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La gran dama de los perfumes

Carolina Herrera de Báez presentó en Nueva York la nueva fragancia de la casa que lidera su madre, después de un viaje por la India para homenajear al jazmín, la flor que la apasiona

Domingo 03 de septiembre de 2017
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NUEVA YORK

Carolina Herrera de Báez nació en un país que ya no existe: una Venezuela pacífica en la que era posible distraerse con el aroma de los jazmines y las gardenias. En los exuberantes jardines de Caracas conoció de chica la alquimia del perfume cuando su madre lo extraía de las flores, y ese recuerdo la acompaña desde entonces como una fragancia persistente.

En mayo pasado viajó al sur de la India, a una región conocida como Tamil Nadu, para asistir a la cosecha anual del jazmín sambac, una especie que libera su dulce aroma por las noches y que adorna los templos de la zona. Durante días, recorrió los mercados y los campos sembrados de una flor ancestralmente venerada. Fue su manera de homenajear a un ingrediente icónico, presente en numerosas fragancias del emporio de perfumes que dirige desde hace años, y protagonista de Blond Jasmine, el último lanzamiento de la marca, parte de la nueva colección Confidential Eaux de Toilette.

Desde que hace poco más de veinte años, su madre, la diseñadora Carolina Herrera -un emblema de la moda que preside una de las casas de alta costura, prêt-á-porter y perfumería más importantes del mundo-, le pidió ayuda para crear una nueva fragancia, la que sería el superéxito 212, Carolina hija es considerada una emperatriz de los perfumes, dotada de un talento natural, cultivado en aquellos juegos infantiles, para la realización de fragancias que se convierten en fenómenos mundiales.

El 212 no sólo hizo de la marca un sinónimo de refinamiento y elegancia en perfumes, sino que también la cambió a ella, que se convirtió en Directora Creativa de House of Fragances Carolina Herrera. Antes de eso pasaba sus días estudiando cine en Nueva York, la ciudad donde creció desde que la familia se mudara allí en los años ochenta, y las noches en Studio 54, la célebre disco que frecuentaba Andy Warhol.

Ahora está nuevamente en Manhattan para el lanzamiento mundial de su última creación. Aquí habló con La Nación revista sobre sus inspiraciones y sus pasiones, sobre su trabajo y su familia.

La intuición no está muy bien vista en el siglo XXI, donde las decisiones empresarias parecen tomarse exclusivamente en base a métricas precisas. Sin embargo, vos como empresaria sos una defensora del instinto.

Sí, claro. Es que en el mundo de los perfumes nunca sabes realmente qué es lo que vas hacer. Sabes lo que quieres, pero no lo que será. Cuando lanzamos el 212 no pensábamos: será un top 10 o un top 5. No sabíamos si íbamos a vender una botella. No hay nada escrito en piedra. Todo se basa en emociones y en la suerte.

¿Y a vos qué cosas te inspiran?

Todo. Muchas cosas. Los libros, mis niños, los viajes por el mundo, mis estados de ánimo, el silencio... El silencio, aunque no lo creas, también es inspirador.

¿Cómo fue el viaje a la India? ¿También fue en busca de inspiración?

Fue fundamentalmente un homenaje al jazmín. Fue un viaje maravilloso, pero esta vez no fue realmente un viaje de inspiración porque el perfume ya estaba hecho. Fui a recorrer los mercados donde se venden los jazmines que no van a los templos, a conversar personalmente con la gente que los cultiva y que se dedica a ellos desde siempre. Fue un hermoso homenaje a todo eso, a toda esa cultura alrededor de una flor.

¿Cómo es un día típico para Carolina Herrera de Báez?

No hay en realidad un día típico. Todos son en verdad diferentes. A veces estoy de viaje en algún lugar del mundo, otro día quizá tengo una sesión de fotos, una visita al laboratorio donde se elaboran las fragancias, o estoy participando de un lanzamiento y hablando con la prensa, como ahora. Amo lo que hago y no hay un día que sea igual a otro.

¿Con tantas actividades y tantos viajes, cuál podrías decir que es tu lugar en el mundo?

Donde esté mi familia. No importa exactamente dónde. Si es en España o aquí. Mi lugar es donde estén ellos.

Carolina (h) se casó en 2004 con el ex torero español Miguel Báez, "el Litri", con quien enfrenta, actualmente, una separación no definitiva. Juntos tienen tres hijos: Olimpia (12), Miguel (10) y Atalanta (8). Más allá de los viajes por el mundo, su hogar suele repartirse entre Madrid y Nueva York, donde su madre, "la Señora", como es conocida en la firma, sigue a los 78 años al frente de su imperio.

¿Es fácil trabajar cerca de tu madre? ¿Cómo funciona la relación profesional con alguien que es tan cercano?

Es muy fácil, por suerte. Pasamos mucho tiempo juntas, sin que eso implique conflicto alguno porque ella siempre me ha dejado ser. Nunca me he sentido obligada a algo por ser su hija ni ella nunca me hizo sentir tú eres mi hija, debes hacer esto o aquello. Disfruto mucho el trabajar con mi madre relativamente juntas. Y siempre he tenido mucha libertad.

¿Y cómo creés que sos como madre?

Me imagino que buena. Soy muy cariñosa con ellos. Trato de estar muy presente y los aliento a ser libres y responsables, y a lograr lo que quieran en la vida perseverando. Les inculco mucho el sentido de la responsabilidad y a no abandonar lo que emprenden, a llegar hasta el final.

Blond Jasmine
Blond Jasmine.

En algún momento querías ser cineasta y te formaste para ello. ¿Hay algo de esa experiencia y conocimiento que apliques hoy en tu trabajo cotidiano?

Visualmente, sí. Son dos mundos que de varias maneras se tocan, aunque parezcan diferentes. Yo creo que en los perfumes lo visual siempre es muy importante. En el montaje de algo, en el manejo de la estética y la simetría, de algún modo el conocimiento de guiones me ayuda en mi trabajo actual.

¿Te gustaría retomar en el futuro la experiencia del cine?

No lo descarto. Trato de no descartar nada. Pero de momento estoy muy dedicada a los perfumes y mis actividades en Carolina Herrera, que es algo que disfruto mucho.

Entre la primera fragancia de Carolina y Blond Jasmine pasaron 21 años de éxitos englobados en las colecciones Carolina Herrera New York, 212 y CHCarolina Herrera. En 2015, fue el turno de un homenaje a la carrera de su madre, Confidential, a la que siguió el lanzamiento de la masculina CH Men Privé. Ahora continúa en cierto modo la colección Confidential con seis nuevas fragancias -una de las cuales es Blond Jasmine- y dos elixires. Para la creación de cada una de ellas, Carolina contó con un equipo de perfumistas expertos, algunas de las narices más sofisticadas del planeta, especializados en los diferentes ingredientes que definen cada fragancia. Más allá del trabajo técnico que les corresponde a ellos, la directora creativa participa de todos los pasos del proceso de elaboración del producto, aportando su mirada y su ya célebre instinto. Por eso, se apasiona al explayarse en detalle, a la prensa mundial que reunió en un edificio de la Quinta Avenida, junto al Rockefeller Center, los matices de sus nuevas creaciones. Además de Blond Jasmine -explica-, "la colección está compuesta por Virgin Mint, cuyo ingrediente principal es la hierbabuena de Marruecos; Rose Cruise, elaborada a partir de la rosa centifolia de Grasse; Bergamot Bloom, una fragancia inspirada en la bergamota de Calabria; Vetiver Paradise, basada en una gramínea de Haití; y Orange Affair, que trae el aroma de los naranjos marroquíes".

Pero es la fragancia de los jazmines lo que une el presente con el pasado, a los perfumados campos de la India con los jardines venezolanos, a la infancia de Carolina con su brillante carrera. Y su predilección por el jazmín se evidencia también en CH Falling Jasmine, su primera colección de joyería, presentada recientemente e inspirada en la flor que la apasiona desde pequeña, desde aquellos días en Caracas en que ayudaba a su madre a extraer aceite de las flores.

Venezuela es un sentimiento muy presente para Carolina. Este año, cuando se encontraba en la India, la tragedia de su país natal impactó directamente a la familia: un primo suyo, Reinaldo Herrera, de 34 años, fue secuestrado y días después fue hallado asesinado en el interior de un auto, en Caracas. Carolina Herrera madre estalló de furia contra el gobierno de Nicolás Maduro y pidió "el fin de la dictadura".

"Siento mucho dolor por lo que está pasando -dice Carolina (h.)-. Duele ver en qué se ha convertido mi país. Espero, realmente deseo, que esto acabe."

Carolina habla de su país y vuelve a la infancia, al aire cálido impregnado de jazmines, a aquella época en que jugaba a ser perfumista. Esos recuerdos, esa emoción, también son ingredientes para sus creaciones, las fragancias que la convirtieron en la gran dama de los perfumes.

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