Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Pese al triunfo en Bélgica, a Lewis Hamilton todavía no le cierran las cuentas

Aunque el inglés de Mercedes redujo en siete puntos la ventaja que le lleva Vettel en el campeonato, siente que las próximas carreras no le alcanzarían para derrotarlo

Lunes 28 de agosto de 2017
SEGUIR
LA NACION
0

Lewis Hamilton gana y saca cuentas. Con su triunfo en el Gran Premio de Bélgica, el tercero de su repertorio en el legendario trazado de Spa-Francorchamps, llegó a 58 éxitos en la historia del Mundial de Fórmula 1, precisamente en la que fue su carrera número 200 desde que debutó a comienzos de 2007.

Con su ajustado triunfo sobre Sebastian Vettel -nunca hubo más de medio segundo por vuelta entre ambos pilotos a lo largo del GP belga-, redujo a siete puntos la ventaja que le lleva el piloto de Ferrari en la punta de la tabla, mientras el resto de los rivales comienza a descolgarse de la lucha. Pero no puede estar seguro de que acabará por dar vuelta esa desventaja.

Hamilton hace números. En 200 carreras subió 111 veces al podio, más de la mitad. Esas trepadas fueron 23 veces al tercer escalón, 30 al segundo y 58 al escalón más alto, al primero; solo un piloto trepó más veces a ese sitial, Michael Schumacher, que lo hizo en 91 oportunidades, la primera de ellas en Bélgica 1992, un cuarto de siglo atrás, un acontecimiento que se recordó cuando Mick Schumacher, el hijo del ídolo postrado, dio unas vueltas ayer a Spa con un Benetton B195.

Hamilton pica en punta en Spa-Francorchamps, delante de Bottas y Vettel
Hamilton pica en punta en Spa-Francorchamps, delante de Bottas y Vettel. Foto: AP / Geert Wijngaert

Pero los records están para ser demolidos: de eso están convencidos los número 1. El sábado, Hamilton alcanzó al alemán en el rubro de las pole-positions: con la 68ª de su campaña, sumó tantas como las que Schumi logró entre 1992 y 2006. Schumacher, además, ganó 7 títulos, Hamilton quiere el cuarto esta temporada. Pero por ahora, las cuentas no le cierran.

La victoria en Spa entraba en los cálculos; fue más apretada de lo que se preveía. Vienen, el próximo domingo, Monza y sus largas rectas, otro escenario en el que Mercedes cuenta con ventaja, pero el pronóstico es tomado con cierto escepticismo en el equipo angloalemán: a Monza le falta ese sector de curvas veloces que tiene Spa, en el que ayer el Mercedes de Hamilton era dos o tres décimas más veloz que la Ferrari de Vettel. En el primero y tercer parciales de la pista belga, dónde prima la velocidad punta, los parciales entre ambas máquinas fueron extremadamente parejos.

Hamilton cuenta con triunfar en territorio enemigo. Lo necesita. Confía en que la cuarta evolución del motor Mercedes, que se pondrá en funcionamiento el viernes, le dará un plus en ese combate de rectas que se dirimirá a más de 340 km

h. Y espera reducir otros siete puntos la ventaja con Vettel porque prevé, como todo el ambiente de la Fórmula 1, que la siguiente cita, en la húmeda calidez de Singapur, en sus calles artificialmente iluminadas, es un bocado servido en la mesa de Ferrari. Si todo va bien, Hamilton deberá conformarse con mantener esta diferencia de 7 puntos dentro de dos carreras, cuando vayan a quedar seis Grandes Premios para acabar la temporada.

Mientras repasa sus borradores, el inglés recuerda dos momentos amargos: el pobre papel de Mercedes en Singapur 2015, acaso la peor carrera del equipo en toda la era híbrida, y la inesperada explosión de su motor en el espantoso calor malayo, el año pasado, que derivó a fin de temporada en la derrota ante su compañero Nico Rosberg en la carrera por el título. Malasia es la carrera que sigue a Singapur en el calendario.

Pero confía en que la suerte pueda ayudarlo, como lo hizo ayer, en un episodio que pasó inadvertido. Hamilton se quejó de la neutralización a pocos giros del final que lo obligó a ejercitar la muñeca contra la descarada ofensiva de Vettel. Antes, ambos pilotos cumplieron una parada no calculada, aprovechando el momento, para cambiar sus cubiertas. El jefe del equipo Mercedes, Toto Wolff, reveló cuando ya casi no quedaba nadie en Spa, que antes de la neutralización albergaban serias sospechas sobre la cubierta trasera derecha del coche del líder, que se había ampollado. "No era crítico, pero nos habría puesto en una situación difícil", aceptó el directivo. Sin el incidente, Vettel pudo haberse quedado con el triunfo y con más puntos de ventaja.

"Después de Monza habrá carrera difíciles para nosotros y no sé si podremos mantener a las Ferrari detrás", se sinceró Hamilton. "No ganamos pero estuvimos ahí -se consoló Vettel- y no creo que de ahora en más haya algún circuito al que tengamos que temer". Prometen un final apasionante.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas