Cómo lidiar con el manojo de contraseñas

Domingo 27 de agosto de 2017

En el mundo online, el llavero que abre las puertas de todos nuestros servicios se convirtió en un manojo desordenado de accesos que se sostiene a duras penas gracias a nuestra frágil memoria. Por más que podamos memorizar las combinaciones de caracteres alfanuméricos, números y símbolos en una extensión mayor a ocho caracteres, el ciudadano de a pie debe lidiar con una travesía a lo profundo de su mente para dar con esa oscura configuración de las contraseñas del buzón de correo electrónico, el ingreso a la red social o un servicio de streaming en un flamante smartphone.

Memorizar una contraseña puede ser una tarea tediosa, y más si se la debe cambiar cada cierto período. Tómese unos minutos y cuente cuántos servicios online requieren de una clave con las carácterísticas mencionadas. Además, el escenario digital cambió de forma drástica en los últimos 15 años, cuando no existían las tiendas de aplicaciones App Store y Play Store ni los servicios de streaming Netflix y Spotify. Tampoco teníamos que preocuparnos por las claves de Uber, Cabify, Easy Taxi, Facebook, Instagram, Twitter, Snapchat o Airbnb. La lista no es interminable, pero está a la vista que no alcanzan los dedos de ambas manos para llevar la cuenta.

Por aquel entonces, en 2002 Bill Burr, investigador del Instituto Nacional de Tecnología y Estándares de EE.UU., definió las condiciones de una contraseña segura que más de uno habrá conocido en alguna oportunidad, pero que rara vez puso en práctica. Y si usted alguna vez lo hizo, repitió el método, hizo una pequeña modificación y mantuvo gran parte de la clave.

Ya retirado, Burr admitió que esta modalidad de contraseña segura derivaba en estas prácticas que terminaban por debilitar la seguridad informática personal.

¿Qué opciones nos quedan? La mejor clave es aquella que tiene muchos caracteres de distinto tipo. Una frase larga con mayúsculas, minúsculas, números, espacios, puntos y signos de exclamación e interrogación es una excelente opción, fácil de recordar y difícil de quebrar.

Luego existen diversas estrategias válidas para utilizar sólo un par de contraseñas administradas por nuestra memoria. Para el resto, un buen gestor de contraseñas, como LastPass, 1Password o KeePass, será el aliado indispensable.

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