercado (su camiseta fue una de las más vendidas la última temporada). Sin embargo, el discurso de la libre expresión admite eslóganes nazis, pero no su protesta contra la brutalidad policial hacia la población negra. El himno suena desde siempre en los estadios de Estados Unidos, pero recién en 2009 los jugadores fueron obligados a rendirle homenaje dentro de la cancha. Fue cuando el Pentágono se convirtió en patrocinador del football americano. Entre 2011 y 2015, el Departamento de Defensa de Estados Unidos pagó a catorce equipos de la NFL 5,4 millones de dólares. A cambio, como graficó Diana Goetsch, sus jugadores debían "apoyar a las tropas, saludar la bandera, callarse y jugar".

Baltimore Ravens estuvo cerca de fichar a Kaepernick. Su dueño, Steve Bisciotti, enfrió la versión después de hablar con Ray Lewis. Ex ídolo de los Ravens, Lewis escapó en su limusina baleada en 2000 después de que sus amigos mataron a una persona con cuchillos que había comprado él mismo. Los Ravens le dedican una estatua. Actual comentarista de Fox, Lewis le escribió a Kaepernick: "Nunca repetí mis errores. ¿Entiendes?". Michael Vick, condenado a prisión porque organizaba peleas de perros, también aconsejó a Kaepernick: "Lo primero que debes hacer -le dijo- es cortarte el pelo". Voceros de la NFL disfrazados de periodistas mintieron primero sobre los récords de Kaepernick, diciendo que esa era la razón de su desempleo. Culparon luego a la cultura vegana del jugador y a sus supuestas exigencias económicas. Otros sugirieron que Kaepernick tenía que ir a un show de la TV, disculparse y decir que quiere jugar, igual que los jugadores acusados de violencia doméstica.

La NFL, acusada de poner a Kaepernick en una lista negra como en los peores tiempos del macartismo, es un deporte de patrones blancos, pero de jugadores mayoritariamente negros. Lo dijo Marshawn Lynch, que decidió permanecer sentado en el banco de los Oakland Raiders cuando suena el himno. Igual que Michael Bennet con los Seattle Seahawks, secundado ahora por su compañero blanco Chris Long, nacido en Charlottesville. El periodista Bob Kravitz recibió cientos de insultos de hinchas de Indianápolis Colts tras pedir el fichaje de Kaepernick. Lo mismo le sucedió a Paul Zeise cuando sugirió que Kaepernick debía ir a los Pittsburgh Steelers. Kaepernick, en tanto, sigue en lo suyo. Pasó el último 4 de julio, día de la independencia, en Ghana. Fue a conocer sus raíces. Y sigue con sus campamentos que paga de su bolsillo y enseñan sus derechos a los niños negros. "Tienes derecho a ser libre, a la salud, seguridad y educación, a ser brillante, corajudo, a estar vivo, a confiar en ti y a ser amado. Tienes derecho -dice el décimo y último punto- a conocer tus derechos".

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