Andrés Wolberg-Stok: "Me consta que la Argentina tiene mucha creatividad digital"

El director general de fintech del Citi habla de la desmaterialización del banco y de cómo esa entidad va al encuentro del consumidor

Olivia Goldschmidt
PARA LA NACION
Domingo 27 de agosto de 2017

Andrés Wolberg-Stok es el director global de fintech, finanzas tecnológicas, del banco Citi; maneja una nueva unidad de negocios que opera como punta de lanza a cargo de la transformación digital de la institución. De origen argentino, se unió al banco en 2001 y entre otras funciones estuvo a cargo del proyecto que posicionó al Citi como la primera entidad del sector en ofrecer la aplicación para el Apple Watch. Hoy, ya habla de la desmaterialización del banco y del nuevo paradigma en el cual la entidad va al encuentro del consumidor con el internet de las cosas.

-¿Por qué crearon una unidad separada para banca móvil?

-Hace ya un año y medio que tenemos la unidad dedicada para poder desarrollar métodos y formas de trabajo que nos permita operar como una empresa de tecnología, más parecida a la tendencia de Silicon Valley, en los Estados Unidos. En vez de tener proyectos largos, con la burocracia que ya sabemos que implica pasar de equipo en equipo, podemos tener un funcionamiento ágil.

-¿Cómo trabaja el equipo especializado?

-Es un equipo multidisciplinario con gente de rubros como negocios, especialistas en user experience, diseñadores gráficos, desarrolladores tanto de sistemas de bancos como de apps, de Android y de iOS. También hay gente de compliance y abogados, lo importante es tener un equipo variado en la mesa a la hora de armar algo nuevo y no esperar hasta el final a que alguien diga "no, al final eso no se puede hacer", o "para que queremos ofrecer algo que en la herramienta quede escondido". Es un poco como ese método de armado de automóviles donde todo un equipo es responsable por todo el auto desde "pe a pa" en vez de armarlo en cadena. A medida que reintentamos los procesos internos para desarrollar más rápido el tipo de proyectos que requieren nuestros clientes, nos fuimos dando cuenta de que lo ideal era contar con un equipo de disciplinas complementarias.

-¿Cómo está la Argentina en la agenda de fintech?

-Hay mucho para hacer externamente, desde las puertas del banco para afuera, con entes reguladores o el gobierno. Es un tema poco visible, pero hay una carrera secreta entre países para ver quien puede proveer el entorno más fértil para el desarrollo de fintech. Parece una carrera armamentista. Si mirás bien, los cuatro titanes digitales, Google, Amazon, Facebook y Apple, son de los Estados Unidos, por una serie de circunstancias que son las necesarias para estos desarrollos. El primero es la disponibilidad de venture capitals, capital de riesgo, con un alto apetito de riesgo. Después es importante que el capital sea abundante para agrandar la torta. También, claro está, tiene que haber un espíritu de emprendimiento entre la población que proponga y lleve a cabo los proyectos. En los Estados Unidos, sobretodo en San Francisco, también hay un espíritu hippie residual, un enfoque humanístico que se potencia con la tecnología como herramienta para lograr algo: queda una conjunción de tecnología flower power que incentiva muchísimo. Finalmente, el imperio de la ley, el marco en el cual el derecho intelectual se defiende a rajatabla en tribunales. A mi me consta por mi trabajo en el Citi que la Argentina tiene mucha creatividad digital, un repositorio de emprendedores enorme y muy talentosos, en creatividad estamos arriba en el ranking.

-¿Y el resto del mundo como juega en la carrera que está comentando?

-Bueno, todas estas son condiciones necesarias pero no suficientes y como los reglamentos cambian país a país también van a ir surgiendo de manera local. Por ejemplo, los Estados Unidos encuentran la desventaja de que los reguladores estatales hacen que cualquier proyecto que quiera crecer lo suficiente tenga que lidiar con normas diferentes. Además de todo esto, existe el leapfrogging, la idea de que las posiciones posteriores pueden saltar varios lugares adelante. El gobierno de México, por ejemplo, buscó lo mejor del Reino Unido, de Singapur y de la Unión Europea y armaron su propio decreto para estar en la punta del nivel internacional. No estaban ahí hace seis meses y no tuvieron que hacer ellos todo el trabajo, si no tomar las mejores prácticas de otros países", explicó.

-¿Hasta qué punto la tecnología, tal como la conocemos, puede cumplir su promesa de finalmente lograr una inclusión financiera?

-Evidentemente, la oportunidad recae en que el nivel de bancarización en muchos países es inferior al nivel de penetración de tecnología móvil. Es por eso que nuestro lema hoy es mobile first. Cualquier solución, en cualquier parte del mundo, para poder ser incorporada por el Citi va a tener que ser absolutamente "mobile first". Insisto mucho en esto pero si en el país en el que estás tratando no podés generar una solución móvil, porque la red de datos no permite usarlo a una buena velocidad, no vas a llegar a una digitalización. Esto no es solamente responsabilidad de las empresas de telecomunicaciones: una de las precondiciones es que estén las variables económicas necesarias para que las telco inviertan en el país.

-¿Cuál es el próximo paso para el fintech?

-Los bancos pasaron de estar exclusivamente en una sucursal, a los cajeros automáticos que estaban disponibles sobre la calle, a poder accederlos desde la casa o la oficina con el home banking. En 2007 el Citi fue el primer gran banco en ofrecer una app para manejar cuentas en el teléfono, y con esa mejora se acercó el banco a la mano y el bolsillo del consumidor. En 2015 nos transformamos en el primer banco en el mundo en estar presentes en el Apple watch. El cambio siguiente implica un nuevo paradigma: antes el usuario tenía que acercarse a algo que tuviera la marca del banco. Ahora el banco va a estar esperándolo donde sea que se encuentre. Si está en una red social, tendrá la posibilidad de dialogar en lenguaje humano y preguntar "¿Cuándo me vence la tarjeta?" y un bot contestará cuando hace falta pagar, lo mismo si se lo pregunta a Alexa (la Siri de amazon). Si se acaba la leche en la heladera, se activará una orden de que se lleve a cabo la compra. La idea detrás de esto es la desmaterialización de la banca. El open banking es exactamente lo opuesto a erigir un muro alrededor del banco. Después de las apps para el celular, el banco llegó a la muñeca de los usuarios con los relojes inteligentes y ahora es una intimidad aún mayor en la que sale al encuentro del usuario. Hay una complementación natural entre las startups de tecnología financiera y los bancos, que ya tienen el dinero de los clientes. La fintegration es la vara que va a determinar el éxito de las instituciones financieras, si son capaces de integrarse de la mejor manera al ecosistema digital.

Mini bio

Nacionalidad

Argentina

Trayectoria

Antes de convertirse en ejecutivo del banco fue corresponsal. En 2015, lideró los equipos del Citi para lograr tener aplicación para el Apple Watch

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