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César Bona: "La sociedad que queremos está en las escuelas que tenemos"

El docente, reconocido el mejor maestro de España, defiende las actividades pedagógicas creativas

Lunes 28 de agosto de 2017
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Reconocido como el mejor maestro de España, César Bona visitó por primera vez Buenos Aires para presentar su libro La nueva educación, en el cual relata sus vivencias en las aulas, las razones por las que decidió ser docente y cómo fue nominado como uno de los 50 mejores maestros según el Global Teacher Prize, también conocido el Premio Nobel de la Educación.

Con una educación basada en el factor humano, el docente español apuesta a las actividades pedagógicas creativas a través de las cuales logró combatir el ausentismo, integrar a chicos de una escuela rural que no se dirigían la palabra y hasta crear junto a sus alumnos El Cuarto Hocico, una ONG virtual protectora de animales.

Su metodología de enseñanza lo llevó a participar de numerosas conferencias, charlas y exposiciones en diferentes partes del mundo y, anteayer, dio la conferencia "Escuchar para educar" en el VIII Congreso Internacional de Educación Aprendizaje en Contexto, organizado por la Universidad Católica de Santa Fe.

-¿Cuáles son las características de un buen maestro?

-Ser maestro es mucho más que transferir datos de una cabeza a otra. Un maestro ha de ser siempre consciente de que es ejemplo para los niños. Sólo podemos exigir aquello que nosotros podamos dar. Ésta es para mí una definición bonita de maestro. Sobre todo, el maestro es un invitador a que miren por la ventana y que intenten mejorar el mundo.

-En su libro menciona como una "obviedad a cumplir 1: que la educación debe estar por encima de cualquier gobierno". ¿Qué le sucede cuando escucha que, por los conflictos entre los gremios y el gobierno, miles de chicos se quedan sin clases?

-Siento que falta escucha. Esto sucede en todos los sitios. Cada vez que se cambia el gobierno, cambian las leyes sobre educación y todo el tiempo hay que empezar de cero. En esos cambios no se escucha a los docentes, ni a las familias ni a los niños. Un gobierno que no consigue mantener contentos a los maestros olvida que la sociedad que queremos está en las escuelas que tenemos. La profesión de maestro es la más importante de todas porque de esta profesión vienen todas las demás.

-¿Cómo surgió crear El Cuarto Hocico?

-El respeto por otros seres y por los animales es algo inherente en los chicos. Muchas veces eso se va perdiendo por injerencia de los adultos. Vino un circo al pueblo donde estaba, los niños subieron felices a clase y les dije: "Genial que estén felices, pero quiero que investiguen". Ahí vieron que los animales no eran tan felices y, desde ese momento, decidieron ser ejemplo para otros niños. De hecho, llegó hasta Bariloche, donde hace cuatro años había una protectora dirigida por niños.

-Al recordar su propia educación, usted menciona a una maestra que le hizo odiar matemática y afirma que si hubiera tenido una profesora con pasión por su trabajo la situación habría sido diferente. ¿Falla el profesorado o es el sistema escolar el que genera aulas con docentes desanimados?

-Hay múltiples factores. Cuando uno no se siente valorado en el trabajo la ilusión se va perdiendo; eso nos sucede a todos en cualquier profesión del mundo. Hay de todo, como en todas las profesiones, pero creo en el contagio positivo. Lo que nos falta muchas veces es valorar lo que ya tenemos y no fijarnos a miles de kilómetros. Aquí al lado hay personas anónimas haciendo un trabajo maravilloso. Hay que darles ese valor. Por otra parte, deberíamos ver cómo mejorar el ingreso a esta carrera. No basta con la nota porque uno puede sacarse un 10 y no saber ni siquiera cómo tratar con niños. Para mí es muy importante el compromiso social y tendría que haber una muestra de que esa persona que va a estar educando niños lo tiene.

-¿Por qué no coincide cuando se dice que "en la escuela se enseña y en la casa se educa"?

-Porque es un frase que en sí misma divide a la escuela y a la familia, y está poniendo un muro invisible, pero que está ahí. Para mí la escuela es el lugar perfecto para ayudar a las familias a educar a sus hijos. En las escuelas no sólo debe haber conocimientos que son muy importantes: también se debe educar en la convivencia, en el respeto, en la empatía, que son más importantes que esos conocimientos que a lo largo de los años se van teniendo también. Algunos dirán que esto es una barbaridad, pero no lo es. Sólo tienes que ver a la sociedad como está.

-¿Está en contacto con otros docentes nominados al Global Teacher Prize?

-Sí, he quedado con Inés Bulacio, que es una docente argentina que estuvo entre los 50 mejores el año pasado, y también con Graciana Goicoechandia. En la Argentina no se valora, a lo mejor, a los docentes y en dos años ha habido tres mujeres de aquí finalistas para el Global Teacher Prize y eso tiene que saberse. Falta valorar al docente en la Argentina y en España. Si nosotros estamos aportando para hacer una sociedad mejor, esa sociedad tiene que valorar lo que hacen los maestros.

-¿Qué tiene en común con los otros docentes que estuvieron nominados, con los que aún sigue en contacto?

-No estamos todos en contacto porque somos muchos, pero si hay algo que tenemos en común es que estos maestros y maestras que he conocido escuchan a los niños, los invitan a participar en la sociedad. Los niños no son meros recipientes que tú tienes que llenar, sino que son algo mucho más valioso. Niños, niñas y adolescentes tienen algo que todos los seres humanos tenemos que es el deseo de sentirse queridos, útiles y escuchados. Es muy importante que sepamos que dos verbos fundamentales en educación son escuchar y compartir y son verbos de ida y vuelta.

En foco

César Bona

Docente

Edad: 45 años

Nacionalidad: español, nacido en Zaragoza

Reconocimiento: es considerado el mejor maestro de España

La nueva educación. Los retos y desafíos de un maestro de hoy

Editorial: Penguin Random House Group

El futuro del especialista

El Global Teacher Prize de 2015 recibió 5000 postulaciones de 127 países, de las cuales se preseleccionaron 1300 y luego fueron elegidos los 50 finalistas, entre ellos el español César Bona.

Aunque sus compromisos laborales le impiden ejercer la docencia dentro de las aulas, Bona asegura que volverá a su Zaragoza natal para seguir haciendo lo que tanto lo apasiona: ser maestro de niños y niñas.

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