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La furia de la tormenta Harvey pone a prueba el liderazgo de Trump

Houston seguía ayer inundada y el temporal se convirtió en el primer gran desastre que enfrenta; llamó a la unidad, prometió ayuda y hoy viajará a Texas; hay unos 30.000 evacuados y los estados movilizan a la Guardia Nacional

Martes 29 de agosto de 2017
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LA NACION
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WASHINGTON.- Todavía llovía en Houston. Decenas de miles de personas eran evacuadas de sus casas. Y en la Casa Blanca, tras una seguidilla de tuits sobre la tormenta, un libro, críticas al Washington Post y a Barack Obama y una cita de la Madre Teresa de Calcuta, Donald Trump salió a intentar contener la catástrofe que sembró Harvey, su primera gran crisis interna.

Una de las autopistas que rodean Houston quedó tapada por aguas tras el paso del huracán Harvey
Una de las autopistas que rodean Houston quedó tapada por aguas tras el paso del huracán Harvey. Foto: Reuters / Richard Carson

En una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Trump le advirtió a Estados Unidos que la recuperación de las torrenciales lluvias que han azotado el sur de Texas desde el viernes pasado será "un camino largo y difícil". Trump prometió toda la ayuda que sea necesaria del gobierno federal.

"Es un camino largo. Todavía está lloviendo, todavía mucha lluvia. Nadie ha visto nada igual. Han escuchado las palabras «épica». He oído «histórico». Eso es lo que es", exageró el presidente. Un instante antes, había dicho: "Es la más grande de todas. Están diciendo que es la más grande. Es histórico".

Al igual que George W. Bush, con Katrina, y Obama, con Sandy -ambas tormentas, hasta ahora, mucho más severas que Harvey-, el clima puso ahora a prueba el liderazgo de Trump, quien viajará hoy a Texas. La tormenta, ayer, comenzaba a golpear a Louisiana.

Ajeno al estilo suelto y confrontativo que lo caracteriza, Trump intentó ayer una reacción más "presidencial": llamó a la unidad. Sus tuits, otra vez, le valieron críticas, incluido un mensaje que retuiteó con una frase de la Madre Teresa de Calcuta que cerraba con la frase: "Somos todos hijos de Dios". Ya en la conferencia de prensa, insistió: "Somos una familia americana. Nos lastimamos juntos, luchamos juntos y, créanme, soportamos juntos. Somos una familia", dijo.

Pero incluso en el ida y vuelta con los periodistas, junto al presidente de Finlandia, Sauli Niinistö -que advirtió sobre el riesgo del calentamiento global-, Trump debió responder por el muro con México, Rusia y su polémico indulto a Joe Arpaio, un alguacil de Arizona acusado de violar derechos humanos, discriminar contra inmigrantes y latinos, quien llamó a su cárcel un "campo de concentración". Trump lo llamó "un patriota".

En Texas, Harvey no terminaba aún de hacer estragos. El pronóstico en Houston indicaba que la lluvia continuaría hoy y mañana, y ya el Servicio Meteorológico dijo que la cantidad de lluvia era "insondable". Anteayer, el aeropuerto internacional de Houston registró la mayor lluvia en un solo día de la historia, equivalente a un tercio de la lluvia anual promedio de la ciudad. La tormenta, que comenzaba a moverse hacia Louisiana, había convertido a edificios y puentes en islotes. Autos y casas habían quedado cubiertos por el agua. Las líneas del 911 colapsaron.

Hasta ayer, Harvey había provocado 10 muertes, pero se esperaban más.

La Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA, según sus siglas en inglés), a la cual Trump quiso recortarle fondos, desplegó todos los recursos disponibles para "proteger la vida", según la frase que utilizó su director, Brock Long.

"Esperamos que más de 30.000 personas sean ubicadas en refugios temporales para básicamente estabilizar la situación y proporcionarles cuidados", pronosticó Long.

El gobernador de Texas, Greg Abbott, activó a todos los miembros de la Guardia Nacional, una fuerza de 12.000 personas, para las tareas de búsqueda y rescate de personas. Harvey no sólo golpeaba a Texas: amenazaba también a Louisiana, epicentro de Katrina, el huracán que se llevó casi 2000 vidas doce años atrás.

El alcalde de Houston, Sylvester Turner, dijo ayer por la tarde que ya había unas 8000 personas en albergues. Turner y Abbott enfrentaron críticas por no haber ordenado una evacuación temprana.

FEMA indicó que unas 450.000 personas probablemente buscarán algún tipo de asistencia federal una vez que pase la tormenta. Trump prometió que la reconstrucción dejará a Texas más fuerte que antes.

"Vamos a superar esto, vamos a salir más fuertes. Y, créanme, seremos más grandes, mejores, más fuertes que nunca. Comenzará la reconstrucción. Y al final será algo muy especial", vaticinó el presidente.

Además del daño humano, Harvey había dejado una marca económica. Mark Zandi, economista en jefe en Moody's Analytics, pronosticó que el producto bruto de la región bajará cerca del 1%, entre 7000 y 8000 millones de dólares. Sarah DeWitt, analista del banco J.P. Morgan, dijo que Harvey podría generarle a las aseguradoras obligaciones de entre 10.000 millones a 20.000 millones de dólares.

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