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La "nueva manera de ver el fútbol" trajo algunas quejas y ninguna sorpresa

En el debate por la calidad de las imágenes todos estaban advertidos: sin abonar el pack HD los partidos se verían como el plan básico; la propuesta global no introdujo cambios salientes

Lunes 28 de agosto de 2017
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LA NACION
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La tecnología al servicio de la TV; la generación de las imágenes tuvo la calidad de siempre
La tecnología al servicio de la TV; la generación de las imágenes tuvo la calidad de siempre. Foto: LA NACION / Fernando Massobrio

Imágenes como pixeladas, planos más abiertos, algún desajuste de sonido y microcortes, quizá un graph incorrecto, insuficientes repeticiones en ciertos casos. Parte de la audiencia no escondió sus quejas ante la nueva era televisiva que abrió la Superliga argentina. "La calidad de la imagen es pobre: se parece a los viejos VHS que se pasaban en la videograbadora, o los clásicos de los '90 que no fueron grabados en alta definición", resumió un viejo hombre de TV. La baja definición fue reiteradamente apuntada. Fue, quizá, el principal inconveniente, ya que impidió reconocer con facilidad a los futbolistas. "Se ve como lluvioso", se escuchó y leyó con insistencia.

¿Es verdad? Sólo parte de la verdad. No hay que perder de vista que, salvo aquel que tenía el pack contratado, las imágenes llegaron en definición estándar mientras que el ojo está acostumbrado a observar el fútbol en HD. Naturalmente desde ahí, es lógico el retroceso. Para ser justos habría que comparar éstas transmisiones con las de Fútbol Para Todos de 2009/10, es decir ambas en SD, en definición estándar. Quienes observaron la primera fecha de la Superliga en HD no encontraron razones para lamentarse. El que aun teniendo HD digital en su tecnología hogareña no contrató el abono futbolístico extra, observó los partidos como si fuese el plan básico. Nada nuevo, todos estaban advertidos.

El tema desató múltiples debates. Pero discutir por la nitidez de las imágenes es relativo. Tal vez impactó toparse con la realidad, y probablemente la que decepcionó fue la propuesta global. Los que esperaban ver algo diferente se quedaron pensando si valdrá la pena 'pagar' por una oferta que, al menos en su presentación, no ofreció un salto distintivo. Ni periodístico ni tecnológico.

El origen de las imágenes es el mismo de siempre. Con idéntica calidad a los tiempos de Fútbol Para Todos, o hasta mejor, porque se incorporaron cámaras 4k. La producción corresponde a Torneos, hoy como ayer. ¿Qué significa? Que las cámaras son mayormente las mismas, el satélite es el mismo, el director de cámaras también es el mismo, etc, etc. Cualquier enojo con Fox, Turner o Torneos parece desenfocar el enemigo. A los sumo, el 'verdugo' es el nuevo sistema: para ver con alta definición ahora habrá que pagar. Nada que no se supiera.

Algunos sondeos digitales que durante ayer por la tarde surcaron las redes apuntaban a conocer el grado de satisfacción de los televidentes. Allí se preguntaba qué posición cada uno iba a tomar frente a la necesidad de contratar el pack futbolístico. ¿Las respuestas? Alrededor del 75% manifestaba que no pensaba adquirirlo.

Quizá cierta decepción la haya provocado la grandilocuencia del lanzamiento. "Se viene una nueva manera de ver el fútbol", se escuchó con insistencia como un slogan. Y por ahora no es así. La estructura de las transmisiones siguió un guión tradicional: relator, comentarista y dos hombres en el campo de juego. Los rostros, las figuras, salvo alguna excepción -Matías Martin, por ejemplo-, son las habituales. Tampoco se apreció ninguna innovación tecnológica, ni una nueva forma de polemizar o analizar las acciones discutidas ni un telebean original. Ni en la versión HD hubo un despliegue diferencial. La dosis de sorpresa estuvo ausente, hasta aquí. Sí hubo ajustes en lo que se conoce como la artística, pero menores y posiblemente poco perceptibles -y valorables- para el ojo común. Por ahora, en el inicio de una nueva era con contrato al menos hasta 2022, la dosis de sorpresa estuvo ausente en la apertura de la Superliga argentina.

Desde una de las empresas le confiaron a la nacion que hasta se atrevían a husmear una intencionalidad política detrás de las quejas en las redes sociales. Una animosidad premeditada, una defensa solapada para Fútbol para Todos, el programa kirchnerista que se ocupó de la televisación del fútbol argentino entre agosto de 2009 y junio de 2017.

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