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Roxana Amarilla: "Hay que escuchar la voz del artesano"

Poner en valor el trabajo hecho a mano es lo suyo. Una luchadora en favor de los artesanos de todo el país, de esos que mejor representan nuestra cultura e idiosincracia. Es la artífice del Registro Nacional de Artesanos Textiles de la República Argentina

Sábado 26 de agosto de 2017
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PARA LA NACION
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Roxana Amarilla
Roxana Amarilla. Foto: LA NACION / Victoria Gesualdi/AFV

Su trabajo está dónde están los artesanos y trata de escucharlos profundamente. Roxana Amarilla es directora del Mercado Nacional de Artesanías Tradicionales de la Argentina (Matra) dependiente del Ministerio de Cultura, desde 2011. Es además, una de las artífices del Registro Nacional de Artesanos Textiles de la República Argentina (Renatra), el primero de artesanos, que hoy tiene 6500 inscriptos orgullosos de todo el país. "Lo principal de este registro es que los artesanos se vuelven visibles, encontrás de una randera a una wichi del monte, personas que hacen sus labores en la montaña o en el campo, y es maravilloso".

-¿Cómo surge el Renatra?

-Se da a partir de un análisis bastante doloroso que evidencia que no hay datos sobre la producción artesanal en el país. Hasta ahora no había registros oficiales, ni provinciales o municipales, solo registros informales de ferias de artesanías. Y hay un reclamo fuerte por parte de los artesanos desde siempre sobre la necesidad de tener un lugar donde registrarse. Lo textil, por su volumen y por la creciente tendencia a la utilización de fibras nativas y de técnicas artesanales, mostraba una realidad en la que artesanas y artesanos permanecían invisibles y esto no dejaba transparentar la cadena de valor.

-¿Qué significa?

-Primero se sabe dónde están los artesanos y quiénes son. En el Renatra podés ver el nombre, apellido, dato de contacto, el paraje, departamento, provincia donde vive la persona que hace un hilado o que teje una artesanía.

-Abre la posibilidad a un contacto directo.

-Sí por ejemplo, un diseñador que quiere transparentar su cadena de valor puede nombrar a las artesanas que hicieron los tejidos en sus colecciones, con nombre y apellido que hasta pueden aparecer en la etiqueta de la prenda y cualquier persona que desee puede entonces contactarse con ellas a través del Renatra. Además se dimensiona la cantidad de artesanos que hay, que son por lo menos 6500 registrados. Pero también es importante porque si querés hacer política pública para formalizar la economía de los artesanos tenés que tener un registro, lo mismo para facilitar el acceso a la materia prima o a la circulación de artesanías.

-¿Cómo se llegó a este informe?

-Aportaron datos el INTA, el INTI, el programa Emprendedores de mi tierra, nosotros desde Matra, y en muchos casos se iba ampliando porque teníamos referencia de un ONG, o de una organización. Por ejemplo Red Puna, bajó los datos de las organizaciones que nuclea, también fuimos a fiestas de artesanías y aprovechamos a hacer registro del Renatra. Por ejemplo, el primer registro de randeras de El Cercado, en Tucumán, se hizo en el festival de la randa y las mismas randeras se registraron, ese registro sirvió para hacer la presentación de la randa como patrimonio. Y ahí empezamos a ver la emoción que genera, lo que significa para ellas estar ahí, porque ser artesanos es su identidad y allí están representados.

-¿Qué se necesita para formar parte?

-Renatra está accesible en https://www.renatra.gob.ar/, el requisito para registrarse como artesano es ser hilandero, ser tejedor o ambas cosas. Uno puede buscar por el tipo de técnica, por ejemplo dos agujas, crochet, randa, ñandutí, frivolité, encaje a bolillos, redes textiles como el chaguar, tejidos en telar, trenzados entre muchos otros; y también por la zona. Otra condición es que quien se registre comercialice por lo menos una vez al año, no es para aquellas personas que hacen artesanías como hobby.

-¿Cómo se registran los artesanos que viven alejados de las zonas urbanas y no tienen acceso a Internet?

-En esos casos, pueden acercarse a las mesas provinciales presentes en todo el país y anotarse. Son muchos los que viven en sitios aislados, por eso nosotros llevamos a las fiestas regionales o locales o ferias una computadora y los registramos ahí. En algunas provincias tenemos más información y artesanos registrados que en otras, esto es un trabajo de todos los días que está en construcción. Hay mucho dato de Catamarca y Salta pero menos de Mendoza, San Juan, Corrientes, Misiones o Santa Cruz. Ahora estamos en la etapa de saber cómo llegamos a donde todavía no llegó el Renatra.

-¿Cómo surge ese enamoramiento por las culturas originarias?

-Soy correntina y vine a Buenos Aires de grande, por temas no profesionales; me quedé acá y trabajo en gestión cultural hace muchos años; y una de las cosas que siempre me llamó la atención es el poder de las culturas originarias y su resistencia.

-¿Cómo es tu día a día con los artesanos?

-El sector artesanal siempre tuvo una deuda histórica, cultural, económica y, social y para mí trabajar en un espacio como éste y trabajar como me gusta a mí hablando con el artesano es maravilloso, porque somos súper institucionales pero siempre priorizamos el contacto con los artesanos. Y hacemos un esfuerzo doble cuando el artesano viene de una comunidad remota, como el que vino hoy de Aguaray, Salta, para presentar un proyecto, o los que van a venir de la Puna de Jasimaná. El día a día es complejo, no tiene borde, no tiene horario, porque los artesanos se comunican cuando pueden, porque no hay siempre señal de teléfono en el campo o en la montaña, y porque no siempre hay recursos para comunicarse, y nosotros tenemos que estar siempre porque cuando se puede se hace contacto con Matra.

-¿Qué quiere el artesano hoy?

-La gente tiene claridad de a dónde hay que ir en materia artesanal, y ahí coinciden un montón de expectativas, de miradas hacia el futuro, de perspectiva de crecimiento de un campo que para nada está muerto, para nada está acotado, para nada está fuera del tiempo, que es vigente, actual y muy importante en el país. La riqueza y la diversidad artesanal que hay en el país es increíble y nosotros deberíamos poner la mirada en potenciar lo que hay. Cuando hablamos de artesanías, primero hay que escuchar la voz del artesano de manera profunda, escucharla en silencio para saber qué piensa, qué busca y qué podemos aportar.

-Qué es lo que más te gusta de trabajar con estas comunidades.

-Su sabiduría y poder conocer al país profundo. Cuando viajas a una comunidad y te encontrás por ejemplo con los mascareros chané de Campó Durán y te reunís con ellos debajo del árbol donde hacen el baile ceremonial del pin-pin y formas parte de esa rueda tu dni se vuelve ancestral.

-¿Qué se viene?

-Nos propusimos realizar el Mapa Cultural y Productivo del Textil Artesanal Nacional, a partir del cual se van a poder analizar los condicionamientos económicos, culturales y productivos, y saber cómo se está produciendo artesanías y para qué. Este mapa va a dar a conocer las realidades de los artesanos, que merecen ser atendidas desde el Estado; y esto se completará en el contexto de una política más amplia para el sector artesanal; así, el Renatra tomará otra relevancia.

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