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La increíble historia de un oficinista argentino: estuvo en coma, jugó el US Open y representó a Estados Unidos

Juan Cruz Aragone tienen 22 años, se fue del país después la crisis de 2001; recibió una wild card para qualy y debutó en la primera rueda de una Grand Slam

Martes 29 de agosto de 2017 • 11:25
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LA NACION
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Juan Cruz Aragone representó a Estados Unidos
Juan Cruz Aragone representó a Estados Unidos. Foto: AP

NUEVA YORK.- Juan Cruz Aragone estudió economía y política en la Universidad de Virginia. Después de recibirse, trabajó el verano del año pasado en Nueva York en el JP Morgan para clientes argentinos, entre otros. Ya que se había mudado de Virginia a la Gran Manzana, aprovechó para asistir al US Open para ver el deporte que más le gusta, el tenis. Un año después, a los 22, volvió a Flushing Meadows, pero esta vez como jugador. No lo podía creer. "¿Qué estoy haciendo acá?", le confiesa a la nacion. Incrédulo, todavía debe estar preguntándoselo.

¿Pero cómo fue que su destino cambió tan radicalmente? Gracias a un wild card que le otorgaron a último momento para disputar la clasificación. Es que fue campeón por equipos en el campeonato nacional universitario. Antes debían bajarse cuatro jugadores. Aragone llegó el sábado a Nueva York esperando el milagro. Después de todo, es una ciudad que, como él dice, le "encanta", y, en el peor de los casos pasaría, unos días con su novia. Habían transcurrido 48 horas y Juan Cruz ya se iba resignando a que esa invitación nunca llegaría. Sin embargo, ocurrió: "Me dijeron 'jugás mañana, preparate'", cuenta. "Y no tenía tiempo para prepararme, estaba medio preocupado pero a su vez estaba súper contento. Y ahora estoy en el main draw", narra el joven.

"No tenía tiempo para prepararme, estaba medio preocupado pero a su vez estaba súper contento"
Juan Cruz Aragone

Pero la batalla más difícil que dio Aragone no fue en un court de tenis. Hace cinco años, cuando tenía 16, estuvo tres semanas en coma por una infección respiratoria. Durante dos años le fue imposible pegarle a una pelota de tenis. Hasta que recuperó completamente la salud. Y, entonces, recibió otro golpe luego de que un día se sintiera muy deshidratado: era diabético. Es por eso que juega con un dispositivo que le va indicando sus niveles de azúcar y, cuando éstos se desbalancean, empieza a vibrar y debe aplicarse rápidamente una inyección de insulina. El dispositivo está conectado vía bluetooh para que su entrenador y su madre, Paula, también puedan monitorear el estado.

La familia Aragone emigró de la Argentina a California cuando Juan Cruz tenía 10 años, a mediados de la década de 2000. Anteayer fue uno de los protagonistas de la cancha 5 del cuadro principal del US Open. Perdió en tres sets ante el sudafricano Kevin Anderson, pero jamás olvidará todo lo que vivió esta última semana. Sus padres, su hermano, su novia y amigos lo alentaron desde la tribuna. No bien terminó el partido, llegaron los aplausos y los niños que se amontonaron para pedirle que firmara remeras y pelotitas. Lo mismo le solicitó la seguridad que lo escoltaba. Juan Cruz quería acercarse a su madre para abrazarla, pero no podía. Hasta que, finalmente, lo logró. Después le comunicaron que acababa de ganar 50.000 dólares por participar en la primera rueda: "Me preguntaron si quería el dinero en efectivo o en un cheque. ¿Para qué voy a querer toda esa plata en efectivo?", se ríe el joven que se siente como si estuviera en Disney.

Juan Cruz Aragone representó a Estados Unidos
Juan Cruz Aragone representó a Estados Unidos. Foto: AFP

"Todo el mundo dice que el tenis es muy duro, pero por cada hora gané más que lo ganan las personas en las oficinas", reflexiona. Aún tiene la frescura de un atleta recién llegado al profesionalismo. la nacion le pregunta si seguirá trabajando como economista. Juan Cruz no lo duda, y con inconfundible acento argentino, afirma con contundencia: "Nah, con el tenis. Me encantaría trabajar en las finanzas. Pero esta es una oportunidad latente y, aunque no me vaya muy bien, puedo viajar por un año o dos por el mundo. Para mí, esto es divertido. Estar sentado en un escritorio. los tenistas no lo entienden mucho, viste. Es diferente tener un jefe que te grita todo el día, que te dice qué hacer, a estar acá afuera jugando al tenis por dos horas".

Aragone jugó dos veces el Abierto de los Estados Unidos como junior, y tiene experiencias en Challengers y Futures. Pero este fue el mayor logro de su carrera. Acostumbrado a viajar en subte o en colectivos a los torneos, anteayer lo pasó a buscar un Mercedes Benz, con seguridad incluida. "Este es un nivel súper pro. Te cuidan un montón. Tenés masajista. Así que realmente va a ser duro ahora jugar un Future o un Challenger. Voy a preguntarme: ¿dónde está el masaje?", bromea.

La Argentina significa mucho para el joven de 22 años, pese a que fue del país hace 12. "Ahora vivo en los Estados Unidos, pero yo me siento argentino, y quiero tratar de seguir siendo lo más argentino que pueda", asegura. Mientras tanto, disfruta de un momento único en su vida.

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