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El Papa mandó un videomensaje al penal de Ezeiza y pidió "esperanza de reinserción social" para los presos

Francisco envió un saludo a la cárcel federal por la inauguración de un taller de música y renovó su reclamo por la política hacia los detenidos

Jueves 24 de agosto de 2017 • 12:30
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LA NACION
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El papa Francisco envió un mensaje al penal de Ezeiza
El papa Francisco envió un mensaje al penal de Ezeiza. Foto: AFP

ROMA.- Penas "fecundas", con "horizonte de esperanza". No penas como instrumentos de tortura. Fue lo que pidió hoy el Papa en un videomensaje que mandó a la cárcel de Ezeiza, penal con el cual suele comunicarse telefónicamente los domingos.

Como ya hizo en otras oportunidades -al visitar diversas cárceles del mundo en sus viajes internacionales o en institutos penales de Italia-, en el videomensaje, realizado en ocasión de la inauguración de un taller de música, Francisco alentó a los detenidos. Y volvió a insistir en la importancia de su reinserción social, después de descontar la pena.

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"Los internos están pagando una pena, una pena por un error cometido. Pero no olvidemos que para que la pena sea fecunda debe tener un horizonte de esperanza, de lo contrario, queda encerrada en sí misma y es solamente un instrumento de tortura, no es fecunda", dijo. "Pena con esperanza, entonces es fecunda. Esperanza de reinserción social, y para eso, capacitación social, mirando al futuro, y esto es lo que están haciendo ustedes", explicó.

"Con este nuevo taller de música están mirando a la reinserción social, ya ahora se están reinsertando con los estudios, con la Universidad de Buenos Aires, están mirando a la reinserción social. Es una pena con esperanza, una pena con horizonte", agregó.

En el videomensaje, el Papa saludó con afecto a sus "amigos" del centro de estudiantes universitarios de Ezeiza y evocó las llamadas dominicales que hace al penal. "Estoy al tanto de todas vuestras actividades y me da mucha alegría la existencia de este espacio, un espacio de trabajo, de cultura, de progreso, es un signo de humanidad", dijo.

Agradeció, además, la "sensibilidad humana" de los internos, los agentes del servicio penitenciario, directivos, jueces, miembros de la Universidad de Buenos Aires y estudiantes que participan de esa iniciativa. "Gracias por todo lo que han hecho. Es un aliento de vida esto que está sucediendo en el penal entre ustedes. Y la vida -ustedes lo saben- es un regalo, pero un regalo que hay que conquistarlo cada día. Nos lo regalan pero tenemos que conquistarlo cada día", dijo, luego de nombrar, uno por uno, a varias personas.

"Vuelvo a decir, problemas hay y los habrá, pero el horizonte es más grande que los problemas, la esperanza supera todos los problemas", también los animó. Y se despidió, finalmente, asegurándole a los detenidos sus oraciones: "Queridos amigos, rezo por ustedes, los tengo cerca al corazón, les pido que no se olviden de hacerlo por mí. Que Dios los bendiga y adelante, siempre con una sonrisa. Hasta el próximo llamado".

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