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A 65 años de un impacto fundacional: Pucará y el orgullo por un triunfo que abrió las puertas del rugby

Jorge Búsico

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PARA LA NACION
Jueves 24 de agosto de 2017
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El rugby argentino ofrece múltiples episodios que contienen impactos internacionales, pero hay uno que adquiere carácter de fundacional: la victoria que Pucará consiguió ante el seleccionado de Irlanda el 15 de agosto de 1952, y de la cual se cumplieron 65 años la semana anterior. Aquella fue la primera de un equipo argentino sobre una potencia extranjera y significó también la primera puerta que se le abrió al rugby, llegando a los títulos principales de los diarios. Ese viernes nublado, en una cancha repleta de la sección Jorge Newbery de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, en Palermo, el club de Burzaco ganó por 11-6.

"Ciertamente fue una sorpresa para todos, incluso para los jugadores y partidarios de Pucará, pero es conveniente aclarar que no tuvo nada de afortunado ni de casual", escribió en El Gráfico el maestro Hugo Mackern (Free-Lance). Los forwards de Pucará, mucho más livianos y bajos que los irlandeses, cumplieron una tarea titánica. En épocas de dos tiempos de 35 minutos cada uno y de 3 tantos para el try, el penal y el drop, y de 2 para la conversión, los de Burzaco alcanzaron una ventaja de 11-0 (drop de Isidro Comas, penal de Enrique Fernández del Casal y try de Alfredo Palma, convertido por Fernández del Casal) a los 12 minutos de la segunda etapa.

"De ahí en más, ellos nos atacaron sin parar. Estaban desesperados, pero nosotros nos tackleamos todo. Defendimos hasta con lo último que nos quedaba. Nos hicieron dos tries, pero ambos al lado de la bandera, que por suerte no los convirtieron", recuerda Jorge Culotta, uno de los dos sobrevivientes de aquel triunfo heroico que tuvo otros condimentos especiales, como el de dos jugadores de otros clubes convocados a último momento.

Ricardo Giles, el apertura que durante años formó una pareja de medios excepcional junto con Guillermo Ehrman, sufrió la muerte de su suegro unas horas antes del encuentro. De urgencia, se lo llamó a Isidro Comas, quien jugaba en Hindú. El fullback titular se había lesionado y el suplente dijo que a él no le daba la talla para semejante partido, por lo cual el entrenador, Jorge Torres Viña, recurrió a CUBA, desde donde llegó Fernández del Casal, uno de los mejores backs de esa década. Pucará y CUBA mantenían una excelente relación y entre ambos se repartieron los campeonatos de ese período. De hecho, el tercer tiempo se realizó en la sede de CUBA de la calle Viamonte. "Fue el más largo de mi vida, porque los irlandeses no aflojaban", cuenta el Ciego Fernández del Casal, el otro sobreviviente.

"Lo único que hicimos fue agregar un día más de entrenamiento durante el mes anterior. O sea, nos entrenamos tres veces por semana. Pero nunca lo hicimos con Comas y con Fernández del Casal", relata Culotta, quien ese día se levantó a las 6 de la mañana para ir a trabajar a una fábrica de porcelana en Monte Grande. "Me fui en moto, volví a mi casa en Burzaco y me tomé tren, subte y tren para llegar a las 2 de la tarde a Palermo y almorzar con Torres Viña", cuenta el hombre de 91 años que aquella tarde jugó de pilar ("nosotros no la podíamos tocar; un pilar con la pelota era causal de knock-on", ríe).

Pucará había sido fundado apenas 9 años antes. En un mundo que debatía el uso de armas atómicas y en un país aún conmovido por la reciente muerte de Eva Perón, el club de Burzaco dio el primer gran impacto del rugby argentino.

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