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Las razones del boom de créditos hipotecarios

Miércoles 23 de agosto de 2017 • 01:40
LA NACION
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El crédito es el verdadero propulsor de los primeros brotes verdes del mercado inmobiliario y la esperanza para disminuir el déficit habitacional del país. En la Argentina faltan 1,3 millones de casas y otras 2,7 millones tienen que ser refaccionadas o no cuentan con la infraestructura básica. El tema es parte central de la agenda del Gobierno que trabaja en que el Estado no sea el que genere las soluciones habitacionales sino que co-invierta con el sector privado. La apuesta es apalancar inversiones subisidiando la demanda y que el sistema financiero participe con préstamos a largo plazo. Se pasó del Procrear de Cristina de 2014, que subsidiaba implícitamente casas en los countries con una tasa del 14 por ciento con 30 por ciento de inflación, a hacerlo explícitamente en la que el Estado pone el 40 por ciento

En junio, las escrituras formalizadas con crédito bancario en la Ciudad de Buenos Aires representaron el 19,4% del total de operaciones, un 166 por ciento más respecto de un año atrás. Después de 2009, este año será el mejor de los últimos cinco. En los primeros siete meses de 2017 se otorgaron $ 28.770 millones en créditos hipotecarios. El año pasado en el mismo lapso fueron $ 8868 millones y en todo 2016 fueron $ 22.126 millones.

Sin duda, las líneas ajustadas por la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA), un coeficiente que actualiza el capital y las cuotas del crédito hipotecario a la inflación, son las más demandadas. Se financia hasta un 75 por ciento del valor de la vivienda y se cobra una tasa que varía entre 3,50 y 7 por ciento, según el banco. El acierto de establecer tasas bajas más actualización por CER es que genera cuotas por debajo de las de un alquiler. Y algunas señales que generan cierta previsión. Existe una cláusula que obliga a los bancos -si así lo solicitara el cliente- a extender el plazo y refinanciar hasta un 25 por ciento del crédito en el caso de que la inflación superara por 10 puntos al salario.

En julio, las líneas con esta unidad de referencia representan 77 por ciento del mercado, en junio del año pasado sólo representaban 3 por ciento. “La aceptación de los compradores al nuevo formato UVA y la decisión de comprar tomando el riesgo de obtener crédito dentro de tres años habla de la continuidad del sistema y del camino iniciado en el país”, reconocen en el mercado como la mejor prueba de que el cambio de ciclo arrancó. De hecho ni el movimiento del dólar de las últimas semanas alteró el movimiento de las entidades bancarias. De todas formas, todas trabajan en una mayor flexibilización y en acelerar los plazos. Mientras, el Gobierno pone metas ambiciosas: planea concretar 50.000 créditos hipotecarios hasta fin de este año y triplicar ese número en 2018. Y en 2023 se podría llegar a entregar un millón de préstamos hipotecarios.

Durante la administración Kirchner, en la ciudad de Buenos Aires, sólo un 6 por ciento de las operaciones fueron con crédito hipotecario, frente al 26 por ciento de la década de la convertibilidad. La Argentina aún está verde en el tema. La relación de créditos hipotecarios llega al 0,8 por ciento del PBI, en los Estados Unidos es del 77,1 por ciento y en Chile este ratio es del 23,8 por ciento. El camino es largo, la buena noticia es que el país ya comenzó a transitarlo.

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