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Una industria cautelosa que apuesta sus fichas a los miembros del "club del millón"

Tras Darín, los nombres propios son quienes garantizan la taquilla de las producciones argentinas

Martes 29 de agosto de 2017
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PARA LA NACION
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Que el fútbol, la política y la familia son temas populares en la Argentina no es novedad. Pero que películas nacionales que se desarrollan en esos universos concentren 2.750.018 entradas vendidas en menos de dos meses es una gran noticia. Sobre todo cuando se discute si el cine en salas sigue teniendo sentido y futuro, y en tal caso, cuál es el lugar de las producciones locales en el marco de una cartelera inundada de tanques norteamericanos.

El primer semestre del año tuvo en alerta al cine argentino no sólo por el desplazamiento del ex presidente del Incaa Alejandro Cacetta, sino también porque la taquilla cayó un 7,6% respecto de 2016. Entre enero y junio último las películas locales vendieron 1.700.000 localidades: el 7% del total. El panorama cambió radicalmente el 6 de julio, cuando se estrenó Mamá se fue de viaje y el público volvió a los cines para acompañar los títulos locales. Pero, ¿qué hay detrás del fenómeno que hizo que durante el fin de semana largo de agosto tres películas nacionales concentraran el 60% del total de las entradas vendidas? Sin duda hay estrellas. O lo que algunos llaman "el club del millón". Esas caras que acompañan la vida de los argentinos desde hace años primero a través de la pantalla de la TV y que, a fuerza de carisma y proyectos eficaces, fueron sumando a la par de popularidad, prestigio y lograron conformar un universo selecto al que cualquier productor cinematográfico ávido de éxito comercial debe recurrir si quiere tener taquilla asegurada.

Los nombres son sabidos: Ricardo Darín es el máximo exponente del cine nacional. En un segundo lugar reside Guillermo Francella , quien a partir de su participación en El secreto de sus ojos exhibe muchas más facetas como actor que la de comediante. Su rostro es el centro de tres de las cinco comedias argentinas más vistas de los últimos años, Corazón de León, Un argentino en Nueva York y Papá se volvió loco. También Adrián Suar , que produce papeles y películas a medida, logró en 2016 que Me casé con un boludo fuera el título local más visto. Oscar Martínez demostró con El ciudadano ilustre (657.358) e Inseparables (361.707) que sigue teniendo asegurada la membresía al club. Diego Peretti es la gran sorpresa de 2017, pero sólo para quienes no venían siguiendo de cerca la carrera del protagonista de Mamá se fue de viaje. En resumen, el sistema de estrellas local está superpoblado de hombres de más de 50 años.

Mariano Oliveros, analista de taquilla y autor de Yo veo cine argentino, aporta un dato clave para entender por qué es así. "En el cine argentino, los géneros de las películas que se ruedan -dramas, comedias, románticas o de suspenso- necesitan que el espectador se identifique con los personajes. Al no haber un elemento fuerte de espectáculo o fantasía a cumplir, lo que queda es la empatía." Por eso, la conexión entre los protagonistas y el público se vuelve indispensable y se nutre no sólo de la ficción, sino también de su comportamiento mediático y su carisma. La relación de estas estrellas con los espectadores es histórica y suma, a la par de sus proyectos, nuevos capítulos de confianza y soporte que los medios ayudan a foguear.

Antes alcanzaba con una buena película y una cara conocida, pero los tiempos cambiaron. Para Oliveros: "La combinación del protagonista popular y la campaña televisiva son indispensables para pensar un proyecto de cine con aspiración de éxito comercial. Muchos actores y actrices populares han hecho películas más jugadas desde lo artístico, como Natalia Oreiro (Francia, de Adrián Caetano) o Julieta Díaz (Refugiado, de Diego Lerman); han vendido entre 20.000 y 30.000 entradas al no contar con el apoyo televisivo en sus lanzamientos."

Por eso, las escuetas conclusiones a las que se puede arribar indican que -más allá del boca en boca y las buenas críticas-, de propuestas con temas populares y producciones de calidad, sin miembros del club del millón ni campañas agresivas, el cine argentino no logra competir con los tanques extranjeros que suelen concentrar la taquilla local en los últimos años.

De Francella a Martel, los films que vienen

A juzgar por lo que viene, el cine argentino seguirá con buena racha en lo que queda del año. Pasado mañana se estrenará No te olvides de mí, con Leonardo Sbaraglia, y para el 7 de septiembre está anunciada la llegada a las salas de Los que aman odian, la nueva producción de Patagonik que protagonizan Luisana Lopilato y Guillermo Francella. Además, Una especie de familia, la road movie de Diego Lerman con Daniel Aráoz, y Temporada de caza, la ópera prima de Natalia Garagiola con Germán Palacios, podrán verse en pantalla grande desde el 14 de ese mes.

Para coronar el inicio de la primavera llegará a las salas locales Alanis, la nueva ficción de Anahí Berneri que recrea el universo de la prostitución y protagoniza Sofía Castiglione. ¿La frutilla del postre? Zama, la nueva película de Lucrecia Martel que tendrá su premiere mundial en el Festival de Venecia y que aquí llegará el 28. Con estos títulos, expectativas sobran. Lo que queda por develar es cuánto apoyo e interés recibirán de parte del público.

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