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Sex in the City: el impacto del sexo en la vida empresaria

Interpersonal - Nexos más allá de lo profesional: el amor, el sexo, el acoso y el bullying surgen en los espacios laborales, que no están exentos de las relaciones humanas

Miércoles 23 de agosto de 2017
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"¡El gerente de Operaciones es un baboso!", le decía indignada una joven de 21 años a su amiga en el ascensor de la oficina. "Podría ser mi padre... No hay derecho a que tengamos que soportar esto. Después nos pontifican sobre el acoso sexual y la dignidad de la mujer".

Si alguien tuviera la bizarra idea de googlear la frase "sexo en la oficina" recibiría como respuesta una larga serie de links a sitios pornográficos. Tal vez porque dispara las fantasías sexuales de muchos, el tema es uno de los tabús mejor guardados del mundo corporativo.

Acoso sexual

Lejos el formato más habitual y más perverso. Por cuestiones culturales las mujeres suelen ser las que llevan la peor parte. Una encuesta de la revista Cosmopolitan arrojó como resultado que una de cada tres mujeres de entre 18 y 34 años sufrió acoso sexual en el lugar de trabajo. Se puede dar de manera salvaje, como el caso de una secretaria a quien el jefe le ordenó sacarse la ropa interior, o más sutil, como una "reunión de trabajo" en un sitio poco iluminado, un roce físico "casual", un piropo "entre colegas" o un chiste "inocente". Aunque menos frecuentes, no son raros los casos de jefas que -aprovechando su poder relativo- acosan a colaboradores de menos jerarquía.

Identidad sexual

En el caso de personas LGBTQ (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y queers), el acoso se manifiesta como falta de aceptación y bullying. Aunque durante los últimos años se han tomado una serie de medidas -incluyendo las legales- para estimular su integración, este grupo social todavía es víctima de "cargadas" y de chismes denigrantes. Salir del placar continúa siendo un reto cuando se pretende hacer carrera.

Romances

Una prueba fehaciente del alcance de los romances en el lugar de trabajo es la innumerable cantidad de novelas, películas y series que los tienen como su argumento central. Suelen ser historias con final feliz... aunque no siempre lo son para todos los involucrados. Hay muchos matrimonios que se desintegraron a causa de una infidelidad en la oficina. La "trampa" no siempre resulta bien.

El grado de intimidad y de amistad que nace en el trabajo es difícil de conseguir en otros ámbitos. Sería ingenuo pensar que se pueden impedir los romances, el problema son los daños colaterales. Por eso, algunas compañías los prohíben explícitamente y en otras está "mal visto". Comienzan a surgir empresas que asumen lo sexual con una visión más realista, lo que las lleva a buscar maneras de gestión. Puede ser cambiando de posición a los involucrados o evitando que trabajen con el mismo supervisor. Otras lo aprovechan como una oportunidad para dar una muestra de su interés por la pareja. Soluciones hay: se debe aplicar la creatividad sin olvidar la cultura organizacional.

Redes personales

En general, los hombres tienen tres temas que ocupan el podio de sus conversaciones: el fútbol, la comida (incluyendo las bebidas) y las mujeres. Salvo los días posteriores a un partido, las mujeres ganan por goleada. Como la realidad se construye a partir del lenguaje, las consecuencias son previsibles. "Levantarse" a una compañera es como un hat-trick y llevarla a la cama es como ganar el Balón de Oro.

Además de sus obvias ventajas, entre los varones el WhatsAppse convirtió en una herramienta para compartir pornografía. Si hay una mujer en el equipo, los hombres la excluyen y crean un grupo exclusivo para enviarse fotos. Algunos dicen que ellas también lo hacen, pero su uso principal es hablar del colegio de los chicos. El chat se transformó en un nuevo campo donde se libra la batalla de los sexos.

El sexo en un tema fundamental en la vida de las personas. ¿Cómo evitar que tenga fuerte impacto en el lugar de trabajo, espacio en el que se suele pasar la mayor parte de la vida? Ha llegado la hora de que las organizaciones se saquen la careta y afronten los desafíos del sexo en la oficina de manera explícita. Las relaciones personales y el clima organizacional serán los primeros en beneficiarse.

Un tabú al descubierto

Porno delatador: La cantidad de material pornográfico que circula en Internet con la temática de oficina da cuenta de que responde a las fantasías de muchos

Acoso sexual: Según Cosmopolitan, una de cada tres mujeres de entre 18 y 34 años lo sufrió en el espacio de trabajo

Sutil también cuenta: Una "reunión de trabajo" en un sitio poco iluminado, un roce físico "casual", un piropo "entre colegas" también son ejemplos de acoso si es entre empleados de distinto rango jerárquico

La lucha LGBTQ: Salir del placard continúa siendo un reto cuando se pretende crecer en la carrera profesional.

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