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Una teoría desde la psicología: "Juan Martín está en un período en el que quiere vivir"

Patricia Wightman, licenciada en psicología del Cenard, considera que el tenista "paró la máquina" para distanciarse de las presiones y volver a tomar impulso

Jueves 24 de agosto de 2017
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LA NACION
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Del Potro, en su casa de Tandil, disfruta la pileta con su perro, César
Del Potro, en su casa de Tandil, disfruta la pileta con su perro, César. Foto: @delpotrojuan

Patricia Wightman es licenciada en psicología y responsable del Departamento de Psicología del CeNARD. Día tras día convive con deportistas de alto rendimiento, populares o desconocidos. En su consultorio escucha todo tipo de casos. Entiende a la perfección el funcionamiento y la reacción de los deportistas ante el estrés, las presiones, las lesiones, los fracasos y los éxitos. Esposa de Gerardo Wortelboer (ex capitán de los equipos argentinos de Copa Davis y Copa Federación), Wightman tiene una sensibilidad especial por Juan Martín del Potro. Siguió de cerca la milagrosa actuación del tandilense en los Juegos Olímpicos de Río, donde ella estuvo acompañando al lanzador de jabalina Braian Toledo. Sigue con atención la actualidad del tenista. Y tiene una teoría sobre los vaivenes emocionales y deportivos que muestra: Del Potro decidió "parar la máquina" para que el tenis no lo retire y está tomando impulso para intentar regresar al primer nivel en las próximas temporadas.

"Dividiría tres períodos de la carrera de Del Potro. El de las lesiones. El del altísimo rendimiento en 2016, donde se sobrepuso a obstáculos importantes, como aquellos 40 minutos en encerrado en un ascensor el mismo día que le ganó a Djokovic en Río. Y el tercer período es el de 'Voy a darme un poquito de tiempo para vivir'. O sea, ha hecho un análisis muy bueno de la vida", le explica Wightman a La Nacion. Y prosigue, apasionada: "Gerardo, mi marido, tiene una frase que me encanta: Cuando la mente llora, el cuerpo chilla. Y la he constatado. Estoy con muchos deportistas y se ve cómo afecta el estrés del sobreentrenamiento, de las presiones, de tener que rendir, de la plata, de las becas, etcétera. Del Potro no es ninguna excepción. Él pasó su período de hiperlesiones. El segundo período de altísimo nivel de producción mostró el verdadero atleta de alto rendimiento que es. Y hoy está en un período en el que quiere vivir. Y yo acá realmente lo aplaudo. Porque es muy difícil tener las condiciones de Federer en la vida, con todo bajo control. Gabriela Sabatini trabajó algunas temporadas con mi amigo psicólogo Jim Loehr y él en un momento le dijo Pará la máquina, pará el tenis, viví tu vida. Pero Gaby sufrió mucho el tenis. Y yo, antes de que a Del Potro le pase eso, aplaudo que él mismo se pueda decir Pará la máquina, pasala bien. Está viviendo la vida. A mi juicio, y desde la salud mental, fisiológica o neurológica, lo aplaudo. Viví, recargá a fondo la batería para poder seguir más tiempo que Gaby".

-¿Considera que las prioridades de Del Potro cambiaron?

-No creo que hayan cambiado. Creo que su prioridad es su pasión por el tenis, pero hoy está un poco más en el fondo. La mente domina el cuerpo y el amor propio y el corazón hacen lo que es necesario para lograr lo increíble, tal como dijo él el año pasado. A Martín (sic) no le gustó el sabor del estrés. Y sí le gusta el sabor del amor. Y digo, maldita sea, el amor cura males, tristezas, sacrificios, mucha soledad. Estos deportistas están expuestos a la soledad; estoy en los gimnasios todos los días con ellos y los veo. Hoy (por ayer) un chico me dijo que había perdido 3 kilos de más para un torneo y al final se perjudicó porque estaba tan flaco que no tenía energía. El alto rendimiento no es saludable. Y si el instinto de vida de Juan Martín lo está preservando todavía para ser numero 1, yo estoy con él.

- En 2016 no tenía nada por defender; de cierta manera, estaba liberado. Ahora casi todo el mundo esperaba que volviera al top 10. ¿Esa situación puede perturbarlo?

Patricia Wightman
Patricia Wightman. Foto: Archivo

-No lo creo. Se dio cuenta cómo es esto del brillo. Para el atleta, cuando necesitás brillar para que los otros te vean y aplaudan, es un problema. Pero cuando superás esa necesidad de brillar por los otros, ahí vas a hacer el camino correcto. Hoy, eso representaría estar saludable, sin estrés, lleno de pasión, de amor, de sus cosas. Hacer las cosas por él y no por lo que digan. Él tiene que creerle a sus propios instintos y así lo está haciendo. Creo en él como atleta, porque lo huelo. Tienen algo muy particular, es algo químico, de los neurotransmisores del cuerpo del chico. Esta pausa que se está tomando puede ser para esperar. No quiere que ninguna presión lo vuelva a afectar, no quiere más ataduras de ese tipo. Y su pareja (la actriz Jimena Barón) le está produciendo una suerte de reparación, no tengo dudas. Él no la oculta. Llegan fotos de todos lados. Y está muy bien, es todo un síntoma.

-¿Piensa que, en su momento, Del Potro se puso presiones que lo llevaron a tener lesiones?

-Sí. Mucho. Muchísimo. La sobredosis de estrés, de presión, de no saber cómo manejar ciertas situaciones, influyen directamente en el cuerpo. Trabajo mucho con deportes de combate y las lesiones por las presiones son un tema muy importante. El estrés de las lesiones pasa al resto del cuerpo, a la mente, y la mente llora. Después, cuando las emociones están mal, cuando el deportista está con una depresión, la química influye en el cuerpo y la lesión que no es tan severa se puede agravar por un estrés. Yo creo que eso le pasó a Juan Martín en algunos momentos de su carrera. Hoy Dios lo está ayudando. La familia es un sostén fundamental. Todo el tiempo veo padres de deportistas en el CeNARD y son un sostén fundamental. A Juan Martín se le murió un abuelo en mayo y todavía hace el duelo. ¡Se murió este año! Es lógico que tenga altibajos. Está transformando su química para poder perdurar dos o tres años y dar el batacazo. Es bueno no apurarlo. Todos tenemos derecho a vivir. Porque aunque la Ferrari no corra tan rápido como siempre, no deja de ser una Ferrari.

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