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Lograron rescatar los motores del avión caído en el Delta

Se encontraban en el cráter, a más de tres metros de profundidad

Jueves 24 de agosto de 2017
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Después de un arduo trabajo en el terreno fangoso donde fue hallado el avión el sábado pasado, lograron extraer los dos motores del Mitsubishi MU-2 matrícula LV-MCV que se accidentó en la zona del delta del Paraná casi un mes atrás. Uno de los motores se encontraba a unos tres metros bajo el agua y el otro, un poco más hundido aún, confirmaron a LA NACION fuentes de la investigación. Ayer se coordinó el traslado de las piezas para ser limpiadas y luego analizadas.

Los dos motores fueron rescatados por un equipo especial de la Prefectura Naval y de personal de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) bajo la supervisión de la jueza Sandra Arroyo Salgado y de la titular de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil (Jiaac), Pamela Suárez.

Ayer, el equipo forense del juzgado terminó con el retiro de los restos humanos, que quedaron en manos del Departamento de Medicina Forense de San Isidro para empezar con el análisis de ADN. Así, continuaron los trabajos de remoción de la nave, indicó la titular de la Jiaac.

Una vez retirados los motores, que son las partes más pesadas de la aeronave, los peritos continuaron ayer con el rescate del resto del fuselaje y de la cabina, tarea que puede demandar aún varios días debido a lo inestable del suelo. "Estamos operando con varias bombas en el pantano para remover el agua", explicó Suárez, en diálogo con LA NACION.

Además, agregó que la investigación que lleva adelante la Jiaac tiene el objetivo de ver cómo respondieron las defensas del sistema aeronáutico para poder emitir recomendaciones de seguridad. "Pero nosotros no hacemos investigaciones judiciales", dijo Suárez. La Junta ya se encuentra en contacto con los fabricantes de distintas piezas de la aeronave para determinar sus características.

En el bimotor, hallado en la confluencia de los ríos Paraná Guazú y Barca Grande, a la altura de la localidad bonaerense de Zárate, viajaban el piloto Matías Ronzano, de 30 años; su copiloto, Facundo Vega, de 25, y Matías Aristi, de 37, hijo del dueño de la empresa Aibal SA, propietaria del avión.

Desde la Jiaac puntualizaron que hasta la zona se acercó un barco con una pala mecánica hidráulica para el desmalezado del área circundante y que evalúan la posibilidad de utilizar un helicóptero MI-17 de la Fuerza Aérea para el retiro de las partes más pesadas del avión.

Por su parte, el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, defendió ayer en declaraciones radiales al equipo de profesionales que participó de la búsqueda del avión Mitsubishi y destacó que "se hizo todo lo posible por encontrarlo antes, pero estaba bajo el agua y sin rastros a su alrededor que evidenciasen la caída".

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