El que apuesta al arte contemporáneo gana

Alicia de Arteaga
PARA LA NACION
Miércoles 23 de agosto de 2017

Nadie lo hubiera imaginado veinte años atrás. El mercado de arte registra un alza imparable del arte contemporáneo. El cuadro más caro de este año es un Basquiat, subastado en Sotheby's por 110,5 millones de dólares.

Lo compró por teléfono Yusaku Maezana (41), fundador de la e-commerce Start Today, con una fortuna de US$ 3600 millones según Forbes. Yusaku es un fan de Basquiat. Dobló la apuesta: el último que compró le había costado US$ 57 millones. De padre haitiano y madre puertorriqueña, Basquiat comenzó a pintar paredes de edificios abandonados del SoHo en los 70, firmando SAMO (same old shit). En los 80 ya estaba en el circuito comercial con la ayuda de su amigo Andy Warhol.

El cuadro de Yusaku es el sexto más caro del mundo. Basquiat lo pintó a los 21 años. A los 27 años moría de sobredosis. La pintura récord fue vendida en 1984 por 19.000 dólares. El que apuesta por el arte contemporáneo gana.

Ésta sería la conclusión, anticipada por Picasso, que además de genial artista fue el mayor marketinero de la historia del arte, cuando aconsejaba: "Hay que comprar los artistas de hoy que serán los consagrados del futuro".

La otra cara de la moneda es la pintura clásica. Los maestros del siglo XVIII se cotizan tres veces menos. Va como ejemplo el precio pagado, en julio, en Christie's, por una divina vista veneciana de Francesco Guardi: US$ 33,8 millones. Comparado con Basquiat, una bicoca.

Para entender el fenómeno del arte contemporáneo hay que poner algunos datos en la balanza: los grandes cuadros que cambian la historia ya están en los museos y no saldrán a la venta. Cuando aparece uno, como Mujeres de Argel, Picasso fuera de serie, salta la banca y se remata en US$ 179 millones. Otro tanto ocurrió el día que la jequesa de Qatar quiso una obra maestra para su museo de paredes vacías: tuvo que pagar US$ 250 millones por Los jugadores de cartas, de Cézanne.

Para que la rueda siga girando hay que apostar por lo nuevo. En eso están François Pinault , dueño de Christie's, Converse, Au Printemps y del Museo Punta della Dogana (Venecia) y Bernard Arnault, mandamás del grupo LVMH que le encargó a Frank Gehry el Museo Louis Vuitton del Bois de Boulogne, París. El último converso se llama Philippe de Montebello. Por tres décadas fue director del Met de Nueva York y acaba de ser fichado como director de la galería Acquavella. Nada es casual. El Metropolitan de la Quinta Avenida, "su museo", tiene en marcha una ampliación de US$ 600 millones para exhibir arte contemporáneo.

En el mercado local la historia se repite. Valen más los contemporáneos que las firmas "clásicas". Tendencia fortalecida por la apuesta de arteBA y por los coleccionistas jóvenes. Aunque siempre está la excepción que confirma la regla. Hace unos días me crucé con un "nuevo" coleccionista que compra precursores, o sea, pintores del siglo XIX. Sus preferidos son los retratos de Pueyrredón. Ahí mismo, en un café de Libertador, me mostró en la pantalla del celular sus dos últimas compras. Intuyo que los modelos eran contemporáneos de Rosas.

En esta nota:
Ver comentarios
Ir a la nota original