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Preocupación por la última amenaza de EI

Parolin mostró su inquietud por "tanto odio insensato" del grupo jihadista; se mantiene el nivel de seguridad

Domingo 27 de agosto de 2017
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LA NACION
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ROMA (De nuestra corresponsal).- Hace tres días el Papa volvió a ser amenazado por los jihadistas de Estado Islámico (EI). Tal como se informó, en un video filmado en las Filipinas y difundido en todo el mundo, pudo verse a un terrorista del grupo al advertir que llegarían a Roma, mientras rompía una foto con la cara de Francisco.

Al ser consultado sobre esa amenaza, el número dos del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, admitió la inquietud en la Santa Sede. "Evidentemente, uno no puede dejar de preocuparse, sobre todo porque se trata de tanto odio insensato", dijo, aunque señaló que el Vaticano no tomó nuevas medidas de seguridad, que ya son de alto nivel.

Más allá de la alarma, muchos musulmanes de la calle sienten un gran respeto por la figura de Francisco, que desde que asumió el pontificado, en 2013, dio pasos con los que logró reconquistar la confianza y la credibilidad entre los fieles de esta gran religión monoteísta de 1300 millones de seguidores.

Luego de los sangrientos atentados terroristas que conmocionaron a Europa y Medio Oriente, firmados por EI, la estrategia de Francisco ha sido la de diferenciar claramente a los grupos extremistas del islam.

Consciente de las tensiones, el miedo y de la islamofobia que crece en el mundo, y convencido de que las religiones deben ayudar a construir la paz, Francisco siempre afirmó que los fundamentalistas existen en todas las religiones, incluso la cristiana. Y siempre condenó cualquier forma de violencia cometida en nombre de la religión o de Dios.

Reiteró este concepto en abril pasado, cuando viajó a Egipto, la mayor nación árabe del mundo, en una visita marcada por el temor a atentados de EI. Entonces, hizo un fuerte llamado a musulmanes y a cristianos a construir una alianza para "contrastar la barbarie de quien sopla sobre el odio e incita a la violencia".

"Las religiones están llamadas, especialmente hoy, a excluir cualquier posición absoluta y a condenar cualquier forma de odio en nombre de la religión", reiteró el Papa, en un discurso pronunciado en la Universidad de Al-Azhar, la institución teológica y de instrucción religiosa del islam sunnita, que representa al 85% de los musulmanes del mundo.

Esa visita marcó un hito diplomático para el Vaticano. Al-Azhar había cortado relaciones con la Santa Sede en 2011, cuando Benedicto XVI -que en 2006, en Ratisbona, asoció el islam con la violencia-, exigió a Egipto que protegiera más a su minoría cristiana, tras un ataque a una iglesia.

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