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Ni Messi ni Sampaoli: en Uruguay sólo se habla de Luis Suárez

El seleccionado charrúa abrió un juego psicológico alrededor de la presencia del atacante; hoy llegará a Montevideo y hablará con Tabárez

Martes 29 de agosto de 2017
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LA NACION
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Mascherano y Suárez, en el último partido de las eliminatorias; por ahora no se sabe si se repetirá el duelo
Mascherano y Suárez, en el último partido de las eliminatorias; por ahora no se sabe si se repetirá el duelo. Foto: AP

MONTEVIDEO.- "Nuestro secreto es que si nos caemos diez veces nos levantamos once". La frase la suelta Rubén mientras sirve la comida en un bodegón por la zona de Pocitos. Habla de Luis Suárez, pero también de la selección uruguaya, que por estas calles simbolizan lo mismo. Cuando faltan dos días para el partido contra la Argentina, en Montevideo no se escucha el nombre de Lionel Messi ni el de Jorge Sampaoli. En la Rambla, en Punta Carretas, en Carrasco, en todos los rincones del país los ojos están puestos en el delantero uruguayo, que con su recuperación de la lesión de la rodilla le devolvió el optimismo a un equipo que llega a esta doble fecha de eliminatorias con muchas bajas en ataque.

"No sueño con jugar contra Messi, sueño con entrar a la cancha con Luis", dijo ayer el joven de 19 años Federico Valverde al llegar al predio donde se entrenó por primera vez con el equipo. Un eco del sentimiento general por acá. Aunque quien mejor describió lo que representa Suárez fue el capitán, Diego Godín. "Luis es un ejemplo, y lo que está haciendo demuestra todavía más el compromiso que tiene con la selección. Que esté con nosotros ya es importante para el grupo, para la gente, para el rival, para el ambiente. Esperaremos a ver qué pasa cuando llegue y ver qué deciden el Maestro (Oscar Tabárez) y el cuerpo médico. Igual, queda claro que en lo anímico incide mucho y en el rival me imagino que también", dijo, y dio pistas de que Uruguay piensa usar la carta de Suárez de muchas maneras. Aunque no es seguro que pueda estar el jueves, con el solo hecho de viajar ya empezó a jugar el partido.

El misterio se comenzará a develar esta mañana, cuando el delantero arribe cerca de las 8 al aeropuerto de Carrasco. El plan es que el cuerpo médico lo evalúe, pero quien tendrá la última palabra será Tabárez. Si bien el preparador físico José Herrera reveló que "los médicos de Barcelona no descartaron que pueda jugar el jueves", el entrenador se caracteriza por no arriesgar a los jugadores si no los ve en condiciones. En la Copa América del año pasado Suárez también había llegado con problemas y en el partido que terminó con la eliminación de Uruguay tras caer ante Venezuela no ingresó. El recuerdo del delantero golpeando el techo del banco de suplentes, lleno de bronca por la decisión del entrenador, vuelve a estar vivo.

Pero también hay otra historia que se respira en esta parte del Río de la Plata y de la que todos hablan con una sonrisa. Es la del Mundial 2014, cuando 23 días antes del debut Suárez se tuvo que operar de los meniscos y en una recuperación relámpago volvió a los 28 días, en la segunda fecha contra Inglaterra, y marcó los dos goles de la victoria por 2 a 1.

Igualmente, en la conferencia de prensa que brindó ayer tras la práctica, Tabárez le quiso bajar la expectativa al regreso del delantero. "No me gusta tirar papelitos al viento y no quiero que saquen ninguna frase de contexto. Suárez viene a terminar su recuperación. Viene por un acuerdo con la sanidad del Barcelona y por la mejoría que mostró. Necesito hablar con él, no sé nada hasta no hablar con él. Luego de eso veremos. Les recuerdo que ganamos los dos primeros partidos de esta eliminatoria sin Suárez ni Cavani", desafió.

Lo cierto es que en estas eliminatorias no es novedad para Uruguay la ausencia de Suárez. De las 14 fechas que ya se jugaron en cinco el delantero no pudo estar. La historia de este ciclo se inició con la sanción que sufrió tras el Mundial de Brasil 2014 por morder a Chiellini. Suárez se perdió los primeros cuatro partidos. Sin él, la Celeste se impuso ante Bolivia de visitante 2-0, en el Centenario frente a Colombia 3-0, cayó con Ecuador también de visitante por 2-1 y superó a Chile en el propio Centenario 3-0. Volvió ante Brasil, de visitante, donde Uruguay remontó un 0-2 e igualó 2-2 nuevamente con la fórmula Suárez-Cavani. Después de esa contienda tuvo asistencia perfecta en siete partidos consecutivos y el último que se perdió fue ante Brasil, de local, que terminó 4 a 1 en contra.

Las bajas de Abel Hernández, Jonathan Urretaviscaya y Diego Rolan, que estuvieron en la nómina inicial de Tabárez, le dieron protagonismo a Christian Stuani, el delantero que en el debut de la liga española con Girona le marcó dos goles a Atlético Madrid y tiene las características que el DT busca para jugar contra la Argentina: es alto (mide 1,86 metros), va bien de arriba y pelea todas las pelotas. Si no llega Suárez, muy probablemente sea él quien tendrá la responsabilidad de acompañar a Edinson Cavani en ataque.

Lo que es seguro es que el enigma Suárez le vuelve a dar a Uruguay un aire de épica en el que siempre se sintió cómodo. Desde la final en el primer Mundial de 1930 contra la Argentina en la que iba perdiendo, o en la otra contra Brasil en el Maracaná en 1950, donde también protagonizó una remontada, saberse herido y volver de las cenizas es la especialidad de la casa. Estar en el suelo y levantarse es una costumbre para este país. Luis Suárez no es más que un reflejo de aquella gran historia.

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