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La otra selección: las chicas juegan contra Uruguay después de 774 días de espera

Luego del último puesto en los Juegos Panamericanos de Toronto, el conjunto albiceleste quedó a la deriva, perdió a su entrenador y pasó más de dos años sin entrenarse; esta tarde disputará su primer amistoso, en Montevideo

Día de entrenamiento de la Selección Argentina de Fútbol Femenino en Ezeiza. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri
Día de entrenamiento de la Selección Argentina de Fútbol Femenino en Ezeiza. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri
Día de entrenamiento de la Selección Argentina de Fútbol Femenino en Ezeiza. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri
Día de entrenamiento de la Selección Argentina de Fútbol Femenino en Ezeiza. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri
Día de entrenamiento de la Selección Argentina de Fútbol Femenino en Ezeiza. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri
Día de entrenamiento de la Selección Argentina de Fútbol Femenino en Ezeiza. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri
Día de entrenamiento de la Selección Argentina de Fútbol Femenino en Ezeiza. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri
Día de entrenamiento de la Selección Argentina de Fútbol Femenino en Ezeiza. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri
Día de entrenamiento de la Selección Argentina de Fútbol Femenino en Ezeiza. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri
Día de entrenamiento de la Selección Argentina de Fútbol Femenino en Ezeiza. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri
Martes 29 de agosto de 2017 • 23:59
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Las sonrisas, los chistes y las complicidades entre las chicas describen el momento en Ezeiza . Compartieron el viaje en combi (el viático que la AFA les ofrece) y los mates antes de saltar a la cancha para entrenarse. Sin perder la alegría, con la cabeza puesta en el sueño de volver a vestir la camiseta celeste y blanca.

La selección argentina de fútbol femenino se enfrentará esta tarde a su par uruguaya, en una visita relámpago al Estadio Luis Franzini de Parque Rodó, en el centro de Montevideo. Será el primer partido amistoso que disputen luego de 774 días, un puntapié inicial para volver a trazar un camino, que tiene como objetivo la clasificación al mundial de Francia 2019.

“Que no haya habido selección tanto tiempo nos tenía mal. Ahora hay que trabajar mucho, por eso el DT está probando y cada semana cita a nuevas chicas. Pero tiene una base. No hay nada definido y falta para eso, hoy no sabés si estás adentro o no. Hay que ganar rodaje”, cuenta Mariana Larroquette, delantera de UAI de Urquiza y que participó de los últimos Juegos Panamericanos en Toronto.

Pasaron 2 años, un mes y 12 días para que la selección de fútbol femenina volviera a las prácticas y a contar con un entrenador. La última competencia fue en los Juegos Panamericanos en 2015 cuando perdió 2-0 con Colombia, el 18 de julio de aquel año, y terminó en la última posición del torneo, bajo el mando de Julio Olarticoechea . Luego, la nada. Sin una voz de mando, las chicas quedaron sin rumbo y así su puesto en el ranking, sus competencias y sus entrenamientos. Pasó la Comisión Normalizadora, asumió la nueva conducción en AFA y Carlos Borrello fue designado entrenador del equipo femenino.

Selección Argentina de Fútbol Femenino
Selección Argentina de Fútbol Femenino. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri

“Estoy contenta de volver a ser convocada, pero es difícil pensando a futuro. Se pasó mucho tiempo sin jugar, sin competir y dimos mucha ventaja. Tenemos que volver a armarnos, hay muchas chicas nuevas y jóvenes que tenemos que conocernos, pero el DT tiene ideas nuevas y buenas y sabe adaptarse”, apunta Florencia Quiñones volante central de Boca y que había formado parte de la selección mayor en la anterior gestión de Borrello (2004-2011).

Los entrenamientos suelen ser partidos contra equipos de las inferiores de hombres. “Los chicos de la sub 14 tienen el ritmo y la fuerza para hacer un partido peleado, que nos permite exigirle a las chicas y evaluarlas en presión, más allá del resultado”, dice Osvaldo Conti, preparador físico; él y Analía Hirmbruchner, asistente del entrenador, forman el staff técnico.

“Estamos trabajando a contrarreloj con el equipo mayor, se dio mucha ventaja estos años, pero las ganas están. Empezamos a trazar el mismo mensaje, a plasmar los objetivos de manera clara y asumir el compromiso como equipo”, describe Borrello, nuevo DT y quien ya había estado en este cargo de 2003-2012, y agregó que es fundamental tener roce internacional para saber dónde se está parado, qué falta.

“Que se haya vuelto a entrenar la selección reactiva el deporte, genera competencia sana en el medio local. Hace que quieras mejorar, al torneo se le empieza a dar más importancia. También genera competencia con las chicas que están en el exterior que son muchas”, señala Lucía Martelli, del equipo de la UBA y que a los 27 años fue convocada por primera vez. “Fue una sorpresa enorme, y muestra el camino por donde va el cuerpo técnico, que quiere darle oportunidades a todos, a las más chicas, a las del interior”.

“Una lesión me dejó afuera del último mundial en el que la Argentina participó (China 2007) y desde ese día que me dediqué a entrenarme para volver a vestir la camiseta celeste y blanca”, describe Ruth Bravo, defensora de Boca.

La espera de Bravo fue de varias otras jugadoras también. Por eso debieron optar por buscar roce y competencia en otras disciplinas, sumar entrenamientos por fuera del club e incluso pensar en irse a jugar al exterior.

“Busqué competencia, además de Boca, en clubes de barrio y de futsal para seguir entrenándome, no perder el ritmo de competencia. Me anoté en un gimnasio y todas las mañanas y tardes un amigo me entrena. Tengo muchas ganas de volver a la selección y para eso hay que pelear”, describe Bravo.

Quiñones encontró reparo en el fútbol sala. “Fue buscar competencia, no perder el ritmo. Tuve ofertas para irme a jugar afuera pero decidí quedarme, tal vez ahora que volvemos al plano internacional vuelvan esas ofertas.”

Las chicas abordarán temprano el barco que las llevará a Montevideo, jugarán el partido a las 15:30 y por la noche volverán a cruzar el Río de la Plata, ya de regreso.

“Es difícil combinar todos los horarios, las prioridades. Yo trabajo, estudio y entreno, con la UBA y con la selección. Tuve que ponerme prioridades y ahora relegar un poco la facultad para darle la oportunidad al seleccionado: estoy viviendo un sueño”, dice Martelli, quien como muchas de las jugadoras hace sacrificios para poder alcanzar su meta.

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