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El misterio de un Del Potro que apasiona y desconcierta por igual

Tras un mágico segundo semestre de 2016, el tandilense vive una temporada que frustra a sus seguidores. La incógnita abierta de la Davis y lo que puede depararle 2018

Jueves 24 de agosto de 2017
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Cuando Del Potro conquistó la Davis
Cuando Del Potro conquistó la Davis. Foto: AP

Amargado, un veterano ex tenista de buen nivel se confesaba un mediodía de la semana pasada en el muy británico vestuario del Buenos Aires Lawn Tennis: "Yo no lo miro más. Me encantaba seguirlo en todos los partidos, pero ya no soporto verlo moverse como si tuviera 400 años". A su lado, otro veterano con mucho tenis de aficionados sobre las espaldas asentía: "Es una pena".

Hablaban de Juan Martín Del Potro. Hablaban, sobre todo, de su desconcertante temporada. Lo hacían sin enojo ni ánimo de reproche hacia el jugador. Hablaban, más que nada, con frustración.

Con el Abierto de Estados Unidos a un par de días de distancia, la pregunta es obvia: ¿Qué le pasa a Del Potro? El contraste entre el épico tenista de la segunda parte de 2016 es demasiado fuerte con el que viene recorriendo el circuito en 2017.

Tras la gloria de la Copa Davis ganada en Zagreb decidió no jugar en Australia ni en el duelo copero ante Italia, que tan mal terminó. Decía Del Potro que quería afinarse físicamente para no dar las ventajas que dio en 2016. Decía que una meta clara era la de contratar un entrenador y dejar de utilizar los servicios del capitán de la Davis, Daniel Orsanic. El argumento, desarrollado por el tandilense en febrero de este año durante una entrevista con LA NACIÓN en Delray Beach, era de una lógica impecable: "Cuando ves que todos los jugadores, sin importar el ranking, están acompañados, no es porque sí, tiene un motivo".

Con la temporada en su recta final, Del Potro sigue sin entrenador. José Luis Clerc, gloria del tenis argentino, admitió a LA NACIÓN que no sabe por qué: "La gente en la calle me pregunta y les digo que no tengo ni idea. Pero de que lo necesita no tengo ninguna duda, porque tiene que corregir unas cositas con la postura tras sacar".

Hay otros que creen que el tema no pasa por lo técnico. "No, lo de Juan es un asunto de falta de motivación". El que habla es un hombre muy cercano al jugador, pero para mantener ese status no puede dar su nombre. No quiere que le suceda lo que a Armando Cervone, presidente de la Asociación Argentina de Tenis (AAT), que cuando reveló que Del Potro se comprometió a jugar la Davis este año fue objeto de un furibundo comunicado de desmentida. A esta altura de su vida, Cervone no entrará en esa pelea. Le alcanza con ser el presidente de la AAT que ganó la Davis, que es quizás lo que también le sucede al jugador: 2016 lo llevó tan lejos que ya no tiene ganas de emprender ningún viaje. Está hecho como tenista, quiere realizarse como persona.

¿Es eso criticable? Para nada, es elección personal, tan personal como las de Roger Federer y Rafael Nadal de sumarle, a su innegable talento, toneladas de trabajo, persistencia y un no despreciable extra: dejarse ayudar. Cuando se le decía que podía llegar más lejos como jugador, David Nalbandian solía alegar que para él la vida incluía amigos y asados, además de tenis. Podría ser una impensada coincidencia entre los dos protagonistas de la inenarrable final de Mar del Plata.

¿Volverá Del Potro? El talento está, el tiempo pasa. Y mientras pasa, en la AAT se prepara una renovación. Liderados por Agustín Calleri y con el sostén de Nalbandian, Mariano Zabaleta y unos cuantos más, un grupo de ex jugadores quiere tomar el control en 2018. Ninguno de ellos es precisamente amigo del tandilense, mucho menos Martín Jaite y Héctor Romani, también anotados. ¿Habrá sido Zagreb el adiós de Del Potro a la Davis? Si así fuera, nadie podrá negarle que se fue de ella como un campeón.

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