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Apuntes de una cata maratónica en Mendoza

El Premium Tasting de Mendoza ya va por su séptima edición. Además de que convocó a más de 500 expertos para catar a ciegas, se oyeron algunas tendencias, como el regreso al uso de la madera.

Jueves 24 de agosto de 2017 • 13:04
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La séptima edición del Premium Tasting en acción
La séptima edición del Premium Tasting en acción.

Por Alejandro Maglione

amaglione@lanacion.com.ar

@MaglioneSibaris

La movida. El Premium Tasting en Mendoza, ya en su séptima edición, ha pasado a ser una de las actividades más importantes relacionadas con el vino argentino, organizada por Nicolás Aleman y equipo. No es una feria ni una exposición: es la cata más numerosa que se pueda imaginar. Un evento World Class.

Bajo un mismo techo y por espacio de cinco horas, 500 expertos de todo tipo -enólogos, periodistas, sommeliers, tanto de nuestro país como del exterior- cataron a ciegas 36 vinos y un espumoso, por primera vez presente en estas tenidas.

La logística. Se veía a Rodrigo Kohn, brazo derecho de Nicolás, coordinando a 60 estudiantes de sommeliers para que descorcharan 1000 botellas que debían llenar casi 2500 copas –en esta oportunidad las finísimas Reveal Up- en cada flight (como se llama a las tandas en que se van sirviendo los vinos). Al mismo tiempo, hubo que proveer de agua mineral a los participantes, que la suelen beber en cantidad para no encurdelarse. Y otros por su parte se ocuparon de reaprovisionar de grisines, que también se suelen comer para limpiar la boca entre copa y copa. Una locura magníficamente orquestada.

Conducción. Hay una mesa de conducción que colabora con los organizadores en la selección de los vinos y aporta a los detalles para un mejor desempeño de todos. Este año la integró Paz Levinson, que el año pasado obtuvo el título de 4ª mejor sommelier del mundo; Flavia Rizzuto, cofundadora y codirectora del Centro Argentino de Vinos y Espirituosas; y el inefable británico Tim Atkin, periodista y Master of Wine, que pasa largos períodos en nuestro país probando y puntuando vinos.

La suerte. Fue azar el haber podido conseguir una ubicación que estuviera al lado de Walter Bressia, gran enólogo, dueño de la bodega del mismo nombre y presidente de Bodegas de Argentina. Y que Alejandro Vigil, enólogo omnipresente de la bodega Catena-Zapata, estuviera en el asiento de adelante. A partir de que no se conocen los vinos hasta el final de cada tanda, los expertos cuchichean de lo lindo tratando de ver quién queda más cerca de adivinar lo que se está tomando. Son vinos que se seleccionan entre aquellos que hayan obtenido más de 93 puntos de acuerdo al criterio de varios expertos reconocidos mundialmente. Es decir, el piso es la excelencia y se arranca de allí para arriba.

Hay una suerte de regla no escrita que establece que lo que se escucha en esos corrillos no debe tomar estado público. Hay un ir y venir sobre las cepas utilizadas, las técnicas aplicadas, los tiempos, y de tanto en tanto un chascarrillo sobre tal o cual enólogo o enóloga. Todo dicho con picardía y sin maldad. Al menos eso parece.

Comentarios. Mientras los vinos permanecen “tapados” se les pide comentar a algún personaje presente su opinión sobre el flight que se está desarrollando. Es un momento de gran prudencia, donde lo más aconsejable es hablar de generalidades, siendo que este año se notó un particular recato a la hora de realizar descripciones. Hubo un intento de identificar los vinos con o sin “tensión”, pero rápidamente se advirtió que el término ni siquiera es ambiguo, sino más bien confuso, por lo que se recurrió a mentar a la vieja acidez, ya estuviera presente en mayor o menor proporción, y a hablar de los taninos, que siempre resulta muy rendidor.

Novedades. Luego hablaban los enólogos que realizaron los vinos de la tanda. Allí apareció como “novedad” que la industria regresaba a galope corto a las “grandes maderas”: cubas, foudres, toneles, entre otras. Esas grandes maderas denostadas hasta no hace mucho, señalando a quienes las utilizaban y siguen utilizando como “antiguos”. En general, si alguien mencionaba barricas de esas de 225 litros, en varias oportunidades se aclaraba que eran de “segundo y tercer uso”.

También se habló y mucho de que ahora algunos vinos se fermentan con los racimos. Como que también hay una vuelta a las cosechas más tempranas, eludiendo los vinos sobremadurados con alto tenor alcohólico. Se consolidó aquello de usar piletas de cemento sin pintura epoxi. Todo hablaba de cierta añoranza por el pasado. ¿Puede ser que alguien sorprendiera en un rincón del salón a Carlos y Eduardo López sonriendo con satisfacción? No se sabe…

Ciertamente, también las novedades fueron los vinos blancos que tienden a brillar como antaño. O la sorpresa de descubrir que a Alejandro Pepa se le ha ocurrido vinificar la uva criolla, obteniendo un producto final sumamente interesante.

La cata es sin dudas una de las más importantes relacionadas con el vino argentino.
La cata es sin dudas una de las más importantes relacionadas con el vino argentino..

La regla general también mostró un golpe de timón en dirección a los vinos de corte. No han desaparecido ni lo van a hacer los vinos varietales, aquellos en los que se utiliza una sola cepa, pero sin duda que hay un regreso a ese principio que indica que la suma de las partes es mejor que cada una de ellas por separado.

Mea culpa. El periodista Joaquín Hidalgo soltó una frase, en una cuidada presentación que hicieron junto con Alejandro Iglesias el día anterior a la cata, que da para pensar: “Creo que los comunicadores no estamos acertando en cómo comunicar mejor el vino. Ergo los consumidores no llegan a comprender lo que nosotros queremos comunicar…”.

También hicieron pensar algunas reflexiones de Sebastián Zuccardi: “No hay que hacer vino solo mirando al mercado…Haber viajado y probado muchos vinos hizo que a veces regresara replanteándome si sabía hacer vinos….”.

Redondeando. Fue una auténtica fiesta del vino en todo el sentido de la palabra. Una fiesta pagana donde parecía que el centro lo ocupaba Baco en persona. Los organizadores siguen jugando fuerte, porque llevarán su formato a Lima y Sao Paulo antes de fin de año, y volverán a repetir el suceso del año pasado convocando a los fanáticos en Buenos Aires.

Importa pero ya no desespera si los vinos son tintos o blancos, si usaron ánforas, cubas o huevos para la fermentación, si hubo maceración maloláctica y se dejaron los racimos enteros. Los vinos argentinos están para presentarse en cualquier lugar del mundo. Argentina a partir de un determinado precio, ofrece vinos buenos o mejores, todos excelentes…e la nave va…

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