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Cristian Pavón, el motor que le da explosión a la posesión del medio campo de Boca

El equipo de los Barros Schelotto maneja la pelota con los rendimientos de Gago y Pablo Pérez, pero es el N° 7 quien aporta la aceleración y el cambio de ritmo para transformar el dominio en desequilibrio

Lunes 28 de agosto de 2017
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Pavón, determinante en el ataque de Boca
Pavón, determinante en el ataque de Boca. Foto: LA NACION / Fernando Massobrio

Boca venció sin sobresaltos a Olimpo. Hizo tres goles, pudieron ser más. Los más elogiados fueron Fernando Gago y Pablo Pérez , dueños del medio campo que manejó –hasta con algunos excesos– la pelota. El equipo xeneize tuvo una posesión del balón del 72 %. Olimpo casi no inquietó, salvo excepciones. En parte porque Boca respondió bien como equipo, en bloque. Si bien hay grandes diferencias de jerarquías entre unos y otros, hubo un mérito del local en que no le generaran situaciones desde la presión para no dar ventajas ni que el triángulo Barrios, Goltz y Magallán se confiara demasiado. El campeón, por lo mostrado ante Olimpo y Gimnasia y Tiro, de Salta, (por la Copa Argentina) y los partidos amistosos de preparación, aparece mejorado respecto al funcionamiento que mostró para ganar el último título. Pero así como elevan su participación Gago y Pablo Pérez desde la eficacia de sus entregas y pases filtrados, también ganó en importancia Cristian Pavón . Sobre todo a partir de la ida de Centurión es el Nº 7 quien, desde las características, le da cambio de ritmo y finalización a las buenas jugadas colectivas de Boca. Toda posesión necesita una explosión para sorprender a los adversarios y transformar la superioridad en desequilibrio. Y en eso se anotan Espinoza (flamante refuerzo), Bouzat y Benedetto , un 9 muy completo.

Porque es cierto que gran parte del muy buen fútbol de Boca de ayer fue generado desde los pies de Gago. Sobre todo con esos lanzamientos largos y precisos para las anotaciones de Benedetto (primero) y de Pablo Pérez (después). Pero el nexo que tuvieron ambas situaciones fueron los piques de Pavón, esas corridas por la derecha no recibiendo la pelota al pie, sino “atacando el espacio” para aprovechar la ventaja de su velocidad y después manejar diferentes recursos: centro rasante y paralelo (en el 1-0); centro atrás (en el 2-0).

Uno de los defectos que se le marcaban a Pavón cuando apareció con el Vasco Arruabarrena y en gran parte del ciclo del Mellizo Barros Schelotto fue el bajo porcentaje de acierto en la toma de decisiones. Porque con un físico explosivo y veloz no terminaba influyendo tanto en los partidos. Todavía tiene 21 años y es normal que tenga mucho por aprender, pero (por ejemplo) una de sus cualidades invisibles es cómo tira los centros por abajo, rasantes, para que sean aprovechados por el 9 o todos los demás que respaldan cada ataque. Para el equipo juega mejor por la derecha del 4-3-3, por allí es donde genera la mayor cantidad de asistencias, aunque para su lucimiento personal donde más brilla es sobre la izquierda: desde ese sector engancha para su perfil y se va hasta abajo del arco o... remata con violencia (y por lo general muy bien).

La asistencia de Pavón para el 1-0

Foto: Opta
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