Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El yogur que no frena el amor noruego por Buenos Aires

Martes 29 de agosto de 2017
0

Es noruega y camina por Buenos Aires escuchando rap francés. Es joven, ama viajar y quiere disfrutar al máximo el medio año en el que va a vivir y trabajar en la Argentina. Ya se enamoró de la ciudad y de su gente, de la imponencia de tantos edificios, de la amplitud de algunas avenidas, de las largas noches, de ese invierno que no es invierno. Pero es noruega, y hay algo que no entiende: los supermercados argentinos: "Cada vez que entro a uno me pregunto por qué hay tan pocas cosas". Podría pensarse, desde el punto de vista argentino, que exagera, pero entonces la rubia nórdica apunta a su principal blanco: el yogur, en especial el de sabor natural. Dice la dama noruega (¡y tiene razón!), que en los supermercados es un bien tan preciado como escaso. Que sobran las variedades de frutilla o limón, pero escasea el natural. Ni hablar del griego, habitual incluso en Chile o Uruguay. Dice que no entiende cómo un país tan potente a nivel agropecuario como la Argentina tiene tantos problemas ya no para alimentar a toda la población, sino para darle variedad a las góndolas. Y se asombra de que comer jamón crudo equivalga a una excursión a las Salinas Grandes.

Pero así y todo nos quiere. Y jura que eso no lo va a cambiar ningún yogur.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas