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Con nuevas sanciones, Trump busca asfixiar la financiación del chavismo

Prohibió a los bancos norteamericanos la transacción de bonos con el gobierno y Pdvsa, cruciales para el funcionamiento de la administración de Maduro

Sábado 26 de agosto de 2017
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Foto: Reuters / Jonathan Ernst

WASHINGTON.- La presión de Estados Unidos contra el gobierno venezolano, en la mira mundial por la crisis social y la represión a la oposición, escaló ayer con el anuncio de una fuerte batería de sanciones financieras destinadas a debilitar las fuentes de financiación del chavismo, y que según Caracas representan "la peor agresión al país en 200 años".

Las sanciones restringen el acceso de Venezuela a los mercados de deuda de Estados Unidos, al prohibir las transacciones en bonos del gobierno y de la petrolera estatal Pdvsa. Washington cierra así una fuente clave de financiamiento para un gobierno con una gestión económica que da pasos en falso y que tiene grandes dificultades para cubrir el peso de su gigantesca deuda externa.

"Las medidas están calibradas cuidadosamente para retirarle a la dictadura de Maduro una fuente crucial de financiación para mantener su régimen ilegítimo, proteger el sistema financiero estadounidense de la complicidad con la corrupción de Venezuela y el empobrecimiento del pueblo, y permitir la ayuda humanitaria", señaló la Casa Blanca en un duro comunicado.

Un alto funcionario dijo que se impondrían más sanciones si Maduro no cambia de rumbo y no accede a dar marcha atrás con la Asamblea Constituyente, liberar a los presos políticos y convocar elecciones libres. Sin embargo, en reflejo de la presión de la industria petrolera estadounidense, el gobierno no interrumpe la importación de petróleo venezolano a Estados Unidos, un comercio fluido y fundamental para los dos países.

"Para mitigar el daño al pueblo estadounidense y venezolano, el Departamento del Tesoro emitirá licencias generales que permiten transacciones que de otra manera estarían prohibidas por la orden ejecutiva", agregó la Casa Blanca.

Maduro no tardó en responder. Acusó a la oposición de promover las sanciones y pidió que sean enjuiciados por traición, al tiempo que admitió que la medida de Washington generará un "gran daño" económico y financiero a Venezuela. Además, convocó a las empresas norteamericanas que compran petróleo venezolano a una reunión urgente para analizar la situación.

Afecto a la grandilocuencia de Maduro y de otros altos dirigentes del oficialismo, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, calificó las sanciones de Estados Unidos como la "peor agresión a Venezuela en los últimos 200 años", es decir desde la independencia lograda de España.

"Quizás Estados Unidos está tratando de promover una crisis humanitaria en nuestro país. ¿Qué quieren? ¿Quieren matar a los venezolanos de hambre?", agregó el jefe de la diplomacia a la prensa desde Nueva York, donde lo sorprendió la noticia de las sanciones.

O tal vez no fue tanta la sorpresa de Arreaza, que ayer se reunió con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en busca de aire en un contexto internacional absolutamente adverso para el chavismo, que no logra suscitar la simpatía de casi ningún gobierno democrático.

Washington advirtió tiempo atrás sobre una probable ronda de sanciones si Maduro no contenía sus impulsos autoritarios, y Maduro, a su vez, anunció cambios de gabinete sólo horas antes de conocerse las medidas, en respuesta, según dijo, a "la batería de agresiones económicas, energéticas y financiera que se aprobaron en la Casa Blanca".

Maduro hizo un enroque entre los titulares del Ministerio de Petróleo, Nelson Martínez, y de Pdvsa, Eulogio del Pino, "el artífice de los acuerdos entre los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)" y entre otros países productores para tratar de mejorar los precios del crudo, y que hará una gira internacional "para ir hacia un acuerdo de regularización y el establecimiento de nuevas pautas".

El chavismo tiene dificultades para combatir el desabastecimiento y la inflación, y la producción de petróleo cayó a su nivel más bajo en más de dos décadas. Las sanciones, por leves que sean, acrecientan el riesgo de que Venezuela caiga en una mora de los pagos de la deuda.

El gobierno y Pdvsa enfrentan vencimientos de deuda por alrededor de 4000 millones de dólares este año, pero tiene apenas 9700 millones en reservas internacionales disponibles, principalmente en lingotes de oro, que según analistas son difíciles de trocar inmediatamente por dinero.

Amenazas

Washington advirtió el mes pasado que tomaría medidas económicas enérgicas si Maduro cumplía su plan de crear una Asamblea Constituyente formada por miembros leales al oficialismo. Pero desde la instauración del órgano plenipotenciario, y al confirmar los peores temores de sus críticos, sus 545 delegados votaron para destituir a la fiscal general Luisa Ortega (que luego huyó del país), arrebatarle el poder al Parlamento y crear una "comisión de la verdad" destinada a ser un látigo contra la oposición.

La presidenta de la Constituyente, la ex canciller Delcy Rodríguez, artífice de esa escalada de vaciamiento de las instituciones democráticas, se refirió a las sanciones financieras norteamericanas como una agresión "desde los centros imperiales, porque creen que asfixiando la economía venezolana el pueblo se entregará".

Agencias AP, AFP, ANSA y Reuters

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