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Los osados gourmet

Hay vida gourmet más allá de Palermo: restaurantes de excelencia y grandes propuestas han decidido instalarse en barrios tan diversos como Adrogué, Caballito o Almagro, apostando a que la ciudad y sus alrededores tienen mucho más para ofrecer y descubrir

Jueves 24 de agosto de 2017 • 10:29
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No hace falta ir a Palermo para comer bien, hay muchos restaurantes interesantes por fuera de los polos gourmet
No hace falta ir a Palermo para comer bien, hay muchos restaurantes interesantes por fuera de los polos gourmet.

Saturado, desbordado, hiperextendido. Son todas palabras que le cuadran muy bien al barrio de Palermo, que ha crecido tanto en propuestas comerciales y gastronómicas como en límites, explayándose incluso sobre Villa Crespo o Chacarita. Y aunque es verdad que es el barrio donde todas las tendencias confluyen y se experimentan, también es cierto que a veces puede volverse cansador retornar siempre sobre los mismos pasos. Especialmente cuando, de aplicar una mirada más abarcativa, encontraríamos muchas otras opciones valiosas en otros puntos del mapa.

Pintoresco Almagro

Instalada desde 2004, La Fondue de Almagro es casi una institución en el barrio. Es el lugar al que ir si se desea comer una sabrosa fondue (y bagna cauda, raclette y pierrade), claro, pero también si se está en busca de pastas caseras, pescados frescos, pizzas de sabores originales y muchos otros platos mediterráneos. Además, llama por la calidez de su local, con impronta de bodegón, pleno de ventanales, generoso en espacio y con una cocina que mira directo a un precioso patio. "Un local como este en zona pico hubiera sido inalcanzable para nosotros", se sincera Juan Ramonet, cocinero y uno de los dueños. Sin embargo, apenas los socios vieron el lugar, supieron que querían apostar a largo plazo por la zona, y hoy su gran convocatoria les da la razón. Con clientes fieles del barrio y también otros que llegan de diversos puntos a través de las redes sociales, han logrado un ambiente interesante y ecléctico. "Una vez vino un señor que recorrió todo el local mirando hasta el último detalle, para decir al final: 'Este lugar no es para estar acá, ¡tienen que estar en Palermo!'. Le contesté que estando acá podía tener un buen lugar para comer sin tener que alejarse tanto...", ríe Ramonet.

También en Almagro, The Rozz es otra propuesta que convoca. Proyecto familiar de un padre y un hijo (y atendido por ellos), está emplazado en una casa antigua puesta en valor y muy bien mantenida, que se enfoca en la comida casera con toques de autor como fuerte (por caso, con una bondiola a la cerveza negra con puré de calabaza que cautiva). "Nosotros somos del barrio y nos encanta. Vimos una casona vieja y nos gustó, así que decidimos apostar a Almagro. Y cada día que pasa estamos más convencidos de que se está armando un polo gastronómico interesante", apunta Matías Fernando Rodríguez, uno de los dueños. Y su público, gracias a las distintas actividades que proponen los fines de semana, que van desde encuentros literarios hasta ferias de diseño y charlas informativas, ha ido ampliándose y sumando su granito de arena a este polo incipiente. "La gente quiere ir más allá de Palermo. Quiere conocer nuevos lugares en los que sentirse como en casa", agrega Rodríguez. Y eso parece exactamente lo que The Rozz busca hacer.

Diverso Caballito

En el centro mismo de la ciudad, Caballito se distingue por una nutrida propuesta comercial. Y dentro de ella, sus opciones gastronómicas también van creciendo y diversificándose. Así sucede, por ejemplo, en Rusticana Bar de Picadas, un negocio que nació en principio como complemento de una marca de helados, Il Vero Amaretto, pero que no tardó en tomar fuerza propia y posicionarse. Y así pasó del delivery de picadas (un rol que aún hoy cumplen muy bien) a siete locales con alternativas gastronómicas para todo el año. "Ofrecemos una propuesta simple en un ambiente agradable, descontracturado y cálido", destacan. Lo hacen con picadas suculentas, sándwiches (el de atún, palta, queso crema, rúcula y mayonesa especiada vale especialmente la pena), ensaladas "con toques gourmet" y tapeos en forma de cazuelas, aceitunas rellenas, berenjenas en escabeche, bastones de mozzarella y salchichas, entre otras variantes. Todo, en un clima familiar y de amigos a la vez, que invita a volver y seguir explorando las bondades del barrio (y de su carta).

Descubrir nuevos restaurantes con amigos siempre es un buen programa
Descubrir nuevos restaurantes con amigos siempre es un buen programa.

Prometedor Adrogué

En Zona Sur del conurbano bonaerense también aguardan sorpresas gourmet. Adrogué, por caso, es una ciudad tan tranquila y agradable como bella, que encuentra terreno fértil para propuestas de calidad gastronómica.

Entre ellas, Cordero y Nother, un restaurante muy cálido, de iluminación tenue pero precisa, ladrillo a la vista y arte contemporáneo, además de un gran servicio y clima. Llamado así por la intersección de calles en la que se ubica, está abierto desde mediados de 2005, y su estrategia de recurrir a ese nombre para hacerlo fácilmente memorable resultó perfecta: fueron pioneros en el polo gastronómico que se fue armando en la zona. Según cuentan, su público es "clásico pero arriesgado a probar sabores nuevos, exigente, de buen comer y que disfruta el placer de un buen vino", muchos vecinos que conocen el restaurante desde hace años y siempre acompañaron su crecimiento. Aunque, a la vez, hay clientes que llegan desde la ciudad: "La gente está cansada de que le cobren un plato muy caro por estar en Palermo, incluso siendo algo común que puede hacer en su casa. Por eso busca nuevos lugares alejados de los clásicos puntos comerciales", sostiene Manuel Barraza, chef ejecutivo, para rematar enseguida con un seductor "Adrogué no solo es hermoso para pasear un domingo, sino también para comer en Cordero y Nother".

Finalmente, también en esta zona se encuentra Carmen, que seduce en el nuevo corredor gastronómico con cocina mediterránea, traducida en pastas, pescados, mariscos, tortillas, arroces y cazuelas. En una casona acogedora, propician un ambiente familiar pero también apto para citas, agradable como para quedarse charlando en una íntima sobremesa. Algo posiblemente improbable en Palermo, donde el mozo canchero de turno estaría apurado por sentar allí al próximo comensal. Maravillas de la vida suburbana, y de comer lejos de los polos gastronómicos clásicos.

Otras razones para comer más allá de los polos gourmet

Descubrir nuevas zonas gastronómicas también puede brindar el plus de un servicio más atento y cercano a la vieja escuela de mozos
Descubrir nuevas zonas gastronómicas también puede brindar el plus de un servicio más atento y cercano a la vieja escuela de mozos.

Además de descubrir otras cocinas de excelencia, hay aún más razones para extender el conocimiento de nuestro paladar.

Lugar para estacionar: barrios más tranquilos también significa barrios donde nuestro auto no será un dolor de cabeza. De hecho, quizá ni siquiera haga falta gastar en un estacionamiento.

Servicio más atento: es una queja constante en Palermo que muchos mozos atienden como si nos estuvieran haciendo un favor. Pues en estos restaurantes, más de barrio y con otros ritmos, el trato suele ser más cordial y servicial.

Precios lógicos: los alquileres en las zonas gastronómicas más populares suelen estar por las nubes, y muchas veces eso se traduce en los altos precios de la carta. En zonas más accesibles, el costo por cabeza de salir a comer puede variar notablemente.

Conocer otra zona: el paseo no termina con la comida, sino que puede extenderse con un recorrido por el barrio, antes o después de sentarse a la mesa.

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